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El mito detox: por qué las dietas y los productos depurativos no sirven para nada

Descubre los motivos por los que tés, batidos y dietas depurativas no eliminan toxinas y solo son en realidad un negocio de marketing basado en falsas promesas

El mito detox: por qué las dietas y los productos depurativos no sirven para nada

Aunque el apellido detox resurge con especial fuerza después de épocas de excesos -Navidades, verano o vacaciones-, lo cierto es que esta industria lleva tiempo instalada de forma permanente en nuestras vidas.Dietas milagro, tés depurativos, pastillas, tratamientos alternativos, rutinas de entrenamiento o planes exprés de alimentación prometen, una y otra vez, limpiar el organismo. Pocas áreas del universo wellness han escapado a su correspondiente versión detox.

Maldita.es señala que el éxito de este concepto no es casual. Suena bien, tranquiliza conciencias y conecta directamente con la culpa. La idea de depurarnos por dentro funciona como una especie de penitencia moderna por todo aquello que comemos, bebemos y disfrutamos, aun sabiendo que no siempre es lo más saludable. Influencers, campañas publicitarias y mensajes simplificados han terminado de consolidar un concepto que, desde el punto de vista científico, es completamente inventado.

En medicina sí existen procedimientos de desintoxicación, pero nada tienen que ver con batidos verdes ni infusiones. Se aplican exclusivamente en hospitales y en situaciones graves, cuando una persona ha ingerido una sustancia tóxica.

En esos casos se administran fármacos específicos que fuerzan al cuerpo a eliminar el veneno para salvar la vida del paciente. Esa es la única desintoxicación real y no se practica ni en casa ni como medida preventiva.

Blísters con distintos tipos de cápsulas y pastillas.

El cuerpo no acumula toxinas

La idea de que estamos sucios por dentro y necesitamos purificarnos no es nueva. Está presente en rituales ancestrales y en antiguas teorías médicas. Hoy ya no hablamos de miasmas, pero sí de supuestas toxinas: restos de alimentos que, según este relato, se quedarían flotando en el cuerpo, se adherirían al intestino, se pudrirían y nos enfermarían desde dentro. Se nos ha hecho creer que nos autointoxicamos.

La ciencia descartó esta teoría hace más de un siglo. A partir de 1900, el avance en fisiología y anatomía demostró que el cuerpo humano es perfectamente capaz de eliminar todo lo que no necesita. Son procesos complejos, eficaces y afinados por millones de años de evolución.

Resulta además revelador que quienes promueven productos detox nunca concreten de qué debemos desintoxicarnos. ¿Qué son exactamente esas toxinas? ¿Cómo se forman? ¿Dónde se encuentran? ¿Qué efectos tienen? El discurso essiempre deliberadamente vago.

No todo lo químico es malo

Otra pieza clave del relato detox es la quimiofobia: la creencia de que todo lo químico es malo y todo lo natural es bueno. Según esta lógica, una alimentación moderna y artificial nos llenaría de toxinas que enferman el cuerpo. Los síntomas asociados suelen ser tan generales -dolor de cabeza, cansancio, insomnio, malestar- que casi cualquiera puede sentirse identificado.

Sin embargo, la ciencia exige pruebas. Para que un alimento o producto se comercialice debe demostrar que es seguro. Además, todo es química: el aire, el agua más pura o una manzana ecológica contienen sustancias químicas. Que algo sea natural no lo hace inocuo; el arsénico es natural y venenoso. Sin embargo, la aspirina es sintética y alivia el dolor.

El hígado y los riñones

Los defensores del detox se refieren al hígado y a los riñones como filtros que se saturan y necesitan una limpieza periódica. Sin embargo esto no es así; son órganos que transforman sustancias de desecho mediante reacciones químicas para que el cuerpo pueda eliminarlas sin problema. Funcionan de forma autónoma y eficaz y, si fallan, lo que se necesita es atención médica, no tés ni batidos.

Sin evidencia científica

La revisión más rigurosa sobre dietas detox, publicada en el Journal of Human Nutrition and Dietetics, concluye que no existen estudios clínicos sólidos que respalden estas prácticas. Los pocos trabajos disponibles presentan graves fallos metodológicos.

En resumen, no hay evidencia científica que sostenga los productos detox. Más que una solución para la salud, estos son un mito moderno envuelto en marketing.