El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha declarado "culpable" al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de las "víctimas mortales, los daños y de las calumnias que ha infligido" al país, inmerso en una ola de protestas que ha dejado según activistas más de 3.400 muertos.

Jamenei se ha dirigido a sus fieles durante la conmemoración de la fiesta del Eid al Mabath para llamar a la calma y asegurar que su país "no irá a la guerra", pero tampoco "perdonará a los criminales nacionales e internacionales".

El ayatolá ha insistido una vez más que el descenso a la violencia en lo que comenzó siendo una protesta contra el desplome de la moneda nacional es culpa de Estados Unidos.

"Es una sedición americana, y tal como hemos roto el espinazo de la sedición, también vamos a romper el espinazo de los sediciosos", ha avisado antes de declararse convencido de que lo que está ocurriendo en el país es fruto de una "incitación" de Estados Unidos, con el objetivo último de "devorar a Irán".

Irán ha afirmado que las manifestaciones derivaron en violencia para dar una "excusa" al presidente estadounidense, Donald Trump, para intervenir militarmente. Por ello, ha abogado ante Washington por un proceso de diálogo para resolver las diferencias, si bien ha afirmado que el país está "preparado" para hacer frente a un conflicto bélico.

Israel ya lanzó en junio de 2025 una ofensiva militar contra Irán --a la que se sumó Estados Unidos con bombardeos contra tres instalaciones nucleares--, desatando un conflicto de doce días en el que las fuerzas iraníes lanzaron cientos de misiles y drones contra territorio israelí y contra la principal base estadounidense en Oriente Próximo, situada en Qatar.