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Las tiendas de regalos de la Parte Vieja, "con el agua al cuello"

18.07.2021 | 00:00
Parte Vieja donostiarra.

Las tiendas de regalos de la Parte Vieja de Donostia desde el inicio de la pandemia están viviendo su peor situación económica y todavía no saben cómo evolucionará 2021 porque apenas se empiezan a ver turistas por la calle.

Este verano está siendo incluso peor que el anterior para la mayoría de las tiendas de souvenirs de la Parte Vieja de Donostia. A pesar de que la vacunación va para delante, parece ser que la pandemia no nos quiere dejar tomar un respiro, y eso se refleja en las calles. Casi no hay turistas, y comparando con 2019 las tiendas de regalos están vendiendo un 90% menos.


"Si en 2020 vendimos un 80% menos que en 2019, en 2021 estamos vendiendo un 90% menos. Estamos con el agua al cuello no, un poco más arriba incluso", explica a este periódico Elena Andrés, dueña de la tienda Irrintzi opariak y portavoz en Euskadi de Antturs, Asociación Nacional de Negocios Turísticos y Souvenirs.

Según Andrés, las tiendas de souvenirs se encuentran en una situación crítica y no solo por falta de turistas, también porque no están integradas en ningún sector. "No pertenecemos ni a turismo, ni a las tiendas de comercio y pensábamos que no podríamos entrar en las ayudas europeas. No sé cómo vamos a resolver eso porque la gente está mal informada y se echa para atrás a la hora de pedir las ayudas", indica.


Según Andrés, aunque Euskadi en general no sea tan turístico como otros sitios del Estado, aquí también hay muchas familias que dependen de los souvenirs, y no solo los dueños de las tiendas. "Hablamos de mayoristas, artesanos y demás. Hay mucha gente que trabaja para crear cosas auténticas de aquí para que la gente se los lleve de recuerdo", recalca.

Además, otro problema que tienen las tiendas de regalos es el nuevo proyecto TicketBAI del Gobierno Vasco, que establece una serie de obligaciones legales y técnicas en los softwares de facturación que permiten a las Haciendas de Euskadi controlar los ingresos que se producen en todos los sectores de actividad, con el fin de evitar la elusión de impuestos por parte de las empresas. Su precio es de 3.000 euros y el Gobierno Vasco subvenciona el 20%.


"A mí me parece que es poner una zancadilla más. Yo por ejemplo, tengo una tienda en Donostia y otra en Bilbao y no voy a poder invertir 3.000 euros en eso. No nos pueden obligar a hacerlo. Es un gasto más que solamente se quiere poner en el País Vasco", explica Andrés.

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