La Lilaton, mucho más que una carrera, tiñe de rosa Donostia
El buen ambiente ha vuelto a ser la seña de identidad de esta prueba que agotó dorsales con rapidez
La Lilaton ha pintado de rosa, el color de la camiseta de la presente edición, las calles de Donostia. 6.500 mujeres, y alguna más que también se decidió a participar pese a no haber conseguido dorsal, han llenado de alegría y reivindicación la capital de Gipuzkoa.
Porque la Lilaton es mucho más que una carrera, es un encuentro, un disfrute en el que hoy mujeres de todas las edades han contado con un aliado, el sol.
Buen tiempo, buen ambiente y ganas de pasarlo bien. Si se suman estos tres ingredientes , el éxito está asegurado, como se ha comprobado a partir de las 10.00 horas en el Boulevard donostiarra, desde donde ha partido la carrera.
Lo bueno, si es compartido, es doblemente bueno. De ahí que sean muchos los grupos de chicas que toman parte en la carrera y que llegan a meta de la mano, unidas.
Madres con hijas, hermanas, amigas, parejas, vecinas, compañeras de trabajo... De todo un poco hasta sumar un mucho, el de la Lilaton que este año ha cumplido su 36 edición.
Hoy han sido muchas las mujeres que la han corrido por vez primera, pero otras muchas las que repiten y repiten porque, aseguran, la experiencia merece la pena.
De Zumarraga, Legazpi y Ermua
De Zumarraga, Legazpi y Ermua ha llegado Ariana, Naroa y Laura. Ninguna se estrenaba, aunque alguna llevaba muchas ediciones a sus espaldas. Y es que, han asegurado radiantes, es este un día “muy bonito”.
“Merece la pena por el ambientazo y la gente. Además hoy el tiempo ha ayudado y ha sido un disfrute”, aseguraban estas chicas que han corrido mucho y muy rápido esta Lilaton,
Para que el día sea redondo, tras acabar tocaba “tomar algo” y después comer en Donostia. Es ya también casi un tradición que no se quieren perder. A buen seguro, repetirán, y seguirán pasándolo bien en la carrera de las mujeres.
De Lesaka
Un nutrido grupo de corredoras muy jóvenes ha llegado desde Lesaka. Ha ido reuniéndose en meta, aunque han llegado muy seguidas, con una sonrisa en la cara como medalla.
En este amplio y jovencísimo grupo había un poco de todo, quien se estrenaba en la Lilaton y quien repetía.
En el grupo se hallaban, entre otras Matixa, Maite y Joar, que han oficiado de portavoces para destacar, como no puede ser de otra manera, destacaban el ambiente. “Hemos estado muy a gusto, con tanta gente y con este tiempo”, han asegurado.
Ya descansadas, tenían previsto seguir disfrutando en la Parte Vieja donostiarra “a tomar unos tragos y aprovechar el día”.
Para ellas, que no acostumbran a correr otro tipo de carreras, la de hoy ha sido doblemente especial.
Dos generaciones de donostiarras
Otro grupo numeroso era el formado por Marimar, Esmeralda, Cristina, Silvia y la hija de Cristina, Nahia, con su amiga Mai.
Este grupo de donostiarras estaba compuesto por cuatro corredoras algo más veteranas, y dos corredoras muy jóvenes, Nahia, que corría la Lilaton por vez primera, y su amiga Mai.
Cristina, una amante del deporte, ha perdido la cuenta del número de ocasiones en las que ha corrido la Lilaton. “Era cuando las camisetas eran de algodón. La tengo guardada, creo que tiene el número siete u ocho”, recuerda con humor. “Hoy mi objetivo era llegar antes que mi hija y lo he conseguido”, añade entre risas.
Todas , ellas, con distintas pruebas a su espalda, disfrutan de la Lilaton de otra manera. “Es una carrera muy especial, de lucha, una carrera de mujeres, por la igualdad”, concluyen antes de seguir con su día.
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