El redoblado espectáculo de drones nos volvió a dejar anoche con la boca abierta, 200 drones más abierta que el año anterior, y nadie duda ya de que el año que viene serán muchos más para que el medio millar de ahora nos parezcan poca cosa. Hay cielo suficiente y también suficientes ganas de flipar con un espectáculo que todavía nos sabe a nuevo y luce mejor en las fotos y los vídeos de las redes sociales, porque no hay humo que apartar. El caso es que desde este viernes ya es Navidad en Donostia, tuvimos drones, tenemos noria, una pista de hielo, más puestos que nunca en el mercado navideño y hasta un parque temático junto al Palacio Miramar, previo pago de 8 euros por cabeza, eso sí, dedicado a insectos de esos que no dudaríamos en cargarnos de un manotazo, que no suena muy navideño, pero con lucecitas todo lo es un poco más. La Navidad arranca ya por esto lares, sin disimulos, coincidiendo con el Black Friday, para que todo suene más comercial. Comeremos turrón, cantaremos villancicos (ahí está Leticia Sabater intentado colar el suyo), pero sobre todo abriremos la cartera, que es de lo que va desde hace un tiempo esta fiesta alargada artificialmente justo para eso, para que nos dé tiempo a gastar en todo. Feliz Navidad y no me lleguen muy cansados al 24, que esto es solo el precalentamiento.
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