Un Aberri Eguna enfrentados al coronavirus

11.04.2020 | 15:10
José Manuel Bujanda.

El Estado de Alerta sanitaria finalizará algún día, así lo decidirán las autoridades sanitarias y en consecuencia las políticas. Se habrá superado y ganada la batalla contra el virus letal llamado coronavirus. Dicho de otra manera, ojala, y con la mayor brevedad posible habrá nuevas elecciones y arrancará una nueva legislatura, la decimosegunda, y seguiremos sumando capítulos a nuestra historia y seguiremos también cumpliendo con dignidad, como hasta ahora, nuestras responsabilidades ante la ciudadanía vasca, volveremos a trabajar los acuerdos entre diferentes e impulsaremos de nuevo los grandes debates que siguen interpelándonos. El Parlamento vasco volverá a abrirse. Y trabajaremos con dos objetivos claros, el cumplimiento estricto del actual Estatuto de Autonomía y la búsqueda de un nuevo marco de relación entre Euskadi y España. Vivimos duros momentos, tiempos en los que hay que tomar decisiones drásticas y valientes frente a un virus que amenaza nuestra sociedad de manera masiva. Venceremos. Hoy es 12 de Abril, Aberri Eguna, sí, y ello a pesar del maldito intruso y todavía indomable virus llamado coronavirus, que nos exige en estos tiempos de insólita, inesperada y profunda dificultad de grandes dosis de tenacidad, coraje, disciplina, coordinación, mucho ánimo y mucha solidaridad como en tiempos del primer Lehendakari de Euskadi José Antonio Agirre. Y sí amigos y amigas, entre todos y todas venceremos al maldito virus llamado coronavirus, y volverá a salir el sol, lloraremos a los que se han ido y nos han dejado, nos volveremos a mirar a la cara de nuevo, nos abrazaremos emocionados y la fraternidad habrá adquirido tantos positivos. Saldremos fortalecidos de esta gravísima crisis sanitaria provocada por el virus como ciudadanía, como colectivo humano, como pueblo y como nación. Y a pesar de todas las dificultades, miedos, incertidumbres, penas y angustias, nunca perderemos la esperanza. Seguiremos siendo, debemos seguir siendo, es obligación y legado para las generaciones que nos seguirán. Resistiremos. Claro que sí resisteremos. Sabemos resistir, nos lo enseñaron nuestros mayores en épocas duras, oscuras y muy difíciles.

Hoy es, lo repito, y a pesar de todas las dificultades sanitarias habidas y por haber, Aberri Eguna, Día de la Patria Vasca. "Euskotarren aberria Euskadi da-Euskadi es la patria de los vascos" fue la nuclear aportación ante la historia vasca del fundador del PNV Sabino Arana y Goiri. Muchos años, 88, nos contemplan desde aquel lejano y primer Aberri Eguna celebrado en Bilbao en 1932. Y ojala en un futuro próximo seamos todos los vascos, nacionalistas o no, los que lo celebremos tal como lo hacen los catalanes de todo tipo de ideologías, sentimientos y adscripciones nacionales. Muchos años han pasado desde entonces, mucho ha llovido hasta la fecha de hoy. Ha ocurrido de todo. Hoy de nuevo en el Aberri Eguna de 2020, el futuro político nos exige estar y actuar una vez más acorde con el tiempo real, pulsar la actualidad, interpretar y saber leer correctamente las voluntades, ideas, adscripciones y sentimientos simbólicos, culturales, ideológicos y sociales existentes en la sociedad vasca. El futuro de Euskadi lo va a determinar la voluntad de acertar en la selección de los objetivos que van a configurar en el futuro sus próximas etapas, porque la historia del Pueblo Vasco no es tan sólo la historia de un "yo" que se explicita en el tiempo, sino también la de un fenómeno evolutivo que recibe la mayor parte de su impulso, contenido y orientación de su interrelación con otros pueblos del mundo. Es decir, el Pueblo Vasco además de ser un pueblo en sí y desde sí, también está en el mundo condicionado por la evolución general. Estimo que lo importante de los pueblos, es lo que no han sido todavía, es decir lo que quieren ser y no tanto lo que fueron los que le precedieron. El futuro de un pueblo no está implícito en su pasado ni se deduce de él, como no está implícita ni se deduce una compleja obra de arte desde sus primeras pinceladas. La patria vasca, Euskadi, en ningún caso puede ser un fetiche o una abstracción del proyecto comunitario. Euskadi, mi patria, no es ente abstracto, es el colectivo de ciudadanos, hombres y mujeres, vascas y vascos concretos con nombre y apellido, con memoria histórica, símbolos, lengua y cultura, sentimiento de identidad e intereses económicos. Somos patrimonio colectivo de formas mentales, imágenes, vivencias, prejuicios, mitos, símbolos, cultura, arte, lengua, hábitos, estereotipos, defectos y virtudes.

Entiendo Nación y Patria como instrumentos para servir a las personas que estructuran una comunidad, que ni ha existido siempre, ni es previsible el tiempo que interesará que siga existiendo. Pero que mientras, como plebiscito cotidiano, sí quiere seguir poder siendo según la voluntad ciudadanía que conforma la sociedad. Euskadi es patria de los vascos y es nación porque así es la voluntad de su ciudadanía, y porque manifiesta querer poder autogobernarse y auto dirigir su proyecto comunitario. Por ello existe, ahí su ser. Se trata de conseguir una Euskadi, nación y patria de los vascos, con capacidad para la realización de un proyecto elaborado en beneficio de una sociedad vasca en la que merezca la pena vivir, es decir en beneficio del bienestar de una sociedad como la vasca en la que merezca la pena vivir sin que absolutamente nadie quede en la cuneta social arrinconado, abandonado o marginado. Somos un pueblo muy pequeño, pero una realidad en el tablero internacional que ha pervivido a culturas mucho más poderosas y a civilizaciones que han dejado su huella como legado permanente en la historia.

Los vascos hemos sabido no perder el pulso y tras siglos continuamos siendo, continuamos con la conciencia de querer seguir siendo en el futuro. Ciertamente ha resultado sinuoso el camino que hemos labrado para convertirnos en una realidad sociopolítica, compleja, plural, dinámica y cambiante hasta configurar la Euskadi de hoy. Y a pesar de los bruscos cambios soportados, a pesar de las difíciles circunstancias a las que hemos tenido que enfrentarnos hemos mostrado reiteradamente nuestra voluntad de permanencia, y de preservar en medio de las dificultades nuestras señas de identidad, nuestros referentes histórico-culturales, el euskera y nuestro sentimiento de pertenencia a una comunidad histórica por encima de delimitaciones estatales o político-administrativas. El nacionalismo vasco personificado fundamentalmente en el PNV surgió y nació como agrupación voluntaria de aquellos vascos que, más allá de la no aceptación del despojo político e institucional practicado en el siglo XIX en nombre de la nación española, afirmaron libremente el ser nacional del Pueblo Vasco y se unieron para la consecución de los derechos políticos inherentes a tal condición. Un muy emocionado recuerdo a nuestros mayores que en épocas complicadas y vitalmente muy difíciles apostaron inequívocamente por la libertad, la democracia y el autogobierno de Euskadi. Un muy justo recuerdo a aquellos gudaris y milicianos que dejaron su vida en la lucha contra el fascismo. Un muy obligado recuerdo a los que resistiendo a la dictadura nos legaron el testigo del autogobierno y de un futuro en libertad.

Este Aberri Eguna, como los anteriores y futuros, nos compromete a seguir en la brecha con el imperecedero recuerdo y presencia de los Arana, Elizalde, Kanpión, Kizkitza, Galíndez, Irujo, Landaburu, Aitzol, Lizardi, Lauaxeta, Ajuriagerra, Uzturre, Arzalluz, Josujon y del actual presidente de EAJ/PNV Andoni Ortúzar. Y bajo la alargada sombra del primer pragmático y profético Lehendakari de Euskadi José Antonio Aguirre, de sus consejeros nacionalistas, socialistas, comunistas y republicanos, y de los que le siguieron, Leizaola, Garaikoetxea, Ardanza, Ibarretxe y el actual Lehendakari Iñigo Urkullu me abrazo y alzo la copa, junto al presidente del PNV Andoni Ortúzar, con todos los vascos y vascas repartidos a lo largo y ancho del mundo que intensa y vitalmente creen, sueñan, quieren y sienten sinceramente que Euskadi es su Patria, la de los vascos, una Patria amiga, moderna, abierta, solidaria e inclusiva. El primer Lehendakari de Euskadi José Antonio Agirre fue un gran líder para un trágico momento, su ejemplo permanecerá por su método vital de encarar las desgracias y los contratiempos, por saber unir fuerzas en momentos insólitos, inéditos y de profunda dificultad. Jamás se perdió la esperanza. Tampoco ahora. Hoy somos conscientes del valor que tiene contar con instituciones propias de autogobierno ante esta pandemia. Es hoy y aquí el momento de unir fuerzas por encima de las diferencias. Reivindico el espíritu de José Antonio Agirre para afrontar esta gravísima crisis sanitaria desde la unión, la solidaridad, la coordinación y desde el autogobierno.

Somos como el Junco que se dobla ante la tempestad, nos doblamos sí, pero nunca nos quebramos y cuando pase la tempestad, cuando amaine derrotado el coronavirus nos volveremos orgullosos desafiantes a poner en pie. Mucho ánimo. Beti aurrera. Nos vemos. Gora Euskadi Askatuta!!