Las bicicletas son... para hacer amigos

21.06.2021 | 00:12
Lizarazu, con su compañero de trabajo Agustín Romero. Foto: N.G.

El urretxuarra Iñaki Lizarazu, ‘Larrea’, completó el sábado en 16 ocasiones la vuelta a Atagoiti hasta totalizar 406,2 kilómetros, para agradecer a la bicicleta y a sus amigos todo lo que le dan

El título de la estupenda obra de teatro de Fernando Fernán Gómez lleva razón: las bicicletas son para el verano. Es en verano y en primavera cuando más se puede disfrutar de ellas. Pero más importante que el para cuándo, es el para qué. La bicicleta es un gran invento que sirve para trasladarse de manera saludable y ecológica, conocer lugares, hace ejercicio, meditar y, sobre todo, hacer amigos. El urretxuarra Iñaki Lizarazu, Larrea, protagonizó el sábado un precioso homenaje a la bicicleta y la amistad: completó en 16 ocasiones la vuelta a Atagoiti acompañado por sus familiares y amigos, cumpliendo la palabra dada a un compañero de trabajo que ha superado un cáncer. 406,2 kilómetros y casi 18 horas encima de la bicicleta para dar las gracias a sus amigos y su bicicleta por todo lo que le dan.

Desde luego, nadie más idóneo que Lizarazu para protagonizar un homenaje a la bicicleta y su labor social. Este urretxuarra lleva más de 30 años montando en bicicleta y es muy conocido entre los cicloturistas vascos. En todos estos años ha participado en las marchas más importantes de Europa: París-Roubaix, Tour de Flandes, Lieja-Bastogne-Lieja, Amstel Gold Race, Quebrantahuesos... Además, compite en ciclo-cross y ha participado dos veces en el Campeonato del Mundo, en la categoría de veteranos.

Su pasión por la bicicleta le viene desde niño. "Me gusta la bicicleta desde niño, pero en casa no les hacía mucha gracia. Al final, compré una y, poco a poco, fui quemando etapas: al principio iba a Oñati o Beasain, después hice la Quebrantahuesos, más tarde conseguí conocer el ambiente que se vive en Bélgica... De niño, cuando veía a Sean Kelly lleno de barro, me parecía que Roubaix estaba en la otra punta del mundo. Lo que sentí cuando entré al velódromo de Roubaix por primera vez es indescriptible. Es como que a alguien que le gusta el fútbol le dejen jugar un partido en el Camp Nou".

Pero de lo que más orgulloso se siente es de la cantidad de amigos que ha hecho gracias a la bicicleta. "Tengo que trabajar en el taller y en el caserío, pero siempre intento sacar algo de tiempo para montar en bicicleta. He hecho muchos amigos y he conocido muchos lugares gracias a la bicicleta. He vivido muchas experiencias".

El sábado protagonizó una oda a la amistad y a su bicicleta: completó en 16 ocasiones la vuelta a Atagoiti (alto de Atagoiti-Legazpi-Urretxu-Ormaiztegi-alto de Atagoiti). Un total de 406,2 kilómetros, con un desnivel positivo de casi 5.000 metros. Salió a las 4.00 y acabó a las 21.40 horas. "Hace algunos años el legazpiarra Txomin Casado completó en doce ocasiones la vuelta a Atagoiti. De allí a unos años, nosotros la hicimos catorce veces. Cuando a mi compañero de trabajo Agustín Romero le diagnosticaron un cáncer, le prometí que cuando se recuperara la haría 16 veces".

El propio Romero participó en el reto del sábado: hizo la última vuelta con Lizarazu. El ciclista urretxuarra estuvo acompañado por otros muchos amigos y familiares. No estuvo solo en ningún momento. "Algunos dieron alguna vuelta por la mañana y volvieron por la tarde, a otros hacía mucho que no les veía... Vinieron compañeros del ciclo-cross y amigos de Getaria, Hondarribia, Markina... Hubo momentos en los que nos juntamos quince personas. Tuvimos un ambiente muy bonito".

También tuvo el apoyo de sus familiares: montaron una carpa en el alto de Atagoiti y le animaron y le prestaron asistencia cada vez que pasó por allí. Quiere dar las gracias a todos. "A mi mujer también le gusta mucho el ciclismo y me apoya mucho. Es una pasada. Cualquiera no aguanta lo que tiene que aguantar ella. El sábado se levantó a las 3.00 para ayudarme a prepararlo todo. Es una bendita".

Orgulloso de su sobrino Su sobrino Markel Zubia también le prestó un gran apoyo. "Tiene solo 15 años y me acompañó durante 220 kilómetros. Le decía que lo dejase y me decía que quería hacer una vuelta más. Le he llevado a las pruebas de ciclo-cross desde que tenía siete años y tiene el veneno dentro. Me ayuda mucho durante la temporada de ciclo-cross y él también ha empezado a competir".

Como agradecimiento, le llevará a su siguiente aventura. "Dentro de diez días, mi amigo Arkaitz Arzallus, mi sobrino y yo iremos a Sant Pere Pescador para hacer la Transpirenaica. Su padre nos acompañará con la autocaravana. La pensábamos hacer por Francia, pero Markel no está vacunado y la haremos por el sur. Yo la voy a hacer por vez primera con 50 años y él va a vivir esa experiencia con quince años. Lo recordará siempre. Y le he prometido que dentro de un par de años le llevaré a la París-Roubaix, con mis amigos".

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