Los más de mil millones de dólares y veinte años de obras que se han necesitado para construir el GEM (Gran Museo Egipcio) le ha valido el sobrenombre de la cuarta pirámide de Giza. El faraónico proyecto ha tenido que superar no pocas dificultades, como los sobrecostes o el parón de su construcción durante varios años tras los levantamientos de la Primavera Árabe, pero la espera ha merecido la pena. Sus más de medio millón de metros cuadrados, que se distribuyen en 12 amplísimas y luminosas salas, proponen al visitante un recorrido agradable y espectacular por la historia de la gran civilización que se desarrolló alrededor del río Nilo.

Una estatua colosal de Ramses da la bienvenida al nuevo museo. Efe

Una grandiosidad que se percibe nada más entrar con la estatua colosal de Ramses II, de 11 metros de altura y 83 toneladas, dando la bienvenida en el atrio del nuevo museo. Junto a él, diez estatuas de Sesotris I flaquean al visitante mientras asciende por unas escalinatas hasta el punto más alto de esta imponente construcción cuyas formas triangulares y detalles ornamentales son un homenaje a la grandeza arquitectónica del antiguo Egipto. En el punto alto de esta galería central se encuentra uno de los lugares más disputados para sacarse una foto: el gran ventanal que ofrece unas vistas espectaculares a las vecinas pirámides Keops, Kefrén y Mikerinos. Trasladarse por unas horas a este mundo antiguo es el objetivo, logrado, del nuevo y flamante centro cultural cairota.

Nuevo hogar para Tutankamon

Las autoridades locales han presentado el recién inaugurado edificio como un regalo de Egipto a la humanidad. Y sin duda lo es por su magnitud. Nada menos que una colección de 50.000 piezas permite disfrutar de un recorrido completo por toda la historia del antiguo Egipto, desde los primeros restos prehistóricos del valle del Nilo hasta el periodo ptolomeico a principios de nuestra era. Y de ellas dos tercios no habían sido expuestas al público general hasta el momento.

Entre tan vasta colección, no es fácil recomendar qué piezas son las obligatorias para ver, pero los expertos en la materia han destacado algunas como el sarcófago de piedra de Tutmosis I, faraón que inauguró el Valle de los Reyes, las estatuas de las salas 7 de Amenhotep, hijo de Hapuy y arquitecto responsable de los templos de Karnak y Luxor, o la estatua de la reina-faraón Hatshepsut de la sala 8. También brilla con luz propia la barca solar de Keops, embarcación ritual de 5.000 años de antigüedad que fue enterrada a los pies de gran pirámide, y que parece flotar en la eternidad.  

Los visitantes contemplan el ataúd de oro del antiguo faraón egipcio Tutankamón. Efe

De lo que no cabe ninguna duda es que las dos galerías dedicadas al Tesoro de Tutankamón están llamadas a ser las más populares entre el público general. Además de la máscara de oro del faraón niño y sus sarcófagos, la amplitud del nuevo museo ha permitido exponer todo el ajuar del soberano egipcio más famoso, compuesto por más de 5.500 piezas, muchas de las cuales vuelven a ver la luz tras muchos años en los almacenes del antiguo museo.

Un gran ventanal ofrece vistas espectaculares hacia las pirámides Keops, Kefrén y Mikerinos. Igor Galo

Consejos para visitarlo

La amplia colección, y el enorme tamaño del museo-monumento, hacen que las visitas guiadas sean una opción muy recomendable para disfrutar al máximo de la experiencia. Solo de esta forma se podrá profundizar en el contenido y disfrutar al máximo de la experiencia sin verse sobrepasado por la magnitud del faraónico recinto.

La propia institución ofrece la posibilidad de contratar visitas guiadas realizadas por personal oficial que garantiza unas buenas explicaciones, aunque para el público general se ofrecen únicamente en inglés. Tiene un coste de unos 40 euros, se ofrecen varias veces al día y es muy recomendable reservarlas con semanas de antelación para tener plazas y poder elegir el mejor horario. Existen también visitas guiadas especiales para niños, de 45 minutos de duración, y experiencias en realidad virtual para conocer el origen de las pirámides para las que también es necesario reservarse.

La entrada al museo. Igor Galo

El complejo cuenta con una galería comercial con restaurantes y cafeterías. De esta forma quienes, por ejemplo, realicen el tour guiado del museo, pueden descansar y recuperar fuerzas en la zona de restauración para luego seguir explorando el museo por libre.

Otros museos

La apertura del nuevo Gran Museo Egipcio ha eclipsado, al menos momentáneamente, a los otros dos grandes recintos dedicados a la egiptología que alberga la capital egipcia. Sin embargo, la competencia entre museos puede resultar en una ventaja para los visitantes que podrán disfrutar sin aglomeraciones del clásico Museo Egipcio de El Cairo ubicado en la plaza Tahrir, en pleno centro de El Cairo, y que fue el hogar de los tesoros de Tutankamón hasta la pasada primavera. Aunque haya sido despojado de su pieza más popular, sigue conservando un encanto increíble. Fundado en 1902, su vetusto edificio repleto de más de 100.000 objetos dispuestos de forma un poco caótica conserva el encanto de los museos antiguos y traslada al visitante a un ambiente que recuerda a las películas de Indiana Jones.

Vista de El Cairo, a orillas del Nilo. Igor Galo

Algo menos conocido, al estar ubicado un poco más alejado del centro de la ciudad, y por haber sido inaugurado en 2021, el Museo Nacional de la Civilización Egipcia es otra opción muy interesante para los interesados en el legado de los faraones. El moderno edificio ofrece una selección más limitada y seleccionada de obras de arte, restos arqueológicos y otro tipo de piezas, entre las que destaca la popular Sala de las Momias Reales, con los restos de faraones como Ramsés II y Seti.

Guía útil

  • Tarjetas SIM. En el mismo aeropuerto varias compañías telefónicas ofrecen la posibilidad de comprar una SIM con datos para 7, 15 o 30 días por precios que oscilan entre los 5-20 euros dependiendo de la cantidad de gigas y días. La instalan y la ponen en funcionamiento al momento.
  • Visado. Es necesario un visado para entrar en Egipto, pero se puede conseguir sin problemas en el aeropuerto por un precio de 25 euros que se tienen que pagar en cash. Existe la posibilidad de hacerlo online, pero el proceso es más complicado y no merece la pena.
  • Sanidad. Es muy conveniente viajar con seguro médico. No es obligatoria ninguna vacuna, pero son recomendables la hepatitis A y la fiebre tifoidea, así como muy recomendable beber solo agua embotellada.
  • Cambio de moneda. Se puede realizar en el aeropuerto o en el centro de la ciudad, donde el cambio es ligeramente menor. Se necesita presentar el pasaporte.
  • Taxis. Uber y otras aplicaciones similares funcionan en El Cairo y tienen unos precios muy competitivos. Es conveniente aprender cómo se escriben los números en árabe para evitar subirse a un uber/taxi equivocado, ya que las matrículas están en escritura árabe.

El Cairo, un museo vivo

A pesar de que generalmente los tours organizados por Egipto apenas suelen dedicar dos o tres días a la capital del país, principalmente para visitar los grandes museos y las pirámides de Guiza o Shaqqara, esta megalópolis de 16 millones de habitantes ofrece increíbles lugares y experiencias muy diversas al viajero dispuesto a descubrirlas.

Como el barrio copto, un verdadero museo vivo que merece la pena no perderse y que recuerda al viajero la existencia de una relativamente importante comunidad cristiana en Egipto cuyos orígenes se remontan a los primeros siglos de nuestra era.

O el mercado de Jan el-Jalili, el mayor zoco del mundo árabe, que transporta a otros tiempos a quien lo visita con ojos de explorador. Recorrer sus calles sin rumbo para ir descubriendo callejuelas, antiguos palacios o todo tipo de mercaderías es una experiencia que queda grabada para siempre en el recuerdo. Con seis siglos de historia, el zoco está más vivo que nunca, y es además un lugar imprescindible para descubrir la vida cotidiana en el Cairo histórico.

No muy lejos del zoco se puede visitar también La Ciudadela, una fortificación medieval islámica desde la que los gobernantes egipcios controlaron el país entre los siglos XIII y XIX. En su interior varios museos, mezquitas y antiguas residencias de gobernantes recuerdan el origen de la ciudad islámica levantada por Saladino.

Otra zona que merece mucho la pena descubrir es el centro moderno de El Cairo, conocido también como Cairo downtown y que se extiende en torno a la plaza Tahrir. Empezó a desarrollarse en 1870 cuando el Pachá Ismail quiso llevar al norte de África el urbanismo más moderno de la época, por lo que muchos edificios y su trazado recuerda al París del arquitecto Haussman.

Con cierto aire decadente y romántico, la zona alberga muchos hoteles además de tiendas y restaurantes abiertos hasta bien entrada la noche. Además, en las riberas del Nilo a la altura de este barrio se ofrecen paseos en barco, principalmente al anochecer, que ofrecen una panorámica fluvial de la metrópoli.

Otro lugar muy recomendable del este barrio es la Cairo Tower, una torre de comunicaciones de los años 60 impulsada por el presidente Nasser, a la que es posible ascender para tomar un café en su restaurante giratorio o para disfrutar de las mejores vistas de la ciudad.

Desde sus 187 metros de altura es posible admirar la inmensidad de la ciudad de esta urbe que debe su vida al río Nilo, desde los minaretes del Cairo Islámico a los nuevos rascacielos, las calles iluminadas del downtown e incluso, en días despejados, las pirámides de Giza ubicadas a más de 18 kilómetros de la torre. No así el nuevo Gran Museo Egipcio (GEM) que, para respetar el enon más relevantes del mundo antiguo.