Una investigación vasca sobre el origen del universo recibe 9,3 millones de Europa

Investigadores del Donostia International Physics Center, la UPV/EHU e Ikerbasque desarrollarán el proyecto durante seis años

06.11.2020 | 02:30

donostiA– Investigadores del Donostia International Physics Center (DIPC), Ikerbasque y la UPV/EHU han conseguido la primera ERC Synergy para Euskadi, una ayuda de 9,3 millones de euros que llega de Europa para un proyecto que tiene una duración de seis años.

El proyecto merecedor de esta importante ayuda es el Synergy-2020 Next-Bold, fruto de la investigación de Juan José Gómez Cadenas, investigador Ikerbasque en el DIPC; Fernando Cossio, catedrático de Química de la UPV/EHU y director científico de Ikerbasque, y Roxanne Guenette, profesora adjunta de Física de la Universidad de Harvard.

Este trascendental proyecto pretende descubrir si el neutrino es su propia antipartícula, lo que explicaría que se reservara un pequeño exceso de materia de las sobras del Big Bang tras la batalla entre materia y antimateria y así hacer posible la existencia del universo.

La ayuda concedida a estos científicos, que tienen su campamento base en Gipuzkoa, es una de las más prestigiosas a nivel mundial, con la que se pretende dar impulso a investigaciones pioneras de vanguardia, sobre la premisa de que deben de efectuarse de la mano de un equipo, "creando sinergias".

Se trata del primer proyecto made in Euskadi que logra estas ayudas del Consejo Europeo de Investigación, creado por la UE en 2007. Y es que, pese a que cuenta con la participación de la Universidad de Harvard, tiene su origen, está coordinado y recae principalmente en Euskadi.

Preguntas que para la mayoría de los mortales tienen casi carácter metafísico pretenden hallar respuesta desde la física, la química y otras disciplinas de la ciencia. ¿Dónde fue a parar la antimateria del universo temprano? Es una de las cuestiones que se busca responder y así saber por qué existe el universo tal y como lo conocemos.

Para ello, un experimento que nada tiene de magia y sí de observación de un extraño tipo de proceso nuclear que lleva como complejo nombre: el de desintegración doble beta sin neutrinos.