La infección por Helicobacter pylori se produce cuando esta bacteria infecta el estómago
Aunque la mayoría de las personas no se da cuenta de que tiene una infección por Helicobacter pylori porque nunca se enferma, se estima que afecta a dos tercios de la población mundial
Esta bacteria afecta a las defensas naturales del estómago: su presencia altera la barrera protectora de la mucosa gástrica, lo que facilita la aparición de ardor, dolor, inflamación y, con el tiempo, problemas más graves como úlceras e incluso cáncer gástrico.
Por lo tanto, se trata de una infección común y silenciosa, pero con consecuencias importantes si no se controla adecuadamente.
Efectos en el cuerpo
Cuando Helicobacter pylori se instala en el estómago, daña el equilibrio natural que protege este órgano frente al ácido gástrico.
Esa pérdida de defensa es la que explica síntomas habituales como la sensación de quemazón, las molestias abdominales o la inflamación persistente.
Si la infección se mantiene en el tiempo, el riesgo de desarrollar úlceras aumenta y, en casos prolongados, también puede elevarse la probabilidad de cáncer de estómago.
Importancia de la alimentación
Además del tratamiento médico específico, la alimentación juega un papel relevante como apoyo.
Según la doctora y especialista en Microbiota y Sara Marin Berbell, existen alimentos que a esta bacteria "no le gustan nada" y que pueden ayudar a dificultar su acción en el estómago.
Dos de los más destacados son el arándano rojo y el brócoli.
El arándano rojo es conocido por su capacidad para dificultar que determinadas bacterias se adhieran a las paredes del organismo.
En el caso de Helicobacter pylori, esta fruta puede ayudar a impedir que la bacteria se pegue al estómago, lo que complica su permanencia y actividad en la mucosa gástrica.
Por este motivo, su consumo regular puede ser un complemento interesante dentro de una dieta pensada para proteger el estómago.
El brócoli es otro alimento especialmente útil frente a esta bacteria. Su consumo se asocia a un menor número de bacterias en el estómago y a una reducción de la inflamación.
Esto resulta clave, ya que la inflamación sostenida es uno de los factores que contribuyen al daño de la mucosa gástrica y a la aparición de lesiones como las úlceras.
Incorporar brócoli a la dieta de forma habitual puede ayudar a crear un entorno menos favorable para Helicobacter pylori.
Junto a estos alimentos, los probióticos desempeñan un papel fundamental. Según señala Marín, es importante consumirlos "antes, durante y después" del tratamiento contra Helicobacter pylori.
Los probióticos ayudan a mantener y recuperar el equilibrio de la flora intestinal y gástrica, lo que puede favorecer una mejor respuesta del organismo frente a la bacteria y reducir las molestias digestivas asociadas al tratamiento.
En resumen, Helicobacter pylori es una bacteria que daña las defensas del estómago y puede provocar desde síntomas leves hasta enfermedades graves con el paso del tiempo.
El apoyo de la alimentación, con alimentos como el arándano rojo y el brócoli, junto con el consumo adecuado de probióticos, puede ser una estrategia complementaria para cuidar la salud digestiva y proteger el estómago frente a sus efectos.