El pasado 27 de marzo nos reunimos en Boston un centenar largo de amigos, alumnos, colegas, profesores, compañeros, aprendices, y admiradores a la vez, del profesor Michael E. Porter, en su querido “laboratorio de ideas, exploración de áreas de oportunidad y retos de futuro”, además –sobre todo– de escuela de formadores y generadores de impacto, en la Universidad de Harvard. Su larga vida profesional se recogía en un caso de estudio de la Harvard Business School (como no podría ser de otra manera, como los cientos que él ha escrito y/o dirigido): Intellectual Ambition at Harvard Business School: Professor Michael E. Porter (Ambición intelectual…). Base de nuestro trabajo reflexivo para celebrar y agradecer su enorme contribución, rendir tributo a su legado, además de dar testimonio sincero, por su intensa vida de trabajo, liderazgo generoso y activo, y generación de impacto en diferentes generaciones, organizaciones, países. Una larga vida profesional recogida en un caso, redactado a varias manos por profesores universitarios, líderes empresariales y sociales. Jefes de gobierno, líderes de las diferentes áreas de actividad y conocimiento que han constituido los principales nodos de actuación de la aportación de Michael E. Porter: Estrategia, competitividad, clusterización, progreso social, valor en salud y redefinición de los sistemas de salud, cocreación de valor, escuela de liderazgo, ciudades (en especial sus espacios y barrios marginales o abandonados). Todo un mosaico de iniciativas, modelos, conceptos y marcos de trabajo y solución a problemas y demandas complejas, anticipando espacios de futuro y poniendo a su disposición, los elementos clave para hacer posible las estrategias únicas y diferenciadas para su logro. Porter aportó valor, fue pionero en facilitar diseño de conceptos, modelos, aproximaciones y herramientas originales que siempre puso a disposición de todos, desde su compromiso esencial: “Formar formadores generadores de impacto en sus propias Comunidades”.

Mike nos ha aportado no solamente modelos y herramientas extremadamente útiles que, durante décadas, hemos incorporado en nuestro trabajo decenas de miles de profesionales, sobre las que hemos actualizado, revisado, añadido múltiples “adaptaciones” de todo tipo, generando una corriente de pensamiento innovador, de amplísima extensión mundial. Sin sus libros, notas técnicas, casos, clases, publicaciones de todo tipo, hablar y, sobre todo, hacer estrategia en cualquier tipo de organización no sería igual. Así, la estrategia empresarial, corporativa o de las naciones se han venido abordando desde sus marcos conceptuales y un sin número de elementos de trabajo y apoyo. Estrategia, clusterización, competitividad, análisis de las diferentes industrias, la proposición única de valor, la diferenciación más allá del precio de la redefinición de modelos de negocio, la cadena de valor y sus múltiples acepciones, locales y glokales, la relevancia de las Inner Cities, el progreso social más allá del PIB, la incorporación del Diamante de Competitividad para entender los territorios, la clusterización, localización de las actividades económicas, la cocreación de valor y los nuevos roles de las empresas en su compromiso con la sociedad, mucho más allá de la filantropía, el valor de los gobiernos y las entidades facilitadoras de las interacciones entre los diferentes actores de la economía, la agenda estratégica para la redefinición de los sistemas de salud desde la concepción de la salud basada en valor, los verdaderos determinantes del bienestar y prosperidad de un país, la correcta interpretación de la productividad, y las claves para una transformación socio-económica interpretando las bondades de generación de riqueza y empleo locales desde la innovación, la tecnología y la internacionalización, aplicando políticas económicas y sociales, a la vez, desde una perspectiva esencialmente microeconómica para la auténtica diferenciación. Siempre demostrando una privilegiada capacidad visionaria (trabajada con rigor) anticipando los diferentes espacios de futuro, claramente reflejada en una de sus últimas aportaciones mediante el análisis, desde sus marcos conceptuales, reglas de industrias-diamante de competitividad a la “industria de la política” en los Estados Unidos, anticipando su deterioro y descomposición democrática, provocando sociedades duales, entre quienes forman parte y viven de esa burbuja con sus propias reglas del juego y el reto de las poblaciones afectadas, o bien, la significativa convicción de cómo las empresas que hagan de las demandas y necesidades sociales sus modelos de negocio, liderarán el mundo de mañana.

No es de extrañar que sea el profesor y académico más citado (más de 550.000 en papeles y libros de referencia), ha publicado 39 libros en más de 20 lenguas distintas, reconocido con más de 20 doctorados honoris causa y lo que él ha considerado su principal recompensa, una extensa y única red de afiliados y colaboradores generando impacto local a lo largo del mundo, enriqueciendo el conocimiento compartido.

Tal y como se expresó en alguna de las intervenciones destacadas durante la “discusión” del mencionado caso, “la experiencia vital de la inmensa mayoría de los presentes suponía una especie de biografía compartida, ya que su influencia en los muy distintos trabajos y responsabilidades expuestos enriquecían mutuamente, de manera extraordinaria, lo realizado”. Personalmente, he tenido el privilegio de conocerle, aprender de él y con él, compartir todas sus líneas de actuación y guía de sus diferentes proyectos y contribución a la academia, la sociedad y el ámbito profesional. Más allá de ser su alumno (siempre), de estudiar sus informes y enseñanzas iniciales de los años 80, me adentré en el mundo de la clusterización de la economía y su, entonces incipiente teoría de la ventaja competitiva de las naciones, publicada tiempo después (la ventaja competitiva de Euskadi fue la primera aplicación completa de una estrategia de competitividad, siguiendo lo que más tarde recogía su prestigiosa y conocida obra: The Competitive Advantage of Nations). Así, en el primer Gobierno Vasco del lehendakari Ardanza nos propusimos redefinir una estrategia país, comprehensiva orientadora de “una nueva economía y sociedad” y buscamos, por el mundo, compañeros de viaje, de primer nivel, verdaderamente innovadores y transformadores, lejos de las “políticas de planificación al uso” que no satisfacían nuestras ambiciones. Desde la osadía de proponerle trabajar en la formulación de su trabajo para una estrategia de competitividad para el País Vasco, sumido entonces en una profunda crisis (industrial, económica, política, social, psicológica, de autoestima, azotado, además, por el terrorismo y la consecuente carga de imagen negativa en el exterior, además de la destrucción de vidas y economías). Desde entonces, Euskadi ha estado acompañado, de una u otra forma, por Mike, por sus consejos, opiniones, con una valoración positiva, una fuente de comunicación referente al exterior, poniéndonos en valor como referente de éxito, destacando nuestra capacidad y buen hacer como país, destacando nuestro compromiso permanente para apropiarnos de nuestro futuro construyendo una sociedad inclusiva, próspera y competitiva, pionera e innovadora, alineada con las ideas de vanguardia, estableciendo nodos colaborativos con los principales espacios clave del desarrollo a lo largo del mundo. Porter ha valorado siempre el trabajo realizado aquí, nuestro capital humano e institucional y ha reconocido, también, el aprendizaje compartido logrado.

En este largo proceso hemos hecho un largo recorrido encontrándonos en piezas e iniciativas clave: fuimos una de las escuelas universitarias pioneras en el germen de lo que más tarde (hasta hoy) sería la Red de Microeconomía de la Competitividad (la entonces ESTE-Universidad de Deusto, hoy Deusto Business School, fue una de sus primeras escuelas pioneras en ofrecer el curso que hoy imparten 132 universidades del mundo), base, más tarde, del Instituto Vasco de Competitividad-Orkestra, hoy uno de los referentes internacionales en la materia (y que Porter preside como presidente de honor), comprometidos en la formación, investigación y generación de impacto. Desde aquí, interconectando diferentes nodos, nuestro país ha venido transitando desde las diferentes especialidades que han influido en las siempre relevantes transformaciones promovidas a lo largo del mundo del conocimiento aplicado, internando en el visionario esfuerzo por redefinir los sistemas y modelos de salud y el concepto y estrategias acuñados en su aportación académica y práctica en torno al Valor Basado en Salud, a la estandarización de los tratamientos y condiciones clínicas y médicas, los centros de salud especializados e integrales y las necesarias unidades de práctica integradas, la competitividad de regiones y ciudades, la cocreación de valor y shared value, los índices de progreso social, los nuevos roles de las empresas en sociedad, el factor local como elemento esencial y diferenciador de la competitividad, fuente de bienestar de las sociedades inclusivas o la recuperación focalizada de los distritos y ciudades en declive. Todo un proceso que ha contribuido a reforzar la apuesta de un modelo propio de desarrollo humano solidario e inclusivo, que hoy supone el claro distintivo de este país.

Por eso, celebrar a Michael E. Porter no es solamente reconocer su legado. Es nuestro compromiso individual el que ha de ponerlo en valor, en beneficio de futuras generaciones, más allá de la formalidad o institucionalización de las redes y escuelas que le sucedan. Las enseñanzas de Porter, su espíritu, superan sus muchas aportaciones concretas realizadas. Con ese legado, seguiremos cada uno “nuestro inacabable viaje hacia la competitividad y el desarrollo inclusivo”, afrontando los desafíos que alumbran desigualdad, sostenibilidad, crecimiento, desarrollo, riqueza y bienestar. Sabemos y sabremos que no habrá otro Michael E. Porter. Se configurarán nuevos Institutos, se generarán nuevos marcos y modelos conceptuales, surgirán extraordinarios profesores e investigadores, florecerán nuevos comunicadores y nuevas teorías y relevantes líderes a lo largo del mundo, generando impacto positivo en los diferentes países. Serán, en todo caso, distintos. Aportarán nuevos caminos a recorrer y nuevos beneficios y resultados al servicio de los demás. Pero, desgraciadamente… no será igual.

Gracias Mike por habernos dado la oportunidad, generosa, de disfrutar de tu amistad y de tu grandeza. Procuraremos, con suma modestia, continuar tu propósito, formando formadores y creando impacto para nuestras Comunidades, intentando construir, día a día, un mundo mejor.

Las naciones no se construyen por individualidades exitosas, ni copian modelos de terceros, ni son fruto de iniciativas varias e inconexas en el corto plazo. Son fruto de largos recorridos, décadas al menos, y del esfuerzo compartido de sociedades comprometidas, que aspiran a un mundo mejor, día a día, al servicio de un bien común. Las personas y sus aportaciones individuales son relevantes y aportan valor diferencial, pero requieren campos de cultivo, capital humano e institucional ad hoc y, desde luego, trabajo, solidario, constante. Ayer, como hoy y mañana, hemos vivido y viviremos grandes transformaciones, enormes retos, singulares dificultades y disfrutaremos de innumerables oportunidades que habremos de afrontar y, sin duda, seremos capaces de superar. Pero eso sí, los hombres y mujeres que trabajan todos los días de su vida para construir ese mundo mejor, esta nación, son imprescindibles.