El viento puede afectar de forma significativa a la salud ocular, sobre todo cuando sopla con fuerza o durante mucho tiempo. El movimiento constante del aire acelera la evaporación de la película lagrimal, la fina capa que mantiene el ojo hidratado y protegido. Cuando esta se reduce más de lo habitual, aparecen molestias como sequedad, enrojecimiento, picor, sensación de arenilla o episodios breves de visión borrosa.
El viento también transporta polvo, polen y partículas irritantes que pueden depositarse en la superficie ocular, provocando reacciones inflamatorias que resultan especialmente molestas en personas alérgicas o con mayor sensibilidad. Además, las corrientes frías contraen temporalmente los vasos sanguíneos del ojo, intensificando la sequedad y la incomodidad.
Diez sencillos consejos
Para evitar que estas molestias causadas por el viento se agraven, los expertos de General Optica proponen diez recomendaciones para proteger los ojos en días ventosos.
1- Evitar la exposición prolongada al viento
Reducir las actividades al aire libre en días especialmente ventosos evita irritaciones, especialmente en personas con tendencia al ojo seco o a sufrir alergias. Cuando hay que salir por obligación, es conveniente ir por zonas protegidas -calles estrechas, pasillos entre edificios o áreas con vegetación- que actúan como barrera natural y reducen el impacto del aire.
2- Utilizar gafas envolventes
Estas monturas envolventes protegen del viento de frente y por los laterales, evitando que las ráfagas impacten directamente en la superficie ocular. Mantienen la humedad del ojo, reducen la entrada de partículas y suelen incorporar filtros UV que añaden más protección. Es importante que se ajusten bien para que el aire no se cuele.
3- Usar gorro o visera para desviar el aire
Estos complementos ayudan a desviar parte del flujo de aire. En invierno, los tejidos térmicos o de lana mantienen la temperatura del rostro, evitando que el aire helado intensifique la sequedad y la irritación ocular. Mientras, las viseras con ala ancha bloquean las partículas que están en suspensión y añaden una barrera frente a las ráfagas de aire.
4- No frotarse nunca los ojos
Aunque el picor de ojos nos pida hacerlo, este gesto puede empeorar la irritación, introducir partículas o incluso provocar infecciones. Si se tiene molestia, lo mejor es parpadear, usar suero fisiológico o lágrima artificial.
5- Parpadear con mayor frecuencia
Cada parpadeo renueva la película lagrimal y protege el ojo frente al viento. Cuando no se parpadea lo suficiente -algo que suele ser habitual al caminar o al fijar la mirada en el horizonte- la película se rompe y aumenta la sequedad.
6- Cubrir nariz y boca con una bufanda o un pañuelo
Este sencillo gesto ayuda a reducir la fuerza y la temperatura con la que el aire llega a los ojos, creando una especie de microambiente más cálido y húmedo que preserva mejor la hidratación ocular y disminuye el impacto de partículas.
7- Recurrir a lágrimas artificiales
Aplicada antes y después de la exposición, la lágrima artificial actúa como una barrera temporal, refuerza la hidratación y ayuda a arrastrar pequeñas partículas que entran en el ojo. Son especialmente beneficiosas en caso de ojo seco o alergias.
8- Beber agua con regularidad
Mantener una buena hidratación permite al organismo producir lágrimas de forma equilibrada, algo esencial cuando el viento acelera la evaporación de la película lagrimal. Aunque no se tenga sed, beber con frecuencia ayuda a mantener la superficie ocular lubricada.
9- Modificar ligeramente la dirección al caminar
Para evitar el viento de frente y reducir la sequedad y la irritación, a veces basta con girar la cabeza unos grados.
10- Higiene ocular suave
Al regresar a casa, para eliminar los restos de polvo o de polen que se han quedado adheridos a los párpados y a las pestañas, se recomienda hacer una limpieza con agua tibia o toallitas específicas para recuperar el confort ocular.
Seguir estos consejos ayudará a reducir las incomodidades que causa el viento en los ojos y a prevenir que determinados inconvenientes puedan derivar en el futuro en otras complicaciones más graves.