Con el golpe de estado franquista y el estallido de la guerra, miles de niños vascos se vieron forzados al exilio, y más de 200 de ellos terminaron en Gales, una nación sin Estado con fuertes sentimientos de pertenencia como Euskadi, con una lengua propia y con similitudes desde el punto de vista económico, ya que supo evolucionar desde un sistema productivo basado en la minería hasta la industria avanzada. Y este jueves, la comunidad autónoma vasca y Gales, con el lehendakari Pradales y la ministra principal Eluned Morgan al frente, lanzaron tres mensajes con la actualización del acuerdo que mantienen desde 2018. 

En primer lugar, que es importante reforzar las alianzas entre dos naciones con perfiles tan similares, que quieren impulsar la industria, cuidar su idioma y defender los valores democráticos en pleno auge del autoritarismo. En segundo lugar, Gales está dispuesta a exprimir la colaboración pese a su salida de la Unión Europea por el Brexit, como ya lo demostró cuando apoyó la creación de la macrorregión atlántica y cuando fue la sede de la asamblea que aprobó su propuesta de gobernanza en 2023. En tercer lugar, y en un plano más simbólico o gestual, Pradales y Morgan exhibieron camaradería en un contexto internacional donde lo más cotidiano no es firmar alianzas, sino declaraciones de guerra o amenazas arancelarias. Pradales no citó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ni las amenazas sobre la soberanía de Groenlandia o la tutela sobre Venezuela una vez derrocado Maduro, pero sí apostó por “fortalecer Europa ante quienes pretenden sustituir un orden global basado en la paz, el derecho internacional y el multilateralismo”.

El memorándum: renovables, lengua, salud...

En una comparecencia conjunta en Ajuria Enea, Pradales leyó una declaración y, tras él, Morgan pronunció un discurso en una clave similar. Morgan es laborista, pero es una conocida defensora del galés, de la identidad propia y de una vía singular para el laborismo más allá del criterio que pueda dictar Reino Unido. Morgan venía de firmar otro acuerdo de colaboración el día anterior con el president de Catalunya, el socialista Salvador Illa. El memorándum de entendimiento con la comunidad autónoma vasca incluye un campo de actuaciones similar al que recogía el firmado en 2018, pero con la intención de profundizar en las relaciones. Y recoge por escrito “su deseo de reforzar sus lazos de amistad y cooperación, basados en su mutua confianza y en sus valores compartidos de libertad, democracia, justicia y solidaridad, considerando el profundo sentido de identidad colectiva que ambas naciones comparten, con una historia, cultura e idioma propios”, así como los “estrechos lazos políticos, económicos y comerciales, sociales y culturales entre ambas naciones”. El acuerdo alerta de la “fragilidad” de Europa y defiende las iniciativas de geoestrategia, incluidas las de las "regiones de la fachada atlántica”. Es una alusión implícita a la macrorregión que se va a constituir con el horizonte de 2027 con la idea de captar fondos europeos para los proyectos del flanco oeste. 

El memorándum aboga por “consolidar e incrementar” las relaciones bilaterales. En concreto “ampliarán” los contactos e impulsarán proyectos conjuntos sobre movilidad sostenible y transporte, medioambiente y cambio climático; tecnología, innovación y competitividad; energías renovables, industria agroalimentaria, educación y formación; estrategia y política fiscal, política de administración tributaria, gestión presupuestaria y políticas sociales; salud y servicios de asistencia social, atención médica basada en valores y envejecimiento activo y saludable; oportunidades de negocio; e intercambio de buenas prácticas para desarrollar y prestar apoyo a las empresas y la industria locales. En el terreno de los principios, abogan por impulsar “una sociedad multicultural y tolerante” a través del intercambio de experiencias en política lingüística y promoción del sector cultural. Un comité de seguimiento explorará las opciones de ampliar el acuerdo a otros ámbitos. Será revisado dentro de cuatro años.

Para bajar a tierra lo que significan estos acuerdos, el Gobierno vasco recuerda que, desde 2018, han tenido lugar misiones empresariales y proyectos de microelectrónica, energías renovables, automoción eléctrica, aeronáutica y salud. Y, en el plano de la lengua, Euskadi y Gales comparten el desafío de extender el uso del euskera y el galés más allá de la escuela.

Frente al extremismo y "no desde la razón de la fuerza"

“Croeso, a diolch am ymweld â ni”, dijo Pradales, a modo de bienvenida en galés. El lehendakari reivindicó a dos naciones con una identidad propia y con un deseo de impulsar Europa desde el papel de esas naciones. Y ensalzó el acuerdo porque “los acontecimientos del inicio del año demuestran lo que ya sabíamos: es más necesario que nunca defender los valores democráticos y fortalecer Europa”. “Debemos hacerlo ante quienes pretenden sustituir un orden global basado en la paz, el derecho internacional y el multilateralismo. Hoy damos un paso adelante dos naciones que queremos contribuir a la competitividad, la seguridad y el bienestar de nuestras sociedades y de Europa. No desde la razón de la fuerza, sino desde la fuerza de la razón”, dijo, para apostar por los valores fundacionales de Europa “ante el auge global de líderes autoritarios y movimientos populistas y extremistas”.