El autor de la matanza de Nueva Zelanda confiesa un año después

El acusado retransmitió ‘on line’ el ataque contra dos mezquitas, que se saldó con 51 muertos

27.03.2020 | 01:30

Sidney – El australiano Brenton Tarrant se declaró ayer culpable del ataque supremacista de marzo de 2019 contra dos mezquitas en Nueva Zelanda, que se saldó con 51 muertos, y se prevé sea condenado a cadena perpetua una vez que pase la cuarentena impuesta en el país por el COVID-19.

Tarrant, quien en junio del año pasado se declaró no culpable de los 92 cargos que se le imputan, compareció por videoconferencia en una vista ante el Tribunal Superior neozelandés, que fue convocada ayer por sorpresa sin que se sepa por qué el acusado de 29 años cambió de parecer.

"Culpable", respondió tres veces Tarrant de forma impasible, ante los 51 cargos de asesinato, 40 de tentativa de asesinato y uno por terrorismo, según imágenes parciales de la vista retransmitida por los medios en los que el juez y los abogados aparecían en distintas salas debido a la cuarentena nacional.

Sentencia tras la crisis El juez Cameron Mander indicó en un documento judicial que la declaración de culpabilidad "representa un paso muy decisivo para finalizar este proceso penal", especialmente porque la pandemia provocará retrasos masivos en la celebración de los juicios en el país.

Tarrant permanecerá en una cárcel de alta seguridad en la ciudad de Auckland hasta que conozca su pena, que se prevé será de cadena perpetua.

La declaración de culpabilidad de Tarrant en la vista de ayer, a la que asistieron menos de una veintena de personas, conlleva una condena, así como la anulación del proceso de seis semanas que estaba previsto para principios de junio.

El acusado retransmitió en redes sociales el asalto del 15 de marzo del año pasado en el que disparó a quemarropa contra los musulmanes, incluyendo niños que se encontraban en las mezquitas para la oración de los viernes.

En la mezquita de Al Noor mató a 42 personas en menos de seis minutos y en el Centro Islámico de Linwood, adonde llegó diez minutos después, acabó con la vida de otras siete disparando desde el exterior.