Marko Usabiaga Martínez, de 22 años y natural del barrio del Antiguo de Donostia, ha estado unido a las zapatillas de correr y los dorsales desde bien pequeño. Su padre lo adentró al mundo de las carreras a los 3 años, y desde entonces, se ha convertido en uno de los mejores deportistas de élite en carreras de obstáculos (OCR) del Estado. Decidido a convertirse en "el mejor" dejó Donostia para unirse al proyecto de su entrenador, Lluis Barbe, en Canejan, en el Val d'Aran.
Hasta ahora, Marko ha conseguido atesorar un palmarés de gran calibre. Ganó el Campeonato de Europa en los Dolomitas (Trentino, Italia) en la franja de edad de 18-19 años, hizo tercero en el Campeonato de Europa en Hungría, fue campeón de España con 19 años, y ha conseguido la victoria en importantes carreras OCR como Valhalla Race Castellón, Poseidón Race Galicia, y Medieval Extreme Race en Peñíscola. Casi nada. Ahora, trabaja en el Centro de Alto Rendimiento Moute i Superat en Canejan, y combina su empleo con el entrenamiento de élite.
"Siempre quedaba de los últimos, pero siempre tuve en mente ser el mejor"
Como cualquier chaval, empezó mamando lo que veía en casa. "Desde los 3 años, mi padre me llevaba a la pista de atletismo a entrenar con él. Me inculcó los valores del deporte y me enganché", asegura el joven. "Probé con el fútbol, como tantos chavales de mi edad, pero me di cuenta de que lo que me gustaba era competir de manera individual", recalca.
Su andadura en las carreras comenzó en el club de su barrio, Jakintza, compitiendo en carreras normales. "Cuando era pequeño, siempre quedaba de los peores. Aun así, siempre quise ser el mejor y desde entonces no he parado de intentarlo. Creo que cada día estoy más cerca", ríe. Un día, su padre leyó en un periódico que había una carrera llamada Gladiators Day y se apuntó. Como en otras ocasiones, Marko fue a verle; tenía 13 años. Fue la primera vez que vio una carrera de obstáculos y le fascinó. Aquella carrera la ganó Lluis Barbe, quien más adelante se convertiría en su entrenador y maestro.
"Desde entonces, comencé a seguirle (a Lluis), y cuando podía, engañaba a mis padres para visitar el gimnasio que tenía en Barcelona", cuenta. "En aquel tiempo, comencé a competir con Denontzat Hernani, un club al que estoy agradecido de por vida por todo lo que aprendí", recuerda.
La pandemia, un punto de inflexión
Llegó la pandemia y, para los que aman correr por la naturaleza, no lo pasaron bien. "En el confinamiento, comencé a entrenar de manera online en unos cursos que impartía Lluis. Cuando pudimos salir, Lluis comenzó a trasladar su gimnasio a Canejan, un pequeño pueblo en la frontera del Val d'Aran con Francia, en pleno Pirineo. Empecé a ir cada tres meses, a entrenar presencialmente con él, y cada vez me fue gustando más", relata.
Sacó el título de entrenador personal en Donostia, y trató de hacer las prácticas con Lluis, con el que llevaba ya más de un año entrenando a distancia, para ir a Canejan con él y comenzar un entrenamiento más serio que apuntara más alto. "Decidí que quería mejorar mi rendimiento y enfocar mi vida 100% a convertirme en corredor de élite: y me lancé a la aventura".
Unas prácticas... que se hicieron duras
Tomada ya la decisión, comenzó a hacer las prácticas en Canejan con su entrenador. "Mientras hacía las prácticas, tuve que trabajar en una gasolinera para ganarme la vida, y no fue algo agradable. Tuve que trabajar muchas noches, no me daban vacaciones... y todo ello lo tenía que compaginar con entrenar y hacer las prácticas. Ese año no competí casi nada porque no descansaba bien".
Viendo que el trabajo en la gasolinera limitaba el rendimiento de Marko, Lluis le ofreció trabajar con él en el gimnasio. "Tuve la oportunidad de mi vida: trabajar en el gimnasio con mi entrenador, que me iba a ayudar a aumentar mi rendimiento. Era un sueño hecho realidad para mí", señala.
Una metodología de entrenamiento única
Lo que más le enganchó a Marko de su entrenador fue la metodología de entrenamiento que le propuso. "Establecimos que teníamos que ir poco a poco. Él me dio a conocer una manera de entrenar diferente que no había visto nunca. Se trata de un modo de entrenamiento basado en respetar la biología y la ancestralidad del ser humano, que aunque suene algo místico, es simplemente escuchar al cuerpo y hacer un estilo de vida natural", apunta. "Mis competidores corren 100 kilómetros a la semana mientras que yo no paso de los 40, y aún así siempre estamos compitiendo al mismo nivel, lo que justifica que hacer las cosas con tranquilidad y poco a poco, puede generar más beneficios a largo plazo", añade.
Afincado en Canejan
Desde que comenzó a trabajar en el Centro de Alto Rendimiento Moute i Superat, tuvo que trasladarse a vivir a Canejan. "Encontré un apartamento pequeño a buen precio comparado con los altos precios que hay en el valle. Me encanta vivir aquí, cerca de la naturaleza, lejos de los ruidos de la ciudad y con mucho menos. Es una manera diferente de vivir, mucho más sana", afirma.
"El cuerpo humano no está hecho para pasar 8 horas en una oficina entre señales de wifi, ruters, interconexiones, etc. Ahora, casi no veo ni semáforos y el pueblo más cercano está a 15 minutos en coche. Es muy diferente. Ahora estoy acostumbrado a entrenar a 8 grados bajo cero, algo que se nota en las competiciones también", asegura.
Un cambio tan drástico, con apenas 18-19 años, puede parecer duro, pero Marko ha encontrado en el Val d'Aran su pasión y oficio. "Mi vida está aquí, quiero convertirme en el mejor competidor de OCR. Soy uno de los pocos profesionales en esta modalidad y voy a luchar por ser el mejor, es lo que me gusta". "Muchas veces hay que atreverse a seguir nuestros sueños, aunque parezca difícil salir de casa con 18 años. Se trata de no mirar atrás y luchar por conseguir lo que uno quiere de verdad", concluye.
Próximos objetivos
Marko está preparando las próximas carreras con gran interés. En febrero competirá en la Medieval Xtreme Race de Polop, Alicant; en marzo en la Denontzat Race de Hernani y Kong Race Polinya en Barcelona; en abril Gladiators Day en Artajona, Nafarroa; y en mayo el Campeonato de Europa en Irun, el Campeonato de España en Andorra y la Poseidón Race en Galicia.
Desde ahora, ya está mentalizado para acudir a las citas lo mejor preparado posible. "Me siento bien, espero rendir bien y sacar buenos resultados en las carreras que tengo por delante", afirma.