Le ha llegado la muerte a deshora y en Sevilla, cuando, una vez más, pretendía organizar el caos del rugby español, siendo consciente de que siempre acaba el caos por imponerse, ya que está mejor organizado en sus cavernas y conducciones que el orden. Sus llamadas inoportunas diagnosticaban las causas de la enfermedad que padece el rugby de nuestro entorno, pero pocas veces ni él ni a los que pretendía excitar llegaban hasta el remedio. "El camino es largo, te pararán, te caerás, pero te tienes que levantar y seguir, levantarte y seguir las veces que haga falta". Kote nos ha dejado, con sus bolsillos y cajones llenos de proyectos, sueños? Kote no verá si el rugby va a seguir metiendo miedo a los del fútbol, si Donostia puede ser sede de una pequeña final europea o, al menos, de una semifinal? no verá qué pasará con Euskarians, si esta refundación es la buena y definitiva o no. Lo echaremos de menos hasta que también se apague nuestra luz sobre las ilusiones inconclusas.
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