La inflamación es un mecanismo natural del organismo para defenderse de infecciones o lesiones.
Sin embargo, cuando se mantiene en el tiempo y se vuelve crónica, puede convertirse en un problema silencioso con impacto directo en la salud.
Está relacionada con enfermedades cardiovasculares, problemas articulares, fatiga persistente y un mayor envejecimiento celular. Por eso, cada vez más expertos ponen el foco en la alimentación como una de las herramientas más eficaces para reducirla.
El poder de la remolacha
Entre los alimentos con efecto antiinflamatorio más conocidos suelen aparecer la cúrcuma, el jengibre o los arándanos. No obstante, hay un vegetal mucho menos popular que, según la evidencia científica, destaca por encima de todos ellos: la remolacha.
Según Diego Suárez, experto en longevidad y presidente de COEUS retroaging, una clínica especializada en envejecimiento, "solo una cucharada de remolacha reduce en hasta un 60% la inflamación".
Un dato que sorprende incluso frente a alimentos tradicionalmente asociados a este beneficio, ya que, según afirma, "tiene más poder desinflamatorio que la cúrcuma, los arándanos y el jengibre".
La clave de este efecto no está en los antioxidantes habituales, sino en un mecanismo diferente: la evidencia señala que la remolacha destaca por una vía única.
"Aumenta el óxido nítrico, el principal regulador del flujo sanguíneo y la inflamación vascular", señala Suárez. Este compuesto es esencial para la salud de los vasos sanguíneos y juega un papel fundamental en la reducción de la inflamación a nivel arterial.
El aumento del óxido nítrico tiene efectos directos y medibles en el organismo: "Una pequeña cantidad de remolacha puede mejorar la circulación, reducir inflamación, proteger el corazón, mejorar la función arterial y aumentar la energía y el rendimiento físico gracias a este mecanismo", subraya el experto en longevidad.
Esto explica por qué la remolacha también se ha popularizado entre deportistas y personas que buscan mejorar su rendimiento físico de forma natural.
Cómo consumirla
Además, su consumo resulta sencillo y versátil. Puede tomarse cruda, cocida, en zumo o incluso en pequeñas cantidades añadidas a ensaladas o cremas.
No es necesario ingerir grandes cantidades para obtener beneficios, ya que, como recuerda Suárez, basta con una dosis muy reducida para notar sus efectos.
Inflamación crónica
La inflamación crónica afecta a una gran parte de la población, muchas veces sin síntomas evidentes.
Estrés, mala alimentación, sedentarismo o falta de sueño contribuyen a mantenerla activa.
En este contexto, introducir alimentos con alto poder antiinflamatorio puede ser una estrategia clave para mejorar la salud a medio y largo plazo.
"Si sufres inflamación —como la mayoría— incluir remolacha de forma habitual puede marcar una gran diferencia", sentencia Suárez. Una recomendación sencilla, respaldada por la ciencia, que sitúa a este alimento en un lugar destacado dentro de la alimentación orientada a la salud y la longevidad.