El Defensor del Paciente ha pedido al presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y al consejero de Sanidad, Alejandro Vázquez, que destituyan al gerente del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) después de que cinco pacientes oncológicos recibieran una dosis seis veces mayor que la pautada, lo que provocó la muerte de dos de ellos.

Petición de destitución y falta de explicaciones

La asociación ha remitido sendas peticiones ante la falta de claridad en las explicaciones dadas por el gerente, Carlos Cartón, además de por la gestión de unos hechos que consideran "inexplicables", y ha recordado a Mañueco y Vázquez que son responsables de lo que ocurre en los hospitales de la Comunidad.

"Las razones no son claras, la forma de actuar tampoco", afirma la presidenta del Defensor del Paciente, Carmen Flores, en los escritos —que ha remitido también a los medios de comunicación— y en los que afea que el gerente no haya pedido perdón públicamente a las familias de los afectados.

Críticas a la gestión y al trato a los pacientes

También critica que ni el presidente de la Junta ni el consejero de Sanidad se hayan pronunciado sobre lo ocurrido en el hospital de Burgos, algo que califica de "incomprensible", ya que deberían haber sido los primeros en actuar, y cuestiona además el trato a los pacientes tras lo sucedido.

"Tener a los pacientes en esta situación, no sé si la quimioterapia la dan como churros o no valoran la cantidad para cada paciente", ha apuntado Flores, quien, si bien afirma que "tienen serias dudas de su actuación", apela al sentido de la responsabilidad de Mañueco y Vázquez.

Investigación y explicación del error

El Defensor del Paciente ya pidió a la Fiscalía este martes que investigara de oficio lo ocurrido, después de saberse que dos pacientes oncológicos habían fallecido y otros tres estaban afectados por un fallo en la elaboración del medicamento administrado, fruto de un error humano, según el centro hospitalario.

El gerente del hospital de Burgos explicó en rueda de prensa que fue un error en la disolución del fármaco lo que hizo que esos cinco pacientes recibieran una dosis seis veces mayor que la pautada. El fallo se detectó en la ficha del fármaco, un ‘patrón’ que guía la preparación del medicamento, y en concreto en el número de la disolución del vial, que no se hizo como debía, por lo que se administró con exceso de concentración, lo que causó cuadros de toxicidad a los pacientes.