Así agitó Matarazzo las posesiones de la Real en Getafe
Entregó al equipo distintas herramientas ofensivas con balón, que permitieron encontrar situaciones interesantes y el 0-1 de Brais
Antes de que un ataque de nervios colectivo condicionara el final del partido que la Real Sociedadganó este viernes en Getafe, el segundo encuentro de Pellegrino Matarazzo como técnico txuri-urdin se estaba saldando con buena nota. Hasta el minuto 70 aproximadamente. Su equipo se vio entonces con una ventaja exigua en el marcador, después de haber sido tremendamente superior y desperdiciando como desperdició buenas oportunidades para hacer el segundo gol, lo que sembró de dudas las cabezas de unos jugadores que al menos pudieron terminar celebrando la consecución de tres puntos de oro.
En lo que respecta a la fase más positiva del encuentro, esta puede ser dividida en dos fases muy claras. Con 0-1 en el electrónico (y hasta el mencionado minuto 70), la Real se aproximó mucho al equipo que habíamos visto cinco días antes frente al Atlético de Madrid en Anoeta: presionante, reactivo y contragolpeador. Mientras duró el empate sin goles, mientras, tocó picar piedra ante el bloque defensivo del Getafe. Y lo cierto es que, hasta que Brais hizo su diana, llamó la atención para bien la variada gama de herramientas que el entrenador entregó a sus futbolistas. A estos les faltaron dos puntos de finura para generar acercamientos más claros. Pero el equipo blanquiazul sí consiguió disfrutar de ventajas difíciles de obtener en un estadio así, gracias a sus movimientos con el esférico.
Mismos dibujos
Los sistemas de base utilizados por Matarazzo fueron los mismos que en su debut contra el Atlético de Madrid: 4-2-3-1 con el balón y 4-4-2 (con Brais en primera línea) a la hora de presionar al rival. Raras resultaron las ocasiones en el Coliseum, eso sí, en que los dibujos del técnico estadounidense pudieron apreciarse sobre el césped, especialmente el mencionado 4-2-3-1. Con el balón en juego, el equipo movió constantemente sus piezas para intentar dañar al adversario.
Alternativas con balón
Preparando el partido, Matarazzo debió tener muy claro que el principal caballo de batalla en el Coliseum iba a residir en cómo meter mano al entramado defensivo del Getafe. Y demostró luego en la práctica haber trabajado distintas opciones para hacer daño a un rival así de rocoso. Los movimientos ejecutados con la Real durante sus posesiones resultaron variados y siempre adaptados al contexto del encuentro. Comencemos viendo una por una las estructuras empleadas por el cuadro txuri-urdin en ataque.
Dos objetivos
¿Qué pretendió Matarazzo mediante toda esta amalgama de movimientos? Los trabajó desde dos objetivos principales. El primero, enganchar dentro con futbolistas txuri-urdin siempre ubicados a la espalda de la medular rival. El segundo, salir por fuera y atacar el intervalo generado entre lateral y central del Getafe.
En lo que respecta a esa primera meta, el técnico estadounidense se adaptó sobre la marcha al modo en que el cuadro local fue apretando a la Real. Comenzó Bordalás soltando a la presión a su interior Javi Muñoz, deformando así su teórico 4-5-1 y convirtiéndolo en una especie de 4-4-2. Pero esto propició que la Real hallara con cierta facilidad la espalda de la medular local, centrada en lo que tenía delante (Turrientes) y no en lo que se le cocía detrás.
El entrenador del Getafe intervino ante este problema eliminando el mencionado salto a la presión de Javi Muñoz, dejando a este en la línea medular y dibujando así un constante 4-5-1 que protegiera a los azulones de esos envíos interiores. Pero Matarazzo reaccionó de inmediato renunciando ya a las salidas de tres e iniciando el juego con los dos centrales, suficientes para superar a un único punta local (Mario Martín).
En lo que respecta al segundo objetivo buscado por Matarazzo con sus movimientos, la mencionada opción de avanzar por fuera y atacar luego el carril entre central y lateral del Getafe, la Real también encontró así situaciones más que interesantes que posteriormente no pudo convertir en ocasiones claras.
Mezclar el juego
Resultó importante alternar las combinaciones en corto con algún envío directo para hacer dudar al rival y mantener vivos en el tiempo esos espacios a la espalda de la medular del Getafe que quiso explotar la Real. Los centrales Jon Martín y Caleta-Car tuvieron claro que buscar de vez en cuando las incorporaciones tras la zaga azulona de Brais, Guedes u Oyarzabal era recomendable y se ajustaba también al plan de partido.
El 0-1
Como comentábamos anteriormente, el trabajo ofensivo de la Real Sociedad durante la primera parte dio más frutos de los que pudo parecer. El equipo halló las citadas ventajas, interiores y en banda, a las que no pudo dar luego continuidad por falta de finura en el último tercio del campo. Y además encontró el 0-1 mediante una acción como las descritas, y que implicó enganchar con una caída de Mikel Oyarzabal a la espalda del centro del campo madrileño.
La victoria llegó como llegó y el partido en su conjunto no significó una exhibición realista, ni mucho menos. Pero cabe incluir en la ecuación del análisis el perfil del rival, un Getafe competitivo por muchas bajas que tuviera, y también el trabajo ofensivo de un conjunto txuri-urdin que generó situaciones de juego difíciles de conseguir en el Coliseum. Ante un adversario muy distinto al del debut de Matarazzo (el Atlético de Madrid), el técnico estadounidense sacó a relucir este viernes sus recursos ofensivos frente a equipos bien armados, y no puede decirse que el examen hablara de un entrenador corto de herramientas. Las trabajó en rica cantidad, y la insistencia a la hora de utilizarlas implicó marcar un 0-1 que luego debió significar la gran clave del encuentro. Finalmente lo fue el 1-2 de Aramburu...
