Una escisión... ¿para seguir sumando?

16.06.2022 | 00:22

Atrevimiento – Pues sí. Estas líneas escritas a 150 kilómetros del lugar de autos son un atrevimiento. Pido perdón a Ibai Fernández, Joseba Santamaría, Víctor Goñi y el resto de compañeras y compañeros de Diario de Noticias de Navarra que tienen un conocimiento de causa infinitamente mayor que el que puede exhibir este humilde tecleador. Alego en mi defensa que soy incapaz de sucumbir a la tentación de opinar (o así) sobre el advenimiento de la plataforma bautizada no sé si como Navarra a secas o como Navarra.com, que, sospechosamente, es la dirección del medio digital que opera como refugio y altavoz de las más rancias esencias del antiguo régimen foral. Y sí, ya sé que el conglomerado recién creado tiene su propia web, pero uno ha renovado las suficientes veces el denei como para creer lo justo en coincidencias. Qué descuajeringue, por cierto, entrar en la portada del citado chiringuito, y encontrarse como noticia destacada con lo siguiente: "Sospechas por la posible retrasmisión de los encierros en euskera: RTVE cede sus derechos a ETB". Caray con las obsesiones.

Líderes carismáticos – Volviendo al asunto original de esta parrapla, no me digan que no tiene su chiste que el punto de partida de lo que puede ser una señora escisión del regionalismo fetén fuera aquella indisciplina/traición/trile de votar en contra de la reformilla de la reforma laboral de Rajoy cuando el comandante Esparza había pactado otra cosa. Aquel acto que retrató (por si alguien lo dudaba) a sus protagonistas como unos desahogados que se alquilan al mejor postor los ha convertido en líderes carismáticos de la resistencia al foralismo claudicante. Es para despiporrarse que un chisgarabís mediocre como Sayas y un eterno chusquero del politiqueo aparatil como García Adanero se erijan en vanguardia del navarrismo indómito.

"No es buena noticia" – Es verdad, como se cuenta en las crónicas, que la presentación en sociedad contó con un puñado de viejas glorias del sanz-barcinismo. Desconozco el alcance real de tales presencias. Me vale más como termómetro del tembleque en la nave nodriza la valoración del alcalde de Iruña, Enrique Maya. "No es una buena noticia", dijo lacónicamente el munícipe. Para quienes estamos al otro lado de la línea imaginaria ideológica, va a ser muy entretenido (por no decir divertido) seguir los próximos capítulos del serial. Sobre todo, porque cuando llegue el momento de la verdad, el de enfrentarse a las urnas dentro de menos de un año, hay serias posibilidades de que los escindidos vuelvan al redil de algún modo. l

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