Cada vez se van conociendo más detalles sobre la operación militar que ha concluido con Nicolás Maduro preso en Nueva York. Un día después de la espectacular intervención de Estados Unidos en Caracas para extraer al presidente venezolano, el medio estadounidense The New York Times ha publicado detalles hasta ahora desconocidos de esta actuación.
En agosto, un equipo clandestino de agentes de la C.I.A. se infiltró en Venezuela para recabar información sobre Nicolás Maduro, presidente del país, señalado por la administración Trump como narcoterrorista. Durante meses, los agentes se movieron por Caracas sin ser detectados, capturando los movimientos diarios de Maduro con un contacto cercano al mandatario y una flota de drones sigilosos que sobrevolaban la ciudad.
Gracias a esta información, Estados Unidos pudo conocer dónde se desplazaba Maduro, qué comía e incluso qué mascotas tenía, según explicó el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto. La información recopilada fue clave para la posterior operación militar: un asalto al amanecer ejecutado por comandos de élite de la Delta Force, considerada la misión más arriesgada desde la muerte de Osama bin Laden en 2011.
Operación táctica y ejecución
La misión, denominada Operación Resolución Absoluta, fue cuidadosamente planificada. Los comandos entrenaron en un modelo a escala del complejo de Maduro en Kentucky, practicando la apertura rápida de puertas de acero y movimientos de infiltración. La operación buscaba minimizar víctimas civiles y aprovechar la menor presencia militar en Venezuela durante el período navideño.
El ataque comenzó con una ciberoperación que cortó la electricidad en gran parte de Caracas, facilitando la aproximación de más de 150 aeronaves, incluidos drones, cazas y helicópteros de operaciones especiales. A pesar de que los helicópteros fueron atacados, los comandos avanzaron con “fuerza abrumadora”, logrando capturar a Maduro y su esposa en solo cinco minutos. Ambos fueron trasladados al U.S.S. Iwo Jima para ser llevados a Nueva York y enfrentar cargos federales por tráfico de drogas.
Reacciones y consecuencias
El presidente Trump supervisó la operación en tiempo real desde Mar-a-Lago, asegurando que se mantenía la sorpresa táctica y declarando que Estados Unidos estaba preparado para una segunda fase, aunque confiaba en que no sería necesaria. Trump advirtió además a otros líderes venezolanos de que podría actuar contra ellos si fuera necesario. Funcionarios estadounidenses describieron la operación como “casi perfecta”, en contraste con intervenciones pasadas, y destacaron la precisión táctica que permitió extraer al presidente venezolano sin bajas estadounidenses.