El Ayuntamiento de Oñati ha presentado el proceso del diagnóstico sobre la realidad LGTBIQ+ del municipio, una iniciativa puesta en marcha a comienzos de 2025 con el objetivo de escuchar, comprender y orientar las futuras políticas públicas en este ámbito.
El Consistorio inició este camino con una premisa clara: partir de las vivencias reales del colectivo. A través de sus experiencias, se han recogido demandas, necesidades, obstáculos y también las estrategias que han desarrollado para hacer frente a esas dificultades.
Más de treinta personas han participado en el proceso, dando lugar a una lectura colectiva construida a partir de los testimonios y aportaciones recibidas. La alcaldesa, Izaro Elorza, y el edil Aitor Lauzurika se muestran satisfechos con el resultado, aunque reconocen que no se ha logrado llegar a todas las voces del municipio. “Es un punto de partida; la base para otros muchos trabajos que están por venir", precisa la regidora oñatiarra.
Fortalecer redes
El diagnóstico, explican, ofrece un cimiento sólido para definir el rumbo de las políticas LGTBIQ+ en la localidad. Permite identificar por dónde empezar y en qué ámbitos es necesario incidir. Pero el proceso ha ido más allá del análisis técnico: ha servido, a su vez, para fortalecer redes, generar vínculos y crear espacios de encuentro. Las conversaciones compartidas, el intercambio de vivencias y el reconocimiento mutuo han sido, desde el inicio, un propósito en sí mismo. Se ha puesto especial cuidado en habilitar espacios de participación y en promover la reflexión colectiva.
El trabajo ha estado coordinado por Sudergintza kooperatiba, bajo la dirección de Zuriñe Rodríguez. La metodología empleada, tal y como detalla Rodríguez, ha sido de carácter cualitativo, con el propósito de elaborar una lectura general desde el conocimiento y la experiencia acumulada en la propia comunidad.
Grupo motor
Para ello se ha constituido un grupo motor que ha acompañado la toma de decisiones y ha realizado una importante labor de contraste. Se han llevado a cabo talleres participativos, entrevistas individuales y grupales, sesiones de trabajo con instituciones y espacios específicos sobre temas concretos. Toda la información recabada en estos encuentros ha sido utilizada como base para la elaboración del diagnóstico.
En cuanto a los resultados de esta radiografía, Lauzurika señala que el documento se articula en tres grandes ejes de trabajo. El primero recoge la mirada que las personas LGTBIQ+ proyectan sobre Oñati: cómo perciben el municipio y qué peso tiene la heterosexualidad normativa en la vida cotidiana.
El segundo apartado aborda los límites y las penalizaciones identificadas en las experiencias vividas: el sexilio, la visibilidad, las agresiones, las distintas formas de LGTBIfobia, la falta de referentes y la memoria colectiva, entre otros aspectos.
El tercer eje se adentra en las resistencias y estrategias desarrolladas por las disidencias locales. Porque, según insisten, "no solo sobreviven a la discriminación, sino que construyen vidas propias, políticas del placer y nuevas prácticas de libertad". En este bloque se analizan los referentes emergentes, las nuevas formas de tejer redes y la creación de espacios propios para el placer.
Estrategias de futuro
A partir de esta lectura, y como indica Elorza, se establece una dirección clara para comenzar a desarrollar políticas públicas LGTBIQ+. El diagnóstico no se plantea como un punto final, sino como un inicio. “Es una fotografía del pueblo -recalca Lauzurika.- Pero las fotografías no pueden guardarse en un armario: exigen movimiento, vida y transformación”. La intención es que estas imágenes permitan diseñar estrategias de futuro y avanzar hacia un pueblo más habitable y más libre.
Los resultados se presentarán públicamente el miércoles 25 de febrero, en Eltzia, a partir de las 18.30 horas. El acto incluirá una exposición de las conclusiones y un tiempo posterior de encuentro entre las personas asistentes.