Un total de 25 restaurantes guipuzcoanos reciben la placa de la Guía MichelinCaixaBank
Un total de 25 restaurantes guipuzcoanos que han recibido este miércoles las placas de recomendación de la Guía Michelin 2026, acreditando "el esfuerzo y la profesionalidad constante del sector". El acto, celebrado en el Palacio Euskalduna de Bilbao, ha contado con la presencia de Martin Berasategui y Jesús Sánchez.
El acto ha comenzado con la bienvenida de Juan Pedro Badiola, director territorial norte de CaixaBank, quien ha reconocido el mérito de los 25 restaurantes seleccionados y ha puesto en valor el trabajo y dinamismo de un sector “estratégico y resiliente que combina tradición y modernidad generando un enorme impacto económico, social y cultural”. Badiola ha querido agradecer a todos los restaurantes “por hacer que el Norte sepa tan bien, por hacer que nuestra cultura gastronómica sea un motivo de orgullo y por permitirnos disfrutar de algo tan nuestro como la gastronomía”.
Los restaurantes guipuzcoanos
Donostia
- Casa 887
- Muka
- Sa Taula
- Ikaitz
- Zelai Txiki
- Bodegón Alejandro
- Ganbara
- Mirador de Ulía
- Bergara
- Rekondo
- Agorregi
- Casa Urola
- Narru
- Sukaldean Aitor Santamaria
- Artean Barra Abierta
- Bruno Oteiza
Hondarribia
- Laia Erretegia
- Gran Sol
- Sutan
Irun
- Ana Mari
Getaria
- Kaia Kaipe
Zumarraga
- Kabia
Villabona
- Hika
Olaberria
- Zezilionea
Bidania
- Bailara
Una Guía de más de 700 restaurantes
CaixaBank ha ampliado su acuerdo con Michelin para ser entregador oficial de las prestigiosas placas que acreditan a los restaurantes seleccionados como recomendados para 2026 en la reputada guía. Cada año Michelin incluye en su guía una selección de restaurantes recomendados que implican un sello de calidad y prestigio para los establecimientos. Este año se han seleccionado más de 700 restaurantes que, en los próximos meses, se irán ampliando.
Para seleccionar a los restaurantes, Michelin se basa en la calidad de los productos, el dominio de las técnicas culinarias y las cocciones, armonía de sabores, personalidad de la cocina tal y como queda plasmada en el plato y, finalmente, la regularidad de la calidad ofrecida, tanto a lo largo de la comida como de una visita a otra.