No fue nada fácil convencer al añorado y admirado Mariano Ferrer para que dedicase los domingos una columna de reflexión y análisis político en el recién nacido NOTICIAS DE GIPUZKOA. Aceptó, por fin, y tuvimos la fortuna de disfrutar de su opinión durante varios años hasta que, casi sin previo aviso, me llegó su decisión fatal e irrevocable: “Esta es la última”. Y así, de repente, tuve que improvisar la osada misión de sustituirle, en la convicción de que sería una solución provisional. No me sorprendió que el amigo Mariano acabase harto de retratarse cada domingo opinando sobre un tema tan áspero y cada vez más líquido como la política. Solidario con él, confieso que es una materia agotadora, comprometida, con frecuencia aburrida y hasta a veces desagradable, sobre la que no tenía costumbre de opinar como columnista, pero había que cubrir su ausencia.

Era el año 2010 cuando bajo el epígrafe “Con la venia” dediqué un comentario político cada domingo. Burla, burlando, con este de hoy me acerco a los 800, que ya vale. Los años pesan, la vista flaquea, la temática es tan decepcionante como repetitiva y uno necesita desembarazarse de compromisos que le quiten paz, relajo y tiempo para dedicarlo a los suyos, sobre todo a nietas/os, que constituyen la última ocupación.

Así que me despido de los lectores, que no del oficio, y agradezco su paciencia al asomarse a esta columna durante tanto tiempo. Espero que haya provocado acuerdos y desacuerdos, como debe ser. He procurado escribir desde el respeto, cosa no tan fácil en un ambiente tan polarizado y, si no he sabido acertar en mis escritos, al menos he procurado escribirlo bonito.

No he ocultado mi preocupación por evitar a toda costa el retroceso de las libertades democráticas y las mejoras sociales, y tampoco he disimulado mi rechazo al fascismo, a la violencia y al abuso de poder. Gracias por vuestra paciencia, y viva Palestina libre.

Un saludo cordial.