Editorial

Remedio y enfermedad

03.10.2020 | 00:16

En la difícil convivencia de la actividad socioeconómica y la contención de la pandemia, septiembre arroja en Euskadi cifras prudentemente satisfactorias que avalan mantener la exigencia de responsabilidad individual

La evolución de la pandemia de covid-19, contabilizados ya 35 millones de contagios y más de un millón de fallecidos en todo el mundo, exige eliminar con urgencia la frivolidad de la manipulación de su realidad en virtud de intereses particulares, sean políticos o económicos. No se trata únicamente de la enfermedad y la amenaza de salud pública que supone a nivel global, sino también de sus consecuencias socioeconómicas. Si la Comisión Europea ya ha cuantificado la afección al mercado laboral de la UE en la pérdida de 12 millones de empleos a tiempo completo y el volumen del comercio mundial, según la OMC, podía caer más de un 30%, los verdaderos efectos de la pandemia, aún sin contabilizar, se dejan sentir en los más de 3.400 millones de personas que viven en la pobreza y especialmente en los 700 millones que lo hacen de una forma extrema. Ahora bien, ni cabe asentar en esas consecuencias una pretendida justificación de la no implantación de medidas de prevención sanitaria que solo contribuiría a la prolongación de la pandemia ni es factible ignorar que la toma de decisiones respecto a la transmisión del SARS-CoV-2 debe analizarse también en sus efectos socioeconómicos para no convertir el remedio en otra enfermedad. Acercándolo a Euskadi, no se trataba de prolongar el confinamiento y la paralización de la actividad, como se defendió desde algunos ámbitos sindicales y políticos, también sanitarios, sino de compatibilizar la progresiva normalización de dicha actividad con el control y contención de la pandemia hasta que la ciencia proporcione certezas contra el coronavirus en forma de vacuna. No eran motivo menor para hacerlo así el 6% de hogares vascos "con mucha dificultad" para llegar a fin de mes, el 25% sin capacidad para afrontar gastos imprevistos o las 30.372 personas más sin empleo que hace un año. Y en esa difícil convivencia de la actividad y la contención de la pandemia, septiembre refleja cifras reveladoras tanto en el control (259.599 PCR en todo el mes, con 14.690 positivos, el 5,6%) como en la progresión del mismo: los últimos 10 días, con una media de más de 9.000 PCR diarias (90.718), se han detectado 4.057 positivos, el 4,4%, por debajo del 5% fijado por la OMS. Son cifras que avalan la actitud general de la sociedad vasca y la gestión de quienes ejercen la responsabilidad de sus instituciones pero que, desde la prudencia, avalan mantener la exigencia en el compromiso individual.