La baja contaminación por el confinamiento dispara la producción de miel

Desde que se decretó el estado de alarma no ha habido aviones ni coches ni "domingueros", aseguran los apicultores

24.05.2020 | 15:47
Un panel de abejas de una instalación de apicultura

La contaminación ha bajado tanto, debido al confinamiento por la pandemia de coronavirus, y la primavera ha traído tan buenas lluvias que los campos están "a reventar de flores y de vida". Con ello, el alimento de las abejas se encuentra por doquier y se espera una cosecha de miel del doble que el año pasado.

Así lo ha comentado, en una entrevista con la Agencia Efe, el joven apicultor toledano Alberto Martín, quien explica que, dentro de todo lo malo que ha traído la covid-19, algo bueno "tendría que haber" y ha sido el descenso tan fuerte de la contaminación que beneficia al campo y que ha provocado que las colmenas estén "a tope".

Desde que se decretó el estado de alarma no ha habido aviones ni coches ni "domingueros", lo que el campo ha agradecido y eso, junto con las precipitaciones de la primavera "lloviendo cuando tenía que llover y como tenía que llover", ha traído "una explosión de vida".

"Está siendo una primavera espectacular, apicultores de toda la vida no recuerdan una como esta", señala Alberto, que añade que se ha producido una floración tan amplia que la producción de miel será de más del doble que la del año pasado.

Las colmenas están tan llenas que los enjambres se iban y este año Alberto y su socio han recibido bastantes más llamadas de los bomberos para retirarlos de algunas de las zonas en las que se posaban, pero es que había tantas abejas en las colmenas que "necesitaban salir".

Es "espectacular", reconoce Alberto Martín, al tiempo que contrasta la situación de este año con los anteriores en los que las quejas se multiplicaban porque las abejas estaban desapareciendo debido al cambio climático,"las plantas no podían respirar".

Hay que tener en cuenta, dice, que gracias a las abejas se poliniza "el 75% de las plantas que comemos", pero las abejas estaban desapareciendo por la contaminación, los pesticidas y plaguicidas, y el cambio climático.

El parón de la contaminación, continúa, ha traído un considerable aumento de la población de abejas y, con ello, un incremento de la polinización de las plantas del entorno que da lugar a una mayor biodiversidad y flora.