Otxandiano pide un nuevo estatus para no negociar transferencias “40 años”
El portavoz parlamentario de EH Bildu pone el foco en la “seguridad en las vidas” sin citar ya la seguridad en las calles
Mientras siguen las conversaciones discretas entre PNV, PSE y EH Bildu con el objetivo de alcanzar un consenso sobre la reforma del Estatuto de Gernika, Pello Otxandiano presionó este sábado para que este debate sobre el nuevo estatus de autogobierno se sitúe en el centro de la discusión política. El portavoz parlamentario de EH Bildu otorgó mayor vigencia si cabe a esta reivindicación tras haber presenciado la complicada negociación de cinco nuevas competencias entre los gobiernos vasco y español. El diálogo se resolvió el jueves en el último minuto, aunque estas transferencias ya estaban preacordadas desde hace meses y forman parte del Estatuto de Gernika de 1979. Otxandiano exigió “una relación bilateral efectiva con el Estado para que no tengamos que estar negociando las transferencias en los siguientes 40 años”. “Para ello, la clave está en cambiar o modificar la relación con el Estado”, recalcó en un acto en Bilbao.
Esta es una carencia que ha señalado durante años el propio PNV, que ha criticado que los sucesivos gobiernos españoles, del PP o del PSOE, utilizaran el Estatuto como moneda de cambio para negociar sus Presupuestos o votaciones estratégicas. Sin embargo, el PNV no renunció por ello a exigirlas y negociarlas, y lideró durante décadas las conversaciones aprovechando su fuerza en el Congreso de los diputados, y ante la incomparecencia de la propia izquierda abertzale. Este sector tuvo una presencia intermitente en las Cortes estatales no solo por las ilegalizaciones, sino también por decisión política hasta su incorporación plena a la política institucional, primero con Amaiur y después con EH Bildu. Además, la izquierda abertzale desdeñó hasta entonces las transferencias como una cuestión menor que formaba parte de un Estatuto de Gernika que tampoco apoyó. La izquierda abertzale ha completado su viraje hacia posiciones más pragmáticas y gradualistas y hacia vías exclusivamente políticas, aunque esta semana evitó cerrar filas con el PNV y sumarse a la presión sobre el Gobierno de Sánchez. Nerea Kortajarena puso en duda las intenciones del PNV con una negociación tan “mediatizada” y deslizó que era una escenificación por intereses partidistas. El jueves, cuando se cerró el acuerdo, Pello Otxandiano sí realizó unas declaraciones para “saludar” el pacto.
EH Bildu evita presionar a Sánchez con las transferencias y ve intereses partidistas en el PNV
Tras esta secuencia de acontecimientos, Pello Otxandiano defendió este sábado que este país “necesita dar un salto en su soberanía, una mayor capacidad de decisión”. “Ese marco no es el Estatuto de Gernika que, además de incumplido, se encuentra profundamente vaciado en contenidos y erosionado en sus potencialidades. Es el momento de poner encima de la mesa y en el centro del debate la necesidad de un nuevo estatus político para esta parte del país. El debate central es el modelo de relación que tiene esta nación con el Estado ante los incumplimientos, ante las transferencias y esta situación de negociación tan precaria que se ha producido entre el Gobierno Vasco y el Gobierno central. El debate central es un nuevo estatus político que nos reconozca como nación, nos dote del fondo de poder necesario y establezca una relación bilateral efectiva con el Estado, que no tengamos que estar negociando las transferencias los siguientes 40 años”, dijo. Desde los tiempos de la ponencia de autogobierno, antes del covid, los partidos hablan sobre un posible Concierto Político. En los últimos años han estado sobre la mesa ese sistema de garantías, una eventual Junta Arbitral en caso de que haya un desacuerdo, y los plazos para cumplir el nuevo Estatuto que se puedan establecer en su disposición transitoria.
Seguridad en la vida, y mirar a la industria y no al turismo
Otxandiano aseguró también que la agenda política y de los medios de comunicación no coincide con las preocupaciones reales. Apostó por “garantizar la seguridad en las vidas” en un momento de incertidumbre, y con ello se refería a hacer frente a la carestía de la vida, la vivienda y garantizar los servicios públicos. Abogó por la industria y no mirar hacia el turismo, y pidió abandonar proyectos como el Guggenheim Urdaibai, ya paralizado. Aunque Arnaldo Otegi defendió en noviembre el binomio “seguridad en las vidas, seguridad en las calles”, Otxandiano no mencionó este sábado la segunda parte. Sin citar el debate de la inseguridad ciudadana que ha abierto el PNV, Otxandiano dio la sensación de establecer de manera velada una contraposición entre ambas prioridades.
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