La Diputación impulsa un nuevo enlace en la N-1 para aliviar el “insoportable tráfico” que padece Irura
Encarga un proyecto de trazado con desmontes de más de 50 metros y muros que podrían alcanzar los 35, el doble de los más altos de Gipuzkoa
A media tarde, la carretera comarcal GI-3650, convertida en Kale Nagusia a su paso por Irura, absorbe un flujo continuo de vehículos que los propios vecinos consideran “insoportable”. Más de 6.000 coches cruzan cada día el centro del municipio y llevan a los vecinos de esta localidad de 1.800 habitantes a bailar al son de los semáforos para pasar de un lado a otro; una situación que ha llevado a la Diputación a encargar la redacción del proyecto de trazado para un nuevo enlace en la N-1.
El problema del tráfico extraurbano en el centro de Irura viene de lejos y se ha ido acrecentando y parcheando desde que en 1973 se desdobló la N-1. Pero la solución es de gran complejidad y pasa por una actuación que contempla desmontes de más de 50 metros de altura, e incluso un muro que podría alcanzar 35 metros de alto: más del doble que cualquier otro existente en la red de carreteras de Gipuzkoa.
Más de 6.000 vehículos atraviesan cada día el centro del pueblo y gran parte es tráfico externo
De lunes a viernes, según datos de la propia Diputación, la cifra de vehículos que atraviesa Irura por el centro se eleva hasta los 6.600; y un porcentaje “significativo”, según apunta el Ayuntamiento, son camiones. El nuevo enlace proyectado se ubica en el extremo sur de la localidad (p.k. 438,750), por la zona donde ahora se incorporan los vehículos a la N-1 para ir en dirección a Tolosa/Gasteiz.
La solución más lógica y convencional, la de unos carriles de acceso directo a la N-1 no encaja, porque debería construirse con rampas “inasumibles”, de un desnivel superior al 13% en sentido a Donostia; y ello impediría que los vehículos pesados se incorporasen a la autovía con la mínima velocidad que garantice la seguridad.
Así que la opción señalada pasa por un entramado más complejo que requerirá de enormes desmontes: de hasta 50 metros de altitud en un lado (en sentido a Donostia, al este de la N-1); y entre 18 y 28 metros en el otro, donde hay que construir una salida de la autovía para los vehículos que vienen de Donostia: un carril de 260 metros de largo para que no supere el 10% para bajar de cota 86 a cota 63. Y con una curva de 41,50 metros de radio.
Ahora mismo, los vehículos que vienen de Donostia utilizan la salida situada al norte de la localidad (p.k. 439,300), donde se ubican los polígonos industriales del pueblo (Ibaiondo, Katategi y Laskibar).
Rodeado de polígonos
Irura está, de hecho, rodeada por dos grandes zonas de polígonos industriales, los tres citados al norte, a ambos lados de la famosa recta de Irura; y otro enorme espacio industrial situado alrededor del kilómetro 2 de la GI-3650, en el término municipal de Anoeta.
Los vehículos provenientes de allí tienen que atravesar Irura si quieren ir hacia Donostia, cuya salida se ubica en el enlace norte. Y, al contrario, los que vienen de los polígonos de la parte norte, tienen que atravesar también el centro de la localidad si quieren ir hacia el sur, en dirección a Tolosa. Al igual que quienes vienen de Donostia y necesitan ir a Anoeta o Hernialde. Todos ellos deben pasar por el centro del pueblo.
Los efectos de la procesión de coches que NOTICIAS DE GIPUZKOA pudo comprobar ayer son evidentes: emisión de gases, contaminación acústica, inseguridad, etcétera. Los ha puesto el pueblo de Irura sobre la mesa desde hace tiempo.
El propio Consistorio lleva meses completando un diagnóstico y haciendo cuestionarios a las familias; ha convocado incluso una asamblea ciudadana para recoger las opiniones y aportaciones de todas las asociaciones y personas que pudieran estar interesadas.
"Comprensible" demanda municipal
La Diputación considera “comprensible” esta demanda. Así se recoge en la justificación de la orden foral publicada en el Boletín Oficial de Gipuzkoa este lunes, mediante la cual el diputado de Infraestructuras Viarias y Estrategia Territorial, Félix Urkola, ha aprobado los pliegos de características técnicas del contrato para la redacción del proyecto que debe concretar los detalles de este enlace.
Se ha destinado para ello una partida presupuestaria de 197.677,75 euros, IVA incluido. En la orden foral, el diputado señala que, debido a su complejidad, el Departamento “no dispone de medios especializados” para asumir la redacción del proyecto con los medios propios del Departamento. Esta deberá culminarse en un plazo máximo de 6 meses desde su adjudicación.
Con el nuevo enlace de Irura Sur/Anoeta en el PK 438,750 de la N-1, solo atravesarán el pueblo los vehículos que desde los polígonos industriales de Ibaiondo, Katategi y Laskibar quieran incorporarse a la N-1 para ir en dirección a Tolosa o Gasteiz. Son los tráficos que se consideran propios del municipio, en definitiva, quedando así el casco urbano exento de movimientos externos.
“Profundo” estudio geotécnico
El encaje técnico del proyecto está, según los pliegos, “absolutamente condicionado por las limitaciones de geometría, cotas, pendientes y altura de desmontes, sin apenas margen de flexibilidad”. Por ello, la Diputación pondrá a disposición de la consultora adjudicataria la información geológica obtenida del proyecto de desdoblamiento de la N-1 del año 1973 y también la obtenida en un informe geotécnico previo encargado a la empresa TYPSA.
Hablamos de hacer un acceso con doble salida y entrada al municipio, que requerirá también hacer un paso bajo la N-I, con el suficiente gálibo o altura como para que pasen los camiones sin problemas. Y después será necesaria un trazado en lazo para salvar las dificultades del terreno y conseguir que los vehículos se incorporen a la autovía en sentido a Donostia. Tendrían que ir primero en paralelo a la autovía en dirección opuesta, y más al sur, girar 180 grados e incorporarse a la autovía con desniveles asumibles para el carril de aceleración.
Alto coste y mantenimiento
El informe ya alerta de que solo la construcción de un paso bajo la N-1, necesario, “sería especialmente difícil por la necesidad de mantener los dos carriles de circulación por sentido”, lo que exigiría “desvíos provisionales para los que apenas hay sitio” y que, en caso de ser posibles, sería de “ejecución compleja y muy cara”.
Además, habría que construir unos 220 metros de muros a los dos lados de la autovía. Uno de 160 metros y 4,5 metros de altura.
En el ramal del lazo al este de la N-I se generan desmontes de más de 50 metros de altura y la medida obvia para reducir la altura y volumen de desmonte, según recogen los pliegos “podría ser recurrir a muros anclados, pero aun así tendrían hasta 35 metros de alto; más del doble de la altura de cualquier otro existente en la red de carreteras de Gipuzkoa”.
En todo caso, alerta el informe, estaríamos ante “un movimiento de tierras muy importante que requeriría un profundo estudio geotécnico y que, fuera cual fuera la solución final, tendría un gran impacto visual y sería muy caro de ejecutar y, especialmente, de mantener en el futuro”.
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