Un punto que hace historia

el eibar suma por primera vez en el camp nou tras adelantarse, ser empatado y resistir el arreón local

30.12.2020 | 00:31
Kike García encara a Ter Stegen y le bate para hacer el momentáneo 0-1, ante la presencia de Araujo. Foto: Efe

barcelona – No hay quien frene a este Eibar cuando ejerce de visitante. Bueno sí, el Alavés, que hace solo una semana envió a los armeros al mini descanso navideño con muy mal sabor de boca. El equipo de Mendilibar sucumbió en Mendozorrotza tras un muy buen arranque, y ayer se plantó en el Camp Nou dispuesto a desmentir su actuación de Vitoria. Al fin y al cabo, el equipo de Mendilibar empató en Anoeta y ganó en el Villamarín y en el Pizjuán. ¿Por qué no intentarlo en Barcelona? El técnico de Zaldibar reforzó la medular con un trivote, y del resto se encargaron sus futbolistas cumpliendo escrupulosamente con el guion. Regresaron a casa con un punto que sabe a gloria y de carácter histórico: es el primero que el Eibar suma en el coliseo culé. Poca broma.

Y eso que el partido pudo empezar franco para el Barça, porque el árbitro, después de consultar el VAR, pitó un penalti de Bigas sobre Araujo a los 7 minutos. Pero, con el lesionado Messi en la grada, Braithwaite asumió la responsabilidad desde los once metros y tiró desviado a la derecha de Dmitrovic. El propio Braithwaite pudo redimirse a los 25, cuando hizo un gol anulado por el VAR. Entre una jugada y otra, el dominio correspondió al equipo guipuzcoano, que agobió a los locales con la presión alta, la movilidad del bullicioso Inui por la izquierda y las jugadas a balón parado. Kike tuvo la primera para los de Mendilibar, pero remató muy forzado y desviado tras revolverse dentro del área. Los de Koeman achicaban agua por alto e intentaban hacerse con el control del juego, pero combinaban con lentitud entre líneas y no encontraban la lucidez suficiente para salir con el balón jugado.

El Eibar se marchó al intermedio con la sensación de que tenía el partido justo donde había soñado. Y Koeman quiso invertir la tendencia metiendo a Dembélé por Dest y colocando a Mingueza en el lateral derecho, al inicio de la segunda mitad. El técnico holandés finiquitó así su propuesta de jugar con tres centrales y recuperaba la defensa de cuatro. Dembélé le dio otro aire al Barcelona. La primera oportunidad de la segunda parte salió de sus botas y, con él, los locales abrieron más el campo y empezaron a encontrar espacios.

El extremo francés participó en las jugadas que acabaron con sendos remates desviados de Pjanic y Griezmann y malogró un claro uno contra uno ante Dmitrovic. Pero en la jugada siguiente, Kike apretó a Araujo en la presión y le robó la cartera para batir a Ter Stegen poco antes de que el partido llegase a la hora.

Diez minutos le duró la alegría al Eibar, lo que tardó Dembélé en rematar cruzado una asistencia de Junior. Los locales dieron unos minutos de tregua, Mendilibar hizo varios cambios para refrescar su equipo y los vascos, que ya vivían muy lejos de Ter Stegen, al menos consiguieron aguantar el tipo hasta el final. Aun así, Trincao a punto estuvo de dar la victoria al Barcelona en una gran jugada personal, pero cruzó demasiado su disparo en el tiempo añadido. El susto, en cualquier caso, no empañó el muy buen trabajo de un Eibar que esta vez no regresó de vacío del Camp Nou. Lo hizo con un gran empate.