Entender la jubilación como una etapa de exploración personal y autorrealización es fundamental. Así lo ve Paco Palacios, quien considera que la tercera edad representa una ventana de oportunidades. A sus 71 años, lleva cinco jubilado. Licenciado en magisterio, se especializó en audición y lenguaje y dedicó su vida profesional a la educación de personas con diversidad funcional. Ahora está inmerso en un momento, según él, bonito e ilusionante, plagado de ideas y proyectos enriquecedores. Para impulsarlos, Palacios ha acudido al servicio Altxor, una iniciativa promovida por el Gobierno Vasco que busca fomentar la autonomía y participación activa en la sociedad de las personas mayores de 60 años.

¿Cómo está viviendo la jubilación?

La etapa está trascurriendo según lo esperado. Es un momento vital en el que necesitas tiempo para ti mismo. No es sencillo integrarse en una sociedad que excluye a las personas de la tercera edad con demasiada frecuencia. No obstante, no puedes verte expulsado de tu propio entorno, tienes que encontrar tu hueco y reclamarlo.

¿Qué le gustaría aportar a la sociedad en este momento de su vida?

Estar jubilado no equivale a sentarte en tu sofá a esperar que pase lo que te queda de vida. Somos personas activas y con inquietudes. Cuando finalizas tu vida laboral aún tienes muchísimos años por delante. Ahora tu trabajo consiste en buscar motivaciones que te llenen y te ayuden a seguir desarrollándote a nivel personal. Los individuos de mi edad tenemos mucho que ofrecer. La experiencia te da una mirada diferente, aporta matices que los jóvenes no poseen por falta de vivencias. Estamos en una sociedad sesgada por edades y eso tiene que cambiar. La necesidad de libertad no es atribuible únicamente a la juventud; nosotros también anhelamos ser independientes. Queremos tener las riendas de nuestras vidas. La sociedad tiene que entender que no somos mayores porque nos apetece. En lugar de darnos la espalda, debería aprovechar todo nuestro bagaje y aplicarlo en su beneficio.

¿Qué proyectos tiene en marcha actualmente?

Me gustaría dar el pistoletazo de salida a un grupo de tertulias literarias. A través de la lectura de diferentes libros se pueden compartir impresiones y extraer ideas interesantes. Creo que es un proyecto cultural atractivo. Asimismo, alimento mi curiosidad constantemente. Estoy muy interesado en la inteligencia artificial y en el enorme impacto que está generando. Los avances tecnológicos que se están produciendo son absolutamente prodigiosos.

¿Echa de menos su vida anterior a la jubilación?

Si te soy sincero, no. El campo de la educación es complejo, más todavía si trabajas con personas con diversidad funcional. Guardo gratos recuerdos de mi etapa como docente, sobre todo en lo que respecta al lado más humano de la profesión. El contacto con las familias era reconfortante, y es bonito que antiguos alumnos te reconozcan por la calle, así como sentir que les has aportado cosas positivas. Pero durante mis últimos años en activo sentía que necesitaba parar, que era el momento de descansar y adentrarme en un nuevo proceso vital.

¿Qué opina de la situación laboral que viven los jóvenes actualmente?

Su falta de oportunidades me entristece. Estudian una carrera y un máster sin la certidumbre de que posteriormente encontrarán un trabajo. Y en muchos casos se ven a obligados a aceptar condiciones precarias que lo único que garantizan es la subsistencia. El futuro lo construimos entre todos, y considero que debemos cimentar un devenir más alentador para las nuevas generaciones. Asimismo, debe cambiar el concepto que existe del trabajo. Por supuesto que trabajamos con fines económicos, pero también deberíamos hacerlo para sentirnos realizados y satisfechos en el plano personal.

¿Es difícil adaptarse a una nueva rutina?

Hay que hacerlo con flexibilidad. A veces pasamos por crisis vitales de las que no somos conscientes, de modo que veo recomendable acudir a terapia para afrontar con más garantías los cambios que trae la jubilación. En ocasiones uno no es capaz de tomar las decisiones más adecuadas sin ayuda, y es difícil reconocer que tus posibilidades se debilitan, que las cosas no son como eran.

¿Qué consejo le daría a una persona que está a punto de jubilarse pero que le preocupa no saber cómo ‘matar’ el tiempo?

El tiempo no hay que matarlo, sino exprimirlo. Es muy triste llegar a mi edad con la sensación de que podrías haber hecho más cosas en la vida. Es un momento para decidir lo que quieres hacer sin que nadie te lo imponga. Por ello, vuelvo a reivindicar nuestra libertad, nuestro poder de decisión, en un mundo en el que es habitual decirles a las personas mayores lo que tienen que hacer. Por otro lado, jubilarse no es firmar la sentencia de muerte. No es sinónimo de envejecer sin alicientes. Para disfrutar de una jubilación plena, hay que adaptarse a los cambios y aceptar la tranquilidad y el silencio como compañeros de viaje. Habrá novedades en tu rutina con las que tienes que lidiar. Y, por supuesto, no hay que dejar de lado al amor, en cualquiera de sus formas. Es un soporte imprescindible que hay que reconquistar cuando llegas a cierta edad.

¿Cuáles son sus planes de futuro?

Aún no he elegido el destino, pero planeo irme a vivir a otro lugar