El Arsenal dejó de ser una promesa. No es un proyecto en proceso de construcción. Es una realidad. Es un equipo en plena forma. La victoria del pasado miércoles frente al Bayern Múnich en la Champions League fue un golpe de autoridad, un mensaje para la comunidad futbolística. El equipo de Mikel Arteta rompió la racha de 18 partidos invicto del conjunto muniqués para permanecer como único plantel con pleno de victorias en la máxima competición europea. Se puede hablar del equipo de moda en Europa, pero tal vez la expresión no haga justicia. No parece una moda pasajera, sino un plantel que después de años de búsqueda ha encontrado el camino hacia el éxito, y no parece tener intención de abandonarlo pronto.
Al Arsenal se le ha venido acusando de padecer vértigo. De permanecer al filo de los éxitos sin llegar a culminar. Pero ese vértigo parece haberse convertido en convicción de la mano de Arteta. La sensación es que algo grande se está gestando en Londres. Además tiene visos de continuidad, ya que al fin y al cabo se trata de una plantilla con una edad media de 25,8 años que pese a la juventud gobierna en la Champions League con mano de hierro, con 14 goles a favor y solo uno en contra, y que hace lo propio en la Premier League, donde lidera con una ventaja de seis puntos sobre el segundo clasificado al comienzo de la jornada de este fin de semana, el Chelsea, el rival ante el que mañana (17.30 horas en Stamford Bridge) estará en condición de dar un nuevo golpe de poder. Las casas de apuestas reflejan el dominio del Arsenal, gran favorito en las dos principales competiciones que disputa.
La paciencia que ha dado réditos
Arteta llegó al banquillo en 2019 y sin experiencia previa como primer entrenador. El exjugador del Arsenal relevó a Unai Emery con el aval de haber ejercido durante apenas tres temporadas como ayudante de Pep Guardiola. Durante sus inicios vivió sobre la cuerda floja en diferentes ocasiones: poco antes de su aniversario como técnico sonaba el lema “Arteta Out” tras sumar 14 puntos en 14 jornadas y con el equipo en decimoquinta posición, a 5 puntos del descenso. Pero el Arsenal es un club armado de paciencia, como se demostró con Arsene Wenger, el técnico más longevo de la historia de la Premier con 21 temporadas al frente del banquillo. La confianza depositada en Arteta fue retribuida con una escalada deportiva. El primer curso del entrenador guipuzcoano se saldó con la octava posición en liga, al igual que la segunda campaña. El tercer año condujo al equipo al quinto puesto. Después firmó tres segundas posiciones, una progresión que ha tenido su impacto en la Champions, donde la temporada pasada los gunners alcanzaron las semifinales por tercera vez en su historia como mejor registro del club en la competición.
¿La campaña de la consecución?
Si el curso pasado se quedó a las puertas de los mayores éxitos, como un equipo ya consolidado entre los grandes del Viejo Continente, esta parece llamada a ser la campaña de la consecución. El proyecto de Arteta vive su máxima expresión. Es un equipo versátil, con una profundidad de plantilla que hace que no se resienta por las bajas, moderno, competitivo, con corazón juvenil, con una ambición desbordante y con grandes dosis de humildad, donde los egos rayan por debajo del concepto de equipo, donde gana el colectivo y no las estrellas. Por ejemplo, Saka y Gyökeres son los máximos goleadores con solo seis dianas. Hasta trece jugadores han marcado y catorce han asistido.
El Arsenal juega con personalidad, con una mezcla de serenidad y filo que permite pensar más que correr sin sentido, aunque se trata de un bloque que no escasea en esfuerzos con y sin balón, que asfixia. Es un equilibrio entre la emoción y el cálculo, entre la pausa y la velocidad. El equipo juega a lo que desea jugar sin temor ni condicionado por el marcador. Es la máquina de Arteta.
Un equipo con múltiples registros
Una muestra de la versatilidad de este Arsenal se pudo contemplar durante el choque contra el Bayern Múnich. El Arsenal desplegó una exhibición de juego y poder, porque venció 3-1, pero la segunda mitad pudo terminar con una abultada goleada. Los gunners, que juegan sin frenos, mostraron además su amplio repertorio de estilo, las diversas maneras de hacer daño a un rival, con goles a balón parado, en jugada elaborada y al contragolpe. El sueño de cualquier entrenador.
Respecto al balón parado, el Arsenal se ha convertido en los últimos tiempos en objeto de admiración. Esta temporada ha firmado 12 de sus 24 goles en la Premier League en acciones a balón parado, con un total de 17 entre todas las competiciones, y ello sin contar los lanzamientos de penalti. Cabe apuntar que el Arsenal ha disputado 19 partidos entre todas las competiciones (Premier, Champions y EFL Cup), con 42 goles a favor y solo 7 en contra. La producción goleadora presenta una media de 2,2 tantos por partido, cifra que no resulta especialmente llamativa para un equipo que lidera todo. El éxito se fundamenta en la conjunción con la fortaleza defensiva. El Arsenal encaja 0,3 goles por partido y en 13 de los 19 encuentros disputados ha permanecido imbatido. Es un muro.
16 victorias, 2 empates y 1 derrota
Hasta la fecha, el Arsenal solo ha encajado una derrota. Fue en la tercera jornada de la Premier, el pasado 31 de agosto, ante el Liverpool (1-0). Presenta además dos empates, ambos en liga (Manchester City, 1-1, y Sunderland, 2-2). El resto de duelos los cuenta por victorias. Cifras que de sostenerse solo pueden conducir a la obtención de títulos.
“Sabemos cuáles son nuestros objetivos y lo que queremos conseguir esta temporada. Hay una gran creencia en nuestra habilidad para conseguirlo. Hemos estado muy, muy cerca en las últimas temporadas y todo el equipo va a determinar si lo conseguimos o no, pero al mismo tiempo tenemos que asegurarnos de no perder de vista lo que tenemos que hacer día a día para llegar al nivel que queremos”, expresó Arteta durante la pretemporada. Hoy es el día en el que sostiene: “Tenemos que jugar así de manera constante”. El nivel se ha alcanzado.
Arteta, ídolo en el Emirates Stadium, dirige al equipo de moda, pero es consciente de que será esa solidez la que permita al Arsenal llegar al momento de la confirmación que lleva años persiguiendo. Su último título de liga data de 2004, pero el curso pasado fue subcampeón y también se quedó a las puertas de su primera final de Champions. Quizá esta temporada el Arsenal haya perdido el vértigo y llegue una consumación con aires de continuidad.