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Elena Asins: el arte matemático de una 'rara avis'

Juan Pablo Huércanos comisaria la exposición 'Estructura, espacio, tiempo' para la sala Kutxa Kubo y que reúne 100 obras del Museo Reina Sofía de Madrid.

Elena Asins: el arte matemático de una 'rara avis'Ruben Plaza

Elena Asins (Madrid, 1940-Azpirotz, 2015) fue una “rara avis”. Así la ha definido este jueves la directora de Arte y Patrimonio de Kutxa Fundazioa, Ane Abalde, durante la presentación de la exposición Elena Asins. Estructura, espacio, tiempo. La muestra ha podido confeccionarse gracias a los préstamos del Museo Reina Sofía. No en vano, esta institución madrileña fue “heredera universal” de su obra, su archivo, dos coches, una casa en Azpirotz y “una cuenta sin dinero”, ha bromeado Carlos Urroz, director de Gabinete Institucional del Museo Reina Sofía.

La exposición, por su parte, ha sido comisariada por Juan Pablo Huércanos, subdirector del Museo Oteiza, que ha explicado el particular modo creativo de la artista. Para Asins, el arte no era un fin creativo, sino la consecuencia de su investigación científica. No en vano, su camino siempre fue el de la matemática, la computación y la física, disciplinas que determinaron su “lenguaje visual”. Ante la complejidad inherente de explicar el pensamiento que sostiene esta manera particular de hacer, Huércanos ha comentado que la forma de mirar el mundo de Asins tiene mucho que ver con la Teoría del orden implicado, elaborada por el físico David Bohm, que habla sobre la realidad como la suma de objetos inevitablemente interconectados.

Elena Asins. Estructura, espacio, tiempo reúne más de 100 proyectos artísticos: dibujos, pinturas, esculturas, libros y piezas audiovisuales que abarcan desde sus inicios en 1968 hasta sus últimos trabajos a principios de este siglo.

Como adelantada a su tiempo, ha explicado Huércanos, 1968 fue un año fundamental, dado que fue el momento en el que tuvo sus primeros contactos con el mundo de la computación. Ese año asistió a varios seminarios del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, donde coincidió con artistas, programadores, matemáticos y filósofos que trabajaron en los primeros cruces entre el arte y la tecnología. Asins decía que el ordenador, más que una herramienta, es una manera de “ordenar el pensamiento”.

A principios de esa década, Asins, de formación autodidacta, se afilió al grupo madrileño Castilla 63, momento en el que comenzó a abandonar el dibujo y la figuración para abrazar lo que la haría tan conocida: la geometría. En esa época también entró en contacto con el Op art o arte óptico y comenzó a trabajar las estructuras. Más tarde, en la década de 1980, su pulsión a intervenir en lo urbano imbuyó a su obra de una dimensión espacial. En los siguientes diez años, el espacio dio como consecuencia el tiempo, a través de conjuntos escultóricos. He ahí las tres dimensiones de la muestra: la estructura, el espacio y el tiempo.

Itinerario

La exposición, que permanecerá abierta hasta el 24 de mayo, arranca con la reflexión de la madrileña sobre el estudio de las estructuras. Se trata de obras en varios soportes, también en elementos plásticos que juegan con el espacio negativo y el vacío.

De su experimentación con la tecnología se pueden ver Zettel. Notas sobre las bases de las matemáticas, una serie de imágenes desplegadas en papel continuo de impresora con fragmentos de obras de Wittgenstein. Estas obras de 1987 coinciden temporalmente con Scale, que, al igual que aquella, desarrolló en Nueva York. En este caso, es un estudio de los espacios que relaciona al pintor Piet Mondrian con el arquitecto Mies van der Rohe y que Asins objetualiza en maquetas y otros soportes.

Huércanos destaca la fascinación de la artista por el I Ching o el Libro de las mutaciones. Lo trabajó, por ejemplo, en tintas chinas con estilógrafo, con líneas discontinuas y continuas que representaban tanto el yin como el yang, respectivamente, como el código binario.

La exposición sigue con Cannons, una serie de obras sobre la progresión temporal –tanto en tinta china en papel, en un inicio, como en impresión digital, después–, influenciadas por la música de Bach. En estos trabajos, Asins reproduce figuras con leves variaciones.

Menhires, por su parte, son una serie de prismas de base cuadrada, a los que se les ha cortado una esquina. Cada uno de ellos, realizado en madera, representa una imagen esquemática de un menhir megalítico, influenciada por su estancia en Azpirotz en los noventa.

Estructura, espacio, tiempo concluye con un audiovisual, disciplina que Asins trabajó en la última época de su vida, a la que se añade una composición sonora compuesta por Gorka Alda, colaborador de la artista.