El Foro Social, “preocupado” por la batalla del relato

Muestra “satisfacción” por que los consensos sobre presos de ETA y las víctimas “se vayan blindando” de las disputas

31.01.2021 | 02:18

donostia – El Foro Social Permanente mostró ayer, tras su asamblea anual celebrada en Martín Ugalde Kultur Parkea de Andoain, su "gran preocupación por la polarización que, de nuevo, ha generado la denominada batalla del relato en el debate político y mediático". La última crisis en este ámbito "se produjo la semana pasada tanto en relación a la violencia de ETA –tras unas palabras de la portavoz parlamentaria Maddalen Iriarte– como a la violencia del Estado en la forma de la tortura", señalaron.

En la cita, llevada a cabo de manera presencial y telemática, tomaron parte la mayoría de las 17 entidades que lo componen y las personas que participan a título individual en el Foro Social. Tras la misma, lamentaron que la batalla del relato siga presente. "Estas crisis, que se vienen produciendo de manera recurrente y ocupan el debate mediático durante unos días, impiden poner en valor los espacios de acuerdo que ya se están dando en el seno de la sociedad civil", aseguraron. "En este sentido, nos congratulamos de que en el caso de la CAV – no así en Navarra y, menos aún, en Madrid–, temas como los derechos de todas las víctimas y las personas presas hayan salido por fin del marco de debate de la batalla del relato y todos los actores sitúen su resolución como un paso necesario en la construcción de la convivencia democrática".

"Desde nuestro absoluto respeto al debate interpartidario, la batalla del relato se encuentra atascada en lo que parece una noria donde los mismos argumentos se repiten desde hace años", relataron. La asamblea constató además "que parece muy difícil acordar en este tema. Estamos todavía en una lógica en que cada actor cree que el suyo es el único relato. En una lógica del reproche", cuando, para superar "esta fase de bloqueo habría que generar un nuevo marco de debate basado en tres pilares: construir una memoria poliédrica en la que todos los relatos sean posibles"; apelar a la "crítica, porque es la única manera de construir una cultura de derechos humanos", y que esta crítica sea "inclusiva, porque tiene que coadyuvar a sentar las bases de no repetición".