El consumo privado se ha convertido en uno de los principales vectores de crecimiento de la economía, tanto en la CAV como en el resto del Estado. Eso está asociado a la confianza de los hogares en la evolución general, tanto a nivel general como del propio núcleo familiar. Pero una economía que descansa únicamente en ese pilar conlleva riesgos. Y el que más puede afectar a las propias familias es el del endeudamiento excesivo. El Banco de España lanzó hace unas semanas una alerta a través de un informe: el volumen de crédito al consumo creció en el mes de noviembre un 12,6%, hasta alcanzar los 114.673 millones de euros. Se trata de un incremento significativo, y el Gobierno central ha decidido hacer caso de la advertencia que ha emitido el organismo que encabeza José Luis Escrivá. Así, el pasado martes, el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de ley que regula los créditos al consumo, y donde se establece un régimen general de limitación de costes.

De esta forma, el Ejecutivo propone crear dos regímenes de costes para los préstamos al consumo, limitando los tipos de interés aplicados a estos créditos, así como eliminar los microcréditos con plazos de reembolso inferiores a tres meses. Estos productos se anuncian como créditos concedidos casi al instante, sin apenas supervisión, y acaban atrapando a muchos solicitantes un una deuda que no cesa de aumentar. Así, el Ministerio pone como ejemplo que hoy en día un microcrédito de 300 euros y un plazo de 30 días le supone al consumidor un coste promedio de 103 euros. Con la nueva normativa, el crédito de alto coste deberá ser reembolsado en un mínimo de tres meses con un coste máximo de 40 euros. Si el consumidor decide reembolsar a los 30 días, el coste será de 20 euros.

Además, estas modificaciones en los microcréditos irán acompañadas de mayores obligaciones de conducta a los prestamistas de este tipo de productos. De esta manera, aquellas entidades autorizadas a conceder microcréditos deberán proporcionar una información “específica y reforzada” con una antelación mínima de 24 horas que permita tomar una decisión informada.

”No estamos ante una burbuja clásica, como pudo ser la inmobiliaria, pero sí que nos acercamos a una zona de riesgo creciente. Cuando este número y volumen de créditos está por encima de salarios, inflación o PIB es una señal de alerta. Si se repitiese este mismo fenómeno en los próximos años, la situación no sería sostenible”, advierte Massimo Cermelli, profesor de Economía de Deusto Business School. Lo cierto es que los datos de creación de empleo permiten una mejora en el gasto de las familias, pero no lo es menos el hecho de que la brecha de desigualdad salarial se ha ensanchado, con sueldos que recuperan buena parte del poder adquisitivo en sectores como la industria pero apenas lo logran en otros como los servicios, donde los contratos temporales siguen siendo mayoritarios. “Parte de estos créditos se emplean en conceptos como la compra de coches, electrodomésticos, reformas o viajes, pero también los pide mucha gente que tiene cada vez más dificultades para llegar a fin de mes o que incluso los solicita para refinanciar otras deudas que tiene pendientes. También muchos hogares formados por trabajadores jóvenes o con ingresos de carácter inestable”, apunta este experto.

En realidad, la propuesta del Ejecutivo representa la transposición de la directiva europea sobre créditos al consumo a la que está obligado. Esta directiva deja cierto margen a los países miembros para que puedan incluir ciertos límites, algo que el Gobierno español ha aprovechado para introducir límites a los tipos de interés en estos productos. La presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin) los ha definido como “préstamos desesperados que impactan en los más vulnerables” solicitados en muchas ocasiones a agentes financieros que no tienen presencia tradicional, sino que operan de manera preferente a través de canales digitales.

EN DATOS

l Medidas. El ministro de Economía Carlos Cuerpo, ha propuesto crear dos regímenes de costes para los préstamos al consumo, limitando los tipos de interés. Los segmentos y márgenes previstos en el anteproyecto y el tipo de interés resultante son de 15 puntos porcentuales para importes iguales o inferiores a 1.500 euros; de 10 puntos porcentuales, para importes superiores a 1.500 e inferiores a 6.000 euros, 10 puntos porcentuales; de 8 puntos porcentuales, para importes superiores a 6.000 euros y plazo de vencimiento inferior a 8 años; y de seis puntos porcentuales para importes superiores a 6.000 euros y un plazo de vencimiento superior a 8 años.

l Accionariado. Los créditos hipotecarios de los hogares, que representan la mayor parte del total de su deuda, se situaron en noviembre de 2025 en 514.897 millones de euros, lo que supone 16.363 millones más que un año antes, un 3,4% más. Los créditos de las familias destinados al consumo, crecieron mucho más en noviembre; en concreto un 12,6% en tasa interanual, hasta los 114.673 millones, según los últimos datos publicados por el Banco de España.

Por otra parte, tampoco parece casual el momento que ha escogido el Gobierno para lanzar el mensaje de alerta sobre estos créditos, puesto que enero siempre constituye un mes en el que deben afrontarse nuevos gastos, con la subida de precios, tras los desembolsos que traen consigo las fiestas navideñas. Mientras las condiciones para la concesión para un crédito hipotecario se han encarecido en el último año, parece darse un proceso inverso en los créditos al consumo. Esto ha producido una fuerte competencia entre entidades financieras, con tipos de interés medios en los nuevos préstamos al consumo que el año pasado se movieron en una horquilla que oscilaba entre el 6,7% y el 6,9%. Más allá de eso, se encuentran las tarjetas revolving, cuyo tipo de interés medio llegó a alcanzar el pasado año el 23,3%, según los datos de Asufin: el impacto directo por financiar 1.000 euros a 24 meses deviene en unos intereses cercanos a los 250 euros, calcula esta asociación.

Riqueza financiera

Según los datos del Banco de España la deuda de las familias se incrementó un 3,2% interanual en el tercer trimestre de 2025, pasando de 692.000 millones en septiembre de 2024 a 714.000 millones en el tercer trimestre del pasado año. En porcentaje de PIB, la deuda de los hogares se redujo un 1%, al situarse en el 43,1% al finalizar septiembre, frente al 44,1% de un año antes, valores que no se observaban desde el primer trimestre del año 2000. Sin embargo, se aprecia de un factor de desigualdad en el ahorro, puesto que hay amplios sectores sociales que no pueden permitirse destinar parte de sus ingresos a ese fin. De hecho, el Banco de España explica esta evolución en el ligero aumento de las participaciones en el capital y en los fondos de inversión, que se vio compensado con la evolución a la baja de efectivo y depósitos.