Errenteria: Una década con el contenedor marrón
El Ayuntamiento incentivará la separación de los residuos orgánicos para frenar la caída en los datos de reciclaje
El Ayuntamiento de Errenteria ha puesto en marcha una nueva acción de sensibilización ambiental coincidiendo con el décimo aniversario de la implantación de la recogida selectiva de la materia orgánica en el municipio. La iniciativa, impulsada a propuesta del Consejo Asesor de Medio Ambiente, busca reforzar los hábitos de separación de residuos y reducir la fracción rechazo mediante una correcta gestión del contenedor marrón.
Aunque Errenteria cuenta con una larga trayectoria en la separación de residuos domésticos y desde hace una década diferencia de forma específica los restos orgánicos, desde el Consistorio se reconoce que “una minoría de la ciudadanía y de los comercios continúa realizando un uso inadecuado del contenedor marrón”.
Asimismo, los datos que arroja la Mancomunidad San Markosno son alentadores. Errenteria alcanzó su récord en la recogida selectiva en 2020 con una tasa del 63% y un volumen de residuos orgánicos anual de 2.500 toneladas. A partir de ahí, la recogida selectiva no solo no se ha estancado, sino que ha disminuido. El último dato es de 2024 y arroja una tasa de recogida selectiva del 56,8% y 1.828 toneladas de residuos orgánicos.
Campaña informativo y bonificaciones
Esta circunstancia ha motivado el lanzamiento de esta campaña informativa, que se materializará con la colocación de pegatinas explicativas en los contenedores grises de rechazo, recordando que los restos orgánicos deben depositarse en el contenedor marrón.
Además, el Consejo Asesor de Medio Ambiente recuerda que la correcta separación del biorresiduo tiene repercusión directa en la tasa de residuos domésticos. De hecho, el sistema contempla bonificaciones del 27% para las personas que realicen 40 o más aperturas anuales del contenedor marrón y del 10% para quienes efectúen entre 10 y 39 aperturas al año.
De hecho, una correcta separación no solo tiene beneficios ambientales, sino también económicos. Según los datos de 2025 facilitados por el Consorcio de Residuos de Gipuzkoa, el coste estimado de gestionar una tonelada de residuos de rechazo asciende a 222,64 euros, mientras que el tratamiento de una tonelada de orgánico supone 178,11 euros. Esta diferencia refuerza la necesidad de reducir el volumen de residuos que acaba en el contenedor gris.
Consumo responsable
La iniciativa cuenta con la colaboración de asociaciones vecinales y del colectivo ecologista Eguzki, que participan activamente en el Consejo Asesor de Medio Ambiente. Desde este órgano se destaca que la correcta separación de los residuos orgánicos forma parte de un enfoque más amplio de consumo responsable, que incluye la reducción de residuos en origen, la reutilización de materiales y el reciclaje para prolongar la vida útil de los objetos.
En este contexto, el Ayuntamiento hace un llamamiento a planificar el consumo y prevenir la generación excesiva de residuos, promoviendo una gestión responsable también en el ámbito doméstico. Al mismo tiempo, recuerda la importancia de utilizar bolsas compostables en el contenedor marrón; ya que el uso de bolsas de plástico, todavía habitual en algunos casos, contamina la materia orgánica y acaba incrementando el volumen de residuos que deben tratarse como rechazo.
Para facilitar esta tarea, el Consistorio suministra de forma gratuita bolsas compostables a través de siete máquinas expendedoras situadas en las oficinas municipales del Centro y Aldakonea, así como en los barrios de Kaputxinos, Iztieta, Galtzaraborda, Agustinak y Fanderia. Las bolsas pueden recogerse con la misma tarjeta que permite la apertura de los contenedores marrones. En caso de pérdida o deterioro de la tarjeta, se puede solicitar un duplicado en el servicio municipal de atención ciudadana ZU!
Por todo ello, con esta campaña, el Ayuntamiento de Errenteria quiere reconocer el compromiso creciente de una parte importante de la ciudadanía con el medio ambiente y, al mismo tiempo, reforzar la concienciación colectiva para avanzar hacia un modelo de gestión de residuos más sostenible, solidario y alineado con la mejora de la calidad de vida en el municipio.