¡Danzad, danzad, malditos!

El 68º Zinemaldia echa a andar hoy, en una edición marcada por las restricciones del COVID-19, pero que no perderá lustre, ni glamur gracias a la participación de estrellas como Johnny Depp.

18.09.2020 | 08:18
Harkaitz Cano y Jon Maya han ideado las cuatro galas de esta edición.

No ha llegado una nueva Gran Depresión –aún–, pero el Zinemaldia nos invita a bailar, en un año en el que la distancia física ha de mantenerse, como en el clásico de Sydney Pollack, Danzad, danzad, malditos. Hoy arranca la 68ª edición del Festival Internacional de Cine de Donostia y, como pasó en el último Jazzaldia y en la última Quincena Musical, promete ser un año singular, peculiar, digamos extraño. Pero como en el largometraje que da nombre a este artículo, se trata de resistir, de seguir bailando para ganar, de que la rueda gire para que la inercia haga que el año que viene todo vaya aún más rápido y las cosas vuelvan a su ser.

Contra viento y marea, el Festival ha conseguido salir adelante e, incluso, sacar pecho, al dar una última sorpresa en vísperas de su inicio, ayer mismo. No en vano, la estrella hollywoodiense Johnny Depp visitará Donostia este fin de semana para presentar en la Sección Oficial un documental sobre el grupo The Pogues que ha producido.

Pero antes de que llegue Depp, hay que inaugurar el Zinemaldia. La gala se iniciará hoy a las 21.00 horas de hoy, antes de la proyección de la cinta inaugural Rifkin's Festival, la película que Woody Allen rodó el año pasado en el territorio y que tiene al propio Festival como protagonista. Danza y música en directo serán dos de las principales características de una gala que ha sido imaginada por el escritor Harkaitz Cano y el coreógrafo, bailarín y máximo responsable de Kukai, Jon Maya. Ambos comparecieron ayer ante la prensa para dar los detalles de esta ceremonia de inicio y de las otras tres que también han ideado.

Obviamente, estos creadores no tienen pensado dar la espalda a la situación que vivimos, a una edición marcada por el coronavirus y por la distancia física. "La distancia más corta entre dos puntos es una buena película", aseguró el escritor. Con la elección de Cano y Maya –Kukai actuará esta noche sobre el escenario del Kursaal y la música correrá a cargo de cinco profesionales bajo la dirección musical de Luis María Moreno Urretabizcaya, Pirata–, la organización ha reafirmado su apuesta por las ceremonias de "autor", un camino que ya iniciaron hace tres años al proponer a Borja Cobeaga y Diego San José que se hiciesen cargo de la inauguración, siempre bajo su mirada humorística.

Entre las novedades que habrá esta noche, la pareja de artistas ha decidido que no haya uno o dos presentadores, sino que la conducción sea coral. Así, Cayetana Guillén Cuervo, Eneko Sagardoy, Miren Gaztañaga e Inma Cuevas serán algunos de los rostros de esta gala, que se podrá seguir por La2, por diversos canales de ETB1, eitb.eus y también a través de la web del Zinemaldia.

La gala también buscará ser lugar de celebración del hecho de volver a las salas, toda una declaración de intenciones que han suscrito los principales encuentros de cine europeos. No en vano, en la ceremonia tomará parte Thierry Fremaux, máximo responsable de Cannes y buen amigo del Zinemaldia, y se hará un guiño a todos esos encuentros que, como el festival galo, no han podido llevarse a cabo a causa del COVID-19.

NUEVE DÍAS DE CINE

Tras la inauguración y la proyección de la última película de Woody Allen, quedarán por delante ocho jornadas cinéfilas que, inevitablemente, no tendrán mucho que ver con pasadas ediciones. No habrá alfombra roja para el público y la organización ha hecho un llamamiento de responsabilidad a la ciudadanía para que no ronde por el entorno del María Cristina, el Victoria Eugenia y el Kursaal.

Asimismo, además de la reducción de sedes, los aforos también serán menores en esta edición, siendo el cubo grande el más damnificado al tener solo 600 butacas disponibles de un total de 1.800. A su vez, el Zinemaldia ha preparado junto al Gobierno Vasco un exhaustivo protocolo de seguridad, que protocolariza cuestiones como el desalojo de los recintos y también la desinfección después de cada pase.