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Éxito en el Herri Ametsa Talaia: vuelan los dorsales en un minuto

El centro escolar celebra la décima edición de la prueba este domingo

Éxito en el Herri Ametsa Talaia: vuelan los dorsales en un minutoHerri Amets Ikastola

Herri Ametsa Ikastola celebra este domingo la décima edición de su ya consolidado cross por los senderos del monte Ulia, y lo hará, una vez más, sin dorsales disponibles. Las 300 plazas se agotaron en apenas un minuto, confirmando el gran momento que atraviesa una prueba que, año tras año, gana peso en el calendario popular. “Otro año de éxito”, resume Asier Izagirre, profesor de Primaria del centro y uno de los organizadores.

Este éxito no es un hecho aislado. “Llevamos ya un par de años agotando todos los dorsales y, además, en apenas cinco minutos también había más de 120 personas en la lista de espera”, explica. La cifra máxima es de 300 dorsales, y ampliar ese número no es sencillo: “Nos gustaría tener más participantes, pero al cruzar Ulia, necesitaríamos más permisos y sería mucho más complejo, porque recorremos una parte por la GR y luego entramos en otros caminos”.

“Además de la prueba principal organizamos una marcha y un cross txiki, para lo que necesitamos alrededor de 70 voluntarios”

Organización

Detrás del frenético minuto de las inscripciones hay meses de trabajo silencioso. La organización comienza en octubre, e Izagirre explica que “el recorrido normalmente siempre es el mismo y desde la primera reunión vamos organizando todo poco a poco”. El núcleo de la organización lo forman cinco o seis personas, pero el día de la prueba la estructura crece: “Además de la prueba principal organizamos una marcha y un cross txiki, para lo que necesitamos alrededor de 70 voluntarios”.

La voluntad de ayudar, sobre todo, llega del entorno de la ikastola. Padres y madres, profesores, amigos y alumnos. Nadie sobra, porque la lista de tareas es larga: “Ambulancias, walkie-talkies, organizar a los mismos voluntarios, preparar el almuerzo, los regalos, controlar a los corredores… Son muchas cosas pequeñas que hay que organizar bien para que luego no haya sustos”.

A todo ello se le suma el aspecto económico, que cada vez es más ajustado. “Antes algún supermercado nos apoyaba con el almuerzo, pero este año ya no”, explica. Otras colaboraciones, sin embargo, se mantienen: “Goenaga siempre nos da yogures y Lacturale también”. Aun así, gran parte del avituallamiento sale del presupuesto propio: “Tenemos que comprar muchas cosas nosotros, y al final es mucho gasto. La gente igual piensa que con esto se saca dinero, pero no”.

Numerosos txikis participan en la prueba para los más pequeños.

Por eso duele especialmente que las diferentes ayudas caigan justo ahora. “Es una pena, ahora que la carrera ha cogido fuerza y se agotan los dorsales, que se vayan cayendo las ayudas”.

Compromiso

El compromiso de los organizadores se traduce también en apostar por la seguridad. “Podríamos sacar la carrera con una ambulancia, pero ponemos dos y un todoterreno. Queremos cubrir bien la carrera y que la gente esté segura”, afirma, aun sabiendo que eso incrementa los costes.

Izagirre lleva en la organización desde el principio (2016) y reconoce que no todo es sencillo. “Conlleva mucho trabajo y mucha dedicación”, admite. Además, después de tener listos los preparativos han tenido que suspender la prueba en dos ocasiones. Una fue a causa del covid y la última, el año pasado, a causa de una alerta meteorológica.

“En el cross txiki participan los niños con una ilusión terrible, muchas veces hijos de corredores. Van a ser los corredores del futuro”

Sin embargo, Izagirre califica como “gratificante” el duro trabajo de la organización. “Es un día muy bonito para vivir en familia”, apunta. Porque el cross es solo una parte de una jornada más amplia. “La carrera es la cabeza del cartel, pero luego es un día entero de fiesta”, señala. A ella se suman la marcha popular de 3,7 kilómetros y el cross txiki: “Quedan en un segundo plano, pero también tienen importancia, y luego redondeamos el día con un gran almuerzo que da ambiente a la mañana”.

La prueba infantil tiene especial peso para él. “En el cross txiki participan los niños con una ilusión terrible, muchas veces hijos de corredores. Van a ser los corredores del futuro”, explica Izagirre, que amplía el objetivo: “Queremos que hagan deporte, que vivan con el monte, que disfruten lo que es deporte y naturaleza”.