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Ruta por Kurutzeberri y Elorreta, un día de viento, vistas y roca viva

Recorremos estas dos cimas de la Sierra de Zaraia, unos espectaculares balcones naturales al valle guipuzcoano de Eskoriatza y Arrasate

En imágenes: Sierra de Zaraia. Kurutzeberri y ElorretaGonzalo Pérez Zunzunegui

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Nos encaramamos a dos de las cimas más espectaculares de la sierra de Zaraia. Kurutzeberri, con su gigantesca cruz, que nos sirve de mirador, y Elorreta, incrustada en medio del la cresta, rodeada de un terreno kárstico incómodo de transitar pero impresionante de contemplar.

DATOS PRINCIPALES  

·        Kilómetros: 9,98 km

·        Desnivel positivo: 792+ 

·        Duración: corriendo 1:40h / Caminar - correr: 2:10h / Senderismo 2:45h

LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA   

·        Desde Vitoria, salimos por la parte norte de la ciudad y por la N-240 en Luko accedemos a la AP-1. Salimos en Aretxabaleta para coger la GI-627 y tras atravesar el núcleo urbano cogemos la calle Loramendi que tras pasar bajo el puente nos da acceso a la carretera que sube a Mendiola.

·        Desde Donostia salimos por la parte oeste para acceder a la AP-8 sentido Bilbao. En la salida 96 la abandonamos para coger la AP-1 la cual seguiremos hasta Aretxabaleta y continuamos por los pasos del punto anterior.

·        Desde Pamplona, por la A-15 y la A-10 llegamos a Alsasua donde cogemos la N-1 sentido Madrid. En la salida 355 nos incorporamos a la N-240. Una vez aquí seguimos las indicaciones del primer punto.

·        Desde Bilbao, saliendo por la parte este de la ciudad cogemos la AP-8 hasta Durango donde tomamos la salida 84 para acceder a la N-636. Por ella llegamos a Arrasate y por la GI-627 accedemos a Aretxabaleta y de ahí a Mendiola.

DESCRIPCIÓN  

Salimos de Mendiola sin demasiadas pretensiones. En el día de hoy, tanto Ruth como yo lo que queremos en realidad es caminar, charlar y despejar la cabeza. El pueblo nos recibe con su calma habitual, con ese silencio de barrio pequeño donde parece que todo está en su sitio siempre. Y probablemente sea verdad, ya que Mendiola aparece citado en documentos medievales como zona de paso entre los valles de Oñati y Zerain, y muchos de los caminos que hoy pisaremos siguen el trazado de antiguas sendas de pastores y carboneros.

Vistas desde la cima

Con esa mezcla de historia y rutina arrancamos la marcha. El camino empieza a subir pronto, sin darnos margen para calentar. No es una pared, pero tampoco un paseo. La humedad del bosque, el olor a tierra mojada por las recientes lluvias y el crujido de las hojas bajo las botas nos meten en situación enseguida. Vamos charlando, comentando la semana, sin prisa. El monte, al fin y al cabo, no se va a mover. A medida que ganamos altura, el bosque empieza a clarear y el viento se hace notar y nos recuerda que aquí arriba manda él. Pero el día está claro, luminoso, y las vistas empiezan a asomar entre los huecos de los árboles. Sabemos que la primera cima será Kurutzeberri, así que seguimos avanzando con ese ritmo cómodo que permite hablar sin quedarse sin aire.

Salimos a terreno abierto

Kurutzeberri es un monte discreto en altura, pero con carácter. Su entorno forma parte del macizo de Aizkorri-Aratz, una zona de geología kárstica que lleva millones de años moldeándose. En sus laderas hay pequeñas cavidades, dolinas y formaciones calcáreas que delatan un subsuelo lleno de historia geológica. No es raro que los pastores de antaño conocieran cada hondonada y cada roca, porque aquí el terreno cambia cada pocos metros.

EN LA CIMA

La subida final la hacemos con el viento empujando fuerte. Ruth se ríe porque a ratos parece que avanzamos a cámara lenta. Pero llegamos bien, tras una pequeña trepada. La cima y la gran cruz nos recibe despejada, con un horizonte que se abre en todas direcciones. Desde aquí se distinguen perfectamente las sierras cercanas, los valles encajados y, si el día acompaña, como hoy, incluso las cumbres más lejanas del Goierri. Nos quedamos un rato arriba disfrutando de ese silencio roto tan solo por el viento. No hace falta decir mucho porque las vistas hablan solas.

CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA  

Hidratación: Solamente tenemos agua al inicio de la ruta en la fuente que está pegando a la iglesia. No pasa nada por no tener más fuentes dado lo corta y sencillo de la excursión

Calzado: en época seca incluso con una zapatilla de deporte es suficiente, cuidado, eso sí, con terreno húmedo ya que la roca en la cresta con el terreno kárstico resbalara mucho.

Dificultad: ruta fácil, lo único el desnivel a salvar y andar con cuidado por la roca. Ideal con día claro por lo espectacular de las vistas desde la cima.

Desde Kurutzeberri ponemos rumbo a Elorreta. Podríamos haber ido por la zona más rocosa, pero decidimos bordear la ladera para evitar el karst más agresivo. No es que sea peligroso, pero sí exige atención constante, y preferimos avanzar con fluidez. El lateral, herboso en su gran mayoría, es más amable, más de caminar sin mirar cada piedra, y nos permite seguir conversando mientras el paisaje se despliega a nuestra derecha.

Ruth en Elorreta

Este tramo es diferente por la sensación de estar suspendidos entre dos mundos. A un lado, la ladera suave que seguimos; al otro, el terreno quebrado que evitamos. Y delante, la silueta de Elorreta, que se va haciendo más grande a medida que avanzamos. Históricamente, Elorreta ha sido un punto de referencia para pastores y viajeros. No era un lugar de vigilancia militar, pero sí una cima estratégica desde la que se controlaban los movimientos entre los valles. En documentos del siglo XVIII aparece mencionada como zona de pastos comunales, y no cuesta imaginar a los pastores subiendo por estas mismas laderas con sus rebaños.

ELORRETA, UN MIRADOR NATURAL

La subida final a Elorreta es más directa que la de Kurutzeberri, pero el viento vuelve a hacer de las suyas. Aun así, llegamos bien. La cima es amplia, cómoda, y las vistas son incluso mejores que en la anterior. El día está tan claro que parece que el horizonte se ha estirado a propósito para nosotros. Nos quedamos un buen rato arriba, disfrutando del momento. No todos los días se tiene un mirador así con semejante meteorología.

La cima de Kurutzeberri

Desde Elorreta toca bajar, y aquí sí que no hay escapatoria: el terreno kárstico nos espera. La roca, irregular y afilada en algunos tramos, obliga a ir con calma. No es difícil, pero sí técnico. Cada paso requiere atención, y avanzamos despacio para evitar sustos. Voy marcando un ritmo prudente, y Ruth me sigue, agradeciendo que el viento haya bajado un poco en esta zona. Este tipo de terreno tiene su encanto. No es cómodo, pero te conecta con el monte de una forma distinta. Te obliga a estar presente, a escuchar tus pasos, a sentir cómo se adapta el cuerpo a cada irregularidad. Y cuando por fin dejamos atrás la zona más complicada y entramos de nuevo en terreno más amable, la sensación de alivio es evidente.

Delicado descenso por terreno kárstico

El resto del camino lo hacemos con ese ritmo tranquilo de quien ya ha hecho lo importante. El bosque vuelve a envolvernos, la humedad regresa y el viento queda atrás. Vamos comentando la ruta, riéndonos de algún resbalón tonto y recordando lo bien que se veía todo desde arriba. Cuando llegamos a Mendiola, el pueblo sigue igual de tranquilo que cuando salimos. El coche está donde lo dejamos, impasible. Nosotros, en cambio, volvemos con esa mezcla de cansancio y satisfacción que solo dan las rutas bien hechas. Un día de viento, dos cimas, un karst que nos hizo ir con cuidado y unas vistas que merecieron cada paso. Nada más y nada menos. 

Powered by WikilocFuente: Garmin

PLANES ALTERNATIVOS 

A continuación, dejamos dos planes recomendados para completar nuestra jornada de monte:

·        Espeleología y escalada:  la zona, debido a que las regatas han ido perforando el paisaje, cuenta con más de 80 cavidades documentadas y, en muchas de ellas han aparecido restos arqueológicos de importancia. Sin duda ninguna, las cavidades más reconocidas son: Lezetxiki y Galarra o San Valerio. Espacios en los que poder iniciarse en espeleología y pasar momentos muy divertidos. Y la escalada gracias al majestuoso el monte Udalaitx y, en sus estribaciones, en el entorno de Besaide podemos practicar en las varias escuelas de escalada. Pero, si el tiempo no acompaña y se quiere practicar este deporte, se puede probar el Boulder y rocódromo de Uarkape.

·        Pasarnos a conocer Arrasate: podemos descubrir esta interesante población de la mano de visitas guiadas o sino por nuestra cuenta. No podemos dejar de visitar el casco histórico donde perdernos en sus calles. Aquí se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, el ayuntamiento, el convento de san Francisco o los palacios de Okendo y Artazubiaga. Sin duda uno de sus mayores atractivos es el núcleo urbano de forma ovalada y con cinco puertas de entrada. También es posible descubrir la corporación cooperativa, mediante diferentes visitas, que lleva su nombre, Mondragón. Resulta interesante visitar cada tercer sábado de mes el mercado de productos locales donde degustar lo mejor de la gastronomía de la zona.