este fin de semana coinciden hasta tres derbis vascos en el rugby, por aquí Bera Bera y Hernani tienen que decidir definitivamente cuál de los dos puede aspirar a subir a la categoría de oro y por allí Olympique y Aviron abordan el 101º de sus duelos con la caída hacia la división inferior en juego, mientras que hacia el oeste Ampo y Gernika no corren peligro clasificatorio. Pero unos caminamos en estos embarrados senderos del rugby en la transición hacia el profesionalismo y aquellos de allí son estrellas que parecen inalcanzables para nuestras economías de supervivencia.

Sin embargo, paseando un poco por Biarritz o Bayona unidos por los apenas tres kilómetros de Anglet, el choque de Iparralde conserva mucho de la primitiva pasión que llevó a establecer reglas a las disputas tradicionales entre pueblos vecinos para que nacieran los juegos de balón, en nuestro caso el rugby.

Parece que los 27.000 habitantes de Biarritz y los 44.000 de Bayona fueran a enfrentarse en una batalla definitiva mañana a través de sus dos equipos, aunque todos sepan que, sea cual sea el resultado, para todos ellos será una fiesta este sábado, ciertamente amarga para el que pierda y que nutrirá su deseo de revancha cuando el siguiente encuentro se produzca.

Las aficiones de Donostia y Hernani, unidas por el Urumea -que pudo ser un tiempo un río con glamour-, también tendrán la oportunidad de vivir su fiesta, su pequeña fiesta menos snob pero con una inigualable elegancia humana como siempre. ¿No?