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La mejora continua de Dbus tendrá que echar el freno

18.05.2020 | 00:07
Limpiadoras en el interior de un autobús de Dbus mientras la gente espera fuera.

La empresa de transporte público de Donostia prevé un déficit de 7,2 millones de euros a causa de la reducción de usos motivada por el coronavirus, lo que pone en cuestión sus previsiones y proyectos.

el confinamiento derivado de la epidemia de coronavirus ha tenido ya una repercusión económica en la compañía Dbus, una de las joyas de la corona del Ayuntamiento de Donostia, que recuperará desde hoy algunas de las líneas que ha hecho desaparecer en las últimas semanas, a causa de la drástica bajada de viajeros, que ha superado el 80%. Por ello, la mejora continua de los servicios, que ha hecho que Donostia se sitúe entre las ciudades del Estado con mayor uso del autobús entre sus habitantes, con 29 millones de viajes al año, podría echar el freno.

Según explicó el concejal de Hacienda, Jaime Domíguez-Macaya, en la comisión de Pleno de la pasada semana, el aumento de déficit que afecta a Dbus es, por el momento, uno de los más elevados de los provocados entre los organismos municipales por las restricciones del coronavirus. En concreto, la previsión es que Dbus arrastre este año 7,2 millones de déficit, una cifra que podría obligar a los responsables de la empresa a llevar a cabo recortes e, incluso, a suprimir algunas líneas, según algunas fuentes municipales. Ya en las primeras semanas de confinamiento, se vio que el déficit aprobado en los presupuestos para la compañía, que es compensado por el propio Ayuntamiento, se iba a incrementar en 350.000-400.000 euros por semana. Por ello, la empresa eliminó servicios y redujo frecuencias, de modo que ese déficit no aumentase aún más.

No obstante, tanto los recortes de Dbus como todos los que tendrán que llevarse a cabo en las distintas obras y servicios dependientes del Ayuntamiento, están estos días sobre la mesa de la Corporación, que analiza qué actuaciones son imprescindibles y cuáles, en la actual situación, pueden esperar.

Los datos aportados por los responsables municipales de Hacienda no dejan lugar a dudas. Por ahora, se sabe que el mordisco que la situación derivada del COVID-19 va a dar a las cuentas municipales no va a ser inferior a 80 millones de euros, es decir, cerca de una quinta parte del gasto previsto, que se situaba en 432.

Ahora, ese presupuesto no se podrá repartir como estaba aprobado, ya que hay necesidades nuevas que el Consistorio va a tener que abordar. Solo en los casi dos meses de confinamiento, distintos programas presupuestarios municipales se han tenido que crear por valor más de 1,1 millones de euros. La disposición de lugares para las personas sin hogar, así como distintas ayudas sociales urgentes, son solo unos de ellos.

A estos mayores gastos se le une el descenso de ingresos en numeroso conceptos. Por ejemplo, el Fondo Foral de Financiación Municipal aportará 30 millones menos de los presupuestados inicialmente, las plusvalías caerán en 4,4 millones de euros, el Impuesto de Construcciones en otros 4,4 millones y la OTA recibirá un millón de euros menos. Además, el Ayuntamiento tendrá que devolver 1,3 millones de euros por la Kirol Txartela y dejará de ingresar 400.000 euros de la sociedad Etxegintza (por alquileres perdonados) así como 583.000 por las multas no impuestas en el periodo sin apenas tráfico. Además, el canon complementario que pagan los parkings al Consistorio por cada uso bajará en 330.000 euros a consecuencia de la pandemia.

Para hacer frente a la situación, el Ayuntamiento se verá obligado a recurrir a la deuda, según explicaron los responsables de Hacienda, que dijeron que el año 2021 será "muy duro" y habrá que devolver a los bancos alrededor de 25 millones de euros en los ejercicios de 2022, 2023 y 2024. Estos son, al menos, los cálculos actuales, aunque la situación podrá variar.

El concejal de Hacienda calificó la situación de "lamentable" y añadió que se calcula que la caída económica general será el doble que la registrada tras la segunda guerra mundial.

En las primeras semanas de confinamiento, se produjo una bajada de usuarios del 80% en las distintas líneas de autobuses donostiarras

Hasta el momento, el Consistorio calcula que el 'mordisco' del coronavirus ascenderá a 80 millones de euros