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Donostia | Los 250 alumnos de la Hípica de Loiola, a lomos de la incertidumbre

La Asociacion de Usuarios y Amigos defiende el mantenimiento de la instalación, amenazada por el traslado de los cuarteles

20.07.2021 | 00:18
Las integrantes de la Asociación de Usuarios y Amigos de la Hípica de Loiola Ana Urlezaga y Mercedes Álvarez, ayer, con dos caballos.

Donostia – Los 250 alumnos que acuden a tomar clases de equitación en la Hípica de Loiola podrían quedarse en otoño sin un lugar en el que practicar su deporte si se cierra definitivamente para trasladar al lugar los cuarteles militares cercanos, como se prevé, y no se habilita otro espacio para montar a caballo. Actualmente, el club Hipikalia tiene una concesión del Ministerio de Defensa, propietario del terreno, para llevar la gestión de la instalación deportiva hasta el 28 de octubre. Después de esta fecha, si no se traza algún plan, tanto los alumnos de la Hípica como los propietarios de caballos y los animales que residen en los establos tendrán que buscar alternativas.

Las 75 hectáreas de terrenos ocupadas por la instalación ecuestre desde 1944 tienen un futuro incierto y la preocupación reina entre quienes acuden regularmente al lugar, tanto para asistir a clases como para montar a sus animales. El pasado mes de diciembre, cuando las noticias daban por hecho que los cuarteles de Loiola se venderán al Ayuntamiento para que construya un nuevo barrio y que las instalaciones militares se trasladarán a los terrenos de la Hípica, que son también propiedad del Ministerio de Defensa, un grupo de aficionados creó la Asociación de Usuarios y Amigos de la Hípica de Loiola, con el fin de reivindicar su continuidad, bien sea en los actuales terrenos o en otros que les sean facilitados por las instituciones.

Mercedes Álvarez, que junto a Ana Urlezaga y Julia Irazustabarrena, lleva las riendas de la nueva asociación, defiende que los actuales terrenos de la Hípica son idóneos para la práctica del deporte del caballo y cree inadecuado que el espacio sea ocupado por nuevos cuarteles militares.

Recuerda, además, que el club hípico –creado en 1916 con sede en el Hipódromo de Zubieta– forma parte de las tradiciones donostiarras y participa en las fiestas de la Tamborrada, los Reyes Magos y otros actos.

Sin embargo, ante la posibilidad de que el traslado de los cuarteles se convierta en realidad, el colectivo que defiende el mantenimiento de la Hípica de Loiola ha mantenido reuniones tanto con el Ayuntamiento de Donostia como con la Diputación de Gipuzkoa y con la subdelegación del Gobierno.

Tras un encuentro con el responsable de esta última institución el pasado mes de junio, el colectivo está a la espera de mantener otra reunión con el nuevo subdelegado con el fin de reclamar ayuda para evitar que la práctica de la hípica en Donostia se volatilice.

También ha habido contactos entre el club y el Consistorio, que estaría dispuesto a ceder otros terrenos para crear una nueva hípica. Sin embargo, la inversión necesaria para rehacer una instalación de sus características hace imposible que los usuarios se hagan cargo de su coste. Actualmente, hay un aula hípica, picaderos, pista de saltos (que acogió concursos internacionales) y numerosas cuadras, entre otros espacios para la práctica de este deporte.

Álvarez destaca que el espacio de la Hípica de Loiola es ideal para el fomento de las prácticas ecuestres y que podría ser como un polideportivo más. Añade que "tiene mucho potencial", a pesar de la actual situación del espacio, que está desaprovechado. En los últimos años, las instalaciones han ido languideciendo y tanto las pistas de tenis como la piscina están abandonadas ya que la economía del club no da para mucho más que para mantener las clases y lo que ello conlleva. El club deportivo prácticamente se mantiene con las cuotas del alumnado, explica Álvarez, que añade que el espacio podría aprovecharse mucho mejor. "Sería una pena que la ciudad perdiera estas instalaciones justo cuando se está creando una nueva zona residencial en Txomin Enea, está previsto el futuro barrio de los cuarteles y toda la reforma del entorno del río", recalca la portavoz de los usuarios.

"Ya no es un lugar de ambiente militar, cerrado y elitista, solo para algunos. No tiene nada que ver con aquello desde hace tiempo. Está abierto a cualquier persona, las clases son para todos y el bar funciona estupendamente entre semana", recalca Álvarez, que cree que la capital guipuzcoana no debería perder una instalación de estas características. Sus clases, además, forman parte del programa Uda de cursillos de verano del Ayuntamiento de Donostia, lo que permite acercar el deporte del caballo a cualquier interesado.

A diferencia de otros deportes, las clases de equitación no se dividen por edades sino por niveles. En el mismo curso pueden compartir aprendizaje adultos con niños, siempre que tengan nociones similares para montar un equino.

Las clases de equitación de la Hípica de Loiola forman parte de los cursillos deportivos del programa municipal Uda

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