En estos primeros días de campaña electoral, y con buena parte de la ciudadanía de vacaciones o pendiente de la final de Copa del Athletic, sobre todo en Bizkaia, el PNV ha decidido este viernes mimetizarse con el ambiente y protagonizar un mitin de tono festivo en el barrio bilbaino de Rekalde, con barra de pintxos, un DJ pinchando música, fiesta de espuma para los más pequeños, y la militancia luciendo en el pecho pegatinas con el rostro de Pradales. Y, siguiendo la estrategia que ha fijado para las elecciones del 21 de abril, volvió a tocar la fibra sensible, la calidad de vida, para movilizar al votante.

Su candidato a lehendakari, Imanol Pradales, acudió con una doble oferta, con un modelo de cuidados más fuerte en colaboración con la iniciativa social y con unidades de convivencia de 25 personas, más cercanas que el modelo actual de residencias; y una apuesta por los barrios seguros, una idea que puede calar en un momento en el que existe cierta percepción de inseguridad en barrios muy concretos de las localidades más grandes de Euskadi. Aprovechó ese argumento para avisar de que a quien hay que desarmar es a los delincuentes, no a la Ertzaintza, que "nos tiene que cuidar", una respuesta a EH Bildu que provocó palabras de asentimiento del público y aplausos.

Pradales se esmeró en ofrecer seguridad y certidumbre en todos los ámbitos, empezando por los cuidados en una sociedad cada vez más envejecida. Y volvió a defender la libertad de la ciudadanía para elegir el modelo que quiere. Además, el PNV pone el foco en evitar la soledad a toda costa, con esos modelos de convivencia más cercanos que se parezcan más a las viviendas y al hogar.

Como en el hogar

El PNV tratará de retrasar lo máximo posible las situaciones de dependencia. Pero con la seguridad de que, si llegan, las personas puedan escoger dónde recibir los mejores cuidados. También en su hogar. El PNV se esforzará para que, quien quiera quedarse en su casa, pueda hacerlo lo máximo posible.

En ese sentido, los jeltzales apuestan por seguir mejorando los cuidados junto al tercer sector social. El PNV aboga también por cuidar a los que cuidan con medidas de apoyo a los familiares que asumen esta tarea para que no vean deteriorada su salud con estas situaciones de presión; se dará prioridad a la lucha contra la soledad no deseada, y se trabajará de la mano de las diputaciones forales para transformar la red de residencias en centros de cuidados configurados en unidades convivenciales de hasta 25 personas.

Pradales destacó esta medida, para que las residencias “se sientan como un hogar”. El PNV se compromete igualmente a reforzar la profesionalización del cuidado con asistentes personales que cuenten con formación al respecto, y se impulsarán alternativas de vivienda y convivencia como el co-housing (un modelo de convivencia en comunidad, donde las personas comparten recursos) y las viviendas intergeneracionales de personas mayores y jóvenes, para que intercambien experiencias de vida.

En anteriores ocasiones, Pradales ha criticado también a los partidos que proponen un modelo totalmente público, que desmontaría la red de colaboración que se ha forjado, sobre todo en Gipuzkoa, con el tercer sector de iniciativa social. 

Seguridad

En una zona con tanta personalidad como Rekalde, Pradales reivindicó que él también es de barrio, de Mamariga, en Santurtzi; apostó por hacer país desde los barrios, y puso en valor la migración y a aquellos que se integran buscando trabajo. Aseguró que el PNV tiene los “brazos abiertos”. “Son barrios formados por mucha gente que vino de fuera, a sacar este país adelante, y que hoy estáis totalmente integrados y sois vascos”, habló al auditorio. “Hoy tenemos que mirar a las nuevas personas que llegan de otras partes del mundo, porque van a ser los nuevos vascos”, ofreció.

De los barrios, aplaudió su orgullo e identidad, y prometió a los vecinos que pondrá todo de su parte para garantizar una Euskadi segura, tras relatar las inquietudes de una señora, Carmen, a quien le habían robado el móvil. “Con la seguridad no se juega, estamos oyendo hablar de desarmar a la Ertzaintza y a la Policía local, y lo que hay que hacer es que esas policías nos protejan y nos cuiden para que vayamos tranquilos por la calle. Al que hay que desarmar es al delincuente, al que la lía”, zanjó, en alusión a la medida recogida en el programa de Bildu. Apostó por una Ertzaintza y Policía local que cuide a sus ciudadanos.

“Queremos tener barrios y ciudades seguras. Porque nuestro barrio, nuestro hogar, es allí donde estamos seguras y seguros. Y es allí, rodeados de las personas que nos conocen, donde la mayoría queremos seguir viviendo cuando nos hacemos mayores”, sostuvo.