La Real Sociedad se clasificó este martes para los cuartos de final de la Copa del Rey, tras superar a Osasuna en un duelo loco y con movimientos tácticos de relieve. Los txuri-urdin dieron continuidad a muchos de los mecanismos con balón que habían introducido cuatro días antes en el campo del Getafe, pero terminaron marcando la diferencia mediante la apuesta de Pellegrino Matarazzo por dos laterales sumamente profundos: al ya de por sí ofensivo Sergio Gómez sumó en el minuto 74 a Álvaro Odriozola en detrimento de Jon Mikel Aramburu. Y el equipo agradeció todo lo que significó hacer coincidir a ambos sobre el verde.
La noche arrancó con sorpresa en la hoja de alineaciones. Alessio Lisci, técnico rojillo, hacía coincidir en su once a dos laterales como Juan Cruz (este también capacitado para actuar de central) y Abel Bretones. Todo apuntaba así, en un principio, a una zaga de cinco que luego no fue tal. El entrenador de Osasuna apostó pur un 4-2-3-1 cuyo extremo derecho, jugando a pierna cambiada, era el propio Bretones. Prefirió a este y no la opción de Sheraldo Becker para que el asturiano se hundiera en la zaga y cubriera así las proyecciones al ataque de Sergio Gómez, un sello característico de la Real en los dos primeros encuentros de Matarazzo.
Pasaron los minutos, se mantuvo el 0-2 para Osasuna y la Real, desde la obligación de arriesgar, pasó a recurrir en mayor medida a su salida con sólo dos centrales, Zubeldia y Caleta-Car, proyectando también por banda a Jon Mikel Aramburu. El 4-4-2 rojillo comenzó a sufrir ante las ofensivas txuri-urdin, que en cualquier caso no gozaban de la amplitud deseada al convertirse el propio Aramburu en un atacante más. El venezolano ya había ejercido este rol profundo en encuentros anteriores, pero la empresa de la remontada copera exigía posiblemente un perfil más específico.
Reacciones desde el banquillo
Ambos entrenadores movieron sus piezas para solucionar estos últimos déficits. En el minuto 63, Lisci reconfiguró a Osasuna y dibujó un claro 5-4-1 con Juan Cruz de central y Bretones de carrilero, justo lo que aparentaba la alineación en la previa. Poco después, en el 74, Matarazzo reaccionó dando entrada a Odriozola por Aramburu y pasando a actuar así con dos laterales sumamente ofensivos: el donostiarra y Sergio aportaron una productiva amplitud que permitió a su vez a los hombres interiores txuri-urdin moverse con cierta soltura por dentro.
Para empezar, Odriozola sumó simplemente desde su posición. La capacidad que atesora para jugar prácticamente de extremo, sumada a la de Sergio en la otra banda, ensanchó el campo. Pero es que el donostiarra añadió a la importancia de su rol táctico un notable nivel individual cuando intervino en el juego, convirtiéndose prácticamente en discurso (no sólo recurso) de los ataques txuri-urdin. Llegó a línea de fondo, pisó área e incluso alternó carriles interior y exterior con Take Kubo. El japonés agradeció el ingreso de Álvaro.
Sin referencia clara
El hecho de abrir el campo con dos laterales largos, unido a todo lo que ello conllevó en clave de poder activar a jugadores interiores, significó una de las grandes claves de un duelo que también asistió a otras novedades de pizarra. Ante un Osasuna que actuaba con dos centrales fuertes como Boyomo y Herrando, Matarazzo optó por vaciar la zona del delantero centro para dejar a ambos zagueros sin referencias claras. Oyarzabal e incluso Sucic, quien muchas veces respetó con su ubicación en ataque el 4-4-2 defensivo del equipo, bajaron continuamente a la medular desde posiciones de punta para dar salida al fútbol blanquiazul.
No fue un partido redondo por parte txuri-urdin, pero lo cierto es que la Real mereció con creces una victoria que sólo pudo conquistar en la tanda de penaltis por culpa de la falta de acierto previo. La estadística de expected goals, un guarismo que mide la calidad de las oportunidades de gol, dice que los txuri-urdin generaron situaciones como para haber anotado cuatro dianas, mientras que el dato de Osasuna es de 0,49 tantos. En el debe del cuadro blanquiazul quedan las situaciones que le supusieron verse en desventaja (0-2) transcurrido poco más de un cuarto de hora de encuentro. Cabe cuidar ese tipo de detalles, porque la producción ofensiva no va a resultar siempre así de rica.