El consumo y la inversión empujan el PIB de Euskadi ante el parón industrial
La economía creció un 2,3% el pasado año, el dato avanzado en enero, con fuertes subidas en construcción y servicios
La economía vasca navegó el pasado año de forma diligente en medio de un océano de inestabilidad. En un panorama marcado por conflictos bélicos, barreras arancelarias, competencia china y costes energéticos disparados, el PIB vasco creció el año pasado un 2,3%, confirmando así el dato avanzado el pasado mes de enero. La creación de empleo, por su parte, creció un 1,4%.
Eustat confirmó hoy los datos que había divulgado hace dos meses, aunque en el informe de ayer profundiza en los factores que explican las fortalezas y los problemas que afronta el tejido productivo vasco. De esta forma, tal y como se desprendía de otros análisis económicos, el consumo y la inversión ejercieron de motores de la actividad, en un año en el que la industria confirmó su tendencia al estancamiento. Por Territorios Históricos, el PIB de Bizkaia y de Gipuzkoa creció un 2,3% y el de Araba un 2,2%
Así, el gasto en consumo final de los hogares creció en el último trimestre del año un 2,6% en tasa interanual, tras un incremento en relación con el trimestre precedente del 0,6%. El consumo privado durante el conjunto del año 2025 ha sido un 2,7% mayor que en el año 2024. Esto evidencia que, pese a una inflación que no termina de estar bajo control -en especial la alimentaria-, las familias vascas han continuado con sus niveles de gasto gracias al mantenimiento del empleo y de sus ingresos. Por otro lado, el consumo público presentó, en relación con el año 2024, un ascenso del 1,7%. En conjunto, sumando el consumo privado y público, el crecimiento estimado del consumo final fue del 2,5%.
Por otra parte, el dato de la inversión demuestra que instituciones y empresas siguen manteniendo confianza en el futuro. Así, la formación bruta de capital creció un 4% el pasado año, mientras que la inversión en materia de bienes de equipo, fundamental para la conservación de la actividad industrial, fue de un 4,3%.
A nivel sectorial, es la industria la que presenta las tasas de crecimiento reducidas, en línea con otras estadísticas que ilustran la ralentización del tejido industrial. En el conjunto del año, el valor añadido de la industria vasca apenas ascendió un 0,4%, y en el caso de la manufacturera la subida fue de un escaso 0,3%. Construcción y servicios evolucionaron a diferentes ritmos: mientras el primero creció un 3,7% en el balance anual, el segundo registró una subida del 2,8%. Dentro de este sector, la rama de comercio y hostelería subió un 3,3%, en tanto que la rama que engloba a las actividades financieras, técnicas y profesionales exhibió por su parte un crecimiento sólido del 2,9%, lo que refleja que estas profesiones atraviesan buen momento.
La parálisis de la industria tiene también traslación en el sector exterior. A lo largo del año, las exportaciones apenas ascendieron un 0,4% por la debilidad de la cadena industrial, mientras que las importaciones crecieron por encima (1,2%). En relación con el empleo -medido en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo-, la subida interanual fue del 1,4%. Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo y de Lanbide, en el último año el número de afiliados a la Seguridad Social creció en 10.500 trabajadores.
En todo caso, el crecimiento de la economía vasca en 2025 fue inferior al del conjunto del Estado, donde el aumento del 2,6%, si bien en este caso el rendimiento del sector turístico, que sigue batiendo récords, explica buena parte del alza.
El consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, destacó la “capacidad de adaptación” y “solidez” de la economía vasca, en un año “especialmente exigente para las economías abiertas” y un contexto internacional “marcado por tensiones geopolíticas, episodios de conflictividad comercial y un crecimiento moderado en Europa”.
En un comunicado, Torres expresó que el crecimiento “supera las previsiones iniciales y que confirma la solidez del tejido económico de Euskadi”, además de que sitúa a la economía vasca “claramente por encima de la media de la zona euro, que cerró el año en torno al 1,5%”. “Supera ampliamente los registros de grandes economías europeas como Alemania (0,2%) o Francia (0,9%)”, dijo el consejero, para quien los datos “reflejan una economía con una base productiva dinámica, una demanda interna robusta y capacidad para seguir creciendo incluso en un entorno internacional poco favorable”. “No estamos ante un escenario de crisis, pero sí ante un contexto de elevada incertidumbre que exige prudencia y capacidad de anticipación”, subrayó.