Como manda la tradición, el Día de San Antón ha sido el escogido una vez más por Getariako Txakolina para presentar su nueva cosecha, con una producción de más de 2,5 millones de litros y más de 3 millones de botellas. Lo han hecho, además, con una jornada festiva en Getaria en la que se ha homenajeado a las escuelas de cocina Cebanc y Aiala.
El de este año es “un txakoli de 11º, afrutado y con un punto de acidez equilibrado”. Así, al menos, lo ha asegurado la presidenta de la Denominación de Origen Getariako Txakolina, Itziar Eizagirre, en la presentación que ha tenido lugar en el Museo Balenciaga y que ha precedido a la celebración popular donde se ha podido degustar los txakolis de las 23 bodegas inscritas.
Tras “un año húmedo con pocos días despejados”, la cosecha de este año ha sido “una producción buena en calidad” y similar en cantidad a la del año pasado, con 2.536.000 litros que permitirán sacar al mercado 3.300.000 botellas aproximadamente. La mayoría de ellas, el 90%, son de txakoli blanco, entre un 9 y un 10% rosado y menos del 1% tinto. En lo que respecta a los espumosos, se han elaborado unos 30.000 litros.
En total, Getariako Txakolina ha sumado 479 hectáreas, 21 más que en la temporada anterior, en las que las bodegas trabajan prácticamente el 80% de la superficie y realizan todo el proceso de txakoli, desde el viñedo y la elaboración hasta la comercialización del producto.
Mahasti Jaun 2026
La presentación de la nueva cosecha, además, ha sido el escenario escogido para la entrega del Mahasti Jaun 2026, que en esta ocasión ha recaído en las escuelas de cocina Cebanc, que cumple su 50 aniversario, y Aiala, que celebra sus 30 años de andadura, en reconocimiento a sus trayectorias y al trabajo de profesionalización del sector de la restauración.
Según han destacado desde la Denominación de Origen, Cebanc, además de ser la primera Escuela Superior de Cocina y Hostelería de Gipuzkoa, ha “reforzado el dinamismo económico y social del territorio”, al tiempo que la escuela de cocina Aiala de Karlos Arguiñano, en Zarautz, “ha contribuido al relevo generacional y a la mejora del oficio en el ámbito gastronómico”.