Santa Isabel es una maravilla... hasta con mascarilla

03.07.2020 | 01:01
El público, con mascarillas, en el interior de la ermita.

Zumarraga mantiene la tradición de bailar la ezpata dantza, pero sin procesión ni aurresku de honor ni romería. Y solo un grupo reducido de vecinos, que lograron el acceso por sorteo, asistieron al acto en la ermita de La Antigua.

el 2 de julio, día de Santa Isabel, es el día más grande del año en Zumarraga. El de este 2020 ha estado condicionado por el coronavirus. El Ayuntamiento decidió suspender las fiestas, pero en honor a la tradición y la cultura, ayer se bailó la ezpata dantza.

Se sortearon 50 invitaciones dobles y solo pudieron entrar a la ermita los vecinos agraciados en el sorteo. Tuvieron que portar mascarillas y lavarse las manos antes de entrar.

No hubo procesión, aurresku de honor ni romería, pero los dantzaris volvieron a bailar la ezpata dan-tza en la plaza. Este acto suele ser por la tarde, tras la bajada, pero ayer no hubo bajada y se hizo al mediodía.

En la plaza, el aforo también fue limitado. Se colocaron sillas y la entrada fue libre, hasta que se ocuparon todos los asientos.

Los capitanes fueron Andoni Oruesagasti, Adirane Peñagarikano, Sara Bidarte y Miren Hernández. Esta última se estrenó como capitana y, como es lógico, fue la que más abrazos se llevó a la salida de la iglesia. El primero en abrazarle fue su aitona Juan Mari Mendia.

Hernández reconoció que sintió nervios. "Al principio estaba muy nerviosa, pero en cuanto me he puesto de rodillas, se me ha pasado el nerviosismo. Me he limitado a bailar. Cuando he finalizado, he sentido una gran emoción".

Muchos de sus familiares y amigos no pudieron ser testigos de su estreno como capitana por culpa del coronavirus. "Muchos familiares y amigos se han quedado fuera. Es una pena, pero no me ha estropeado el momento. Al fin y al cabo, llevo muchos años bailando para poder vivir esto. Espero tener más oportunidades de bailar como capitana", dijo Hernández.

Entre los que pudieron entrar estaban sus padres, Nerea Mendia y Óscar Hernández. "Siento un gran orgullo. Mi aitaita era miembro de la Asociación de Amigos de La Antigua y eso ha hecho que esto haya sido aún más especial para mi padre y para mí. Pero es una pena que no haya podido venir toda la familia. También ha sido una pena que no hayan podido salir desde la plaza y no hayamos disfrutado del hamarretako de Eitza", comentó Mendia.

Los dantzaris no subieron andando a La Antigua, no hubo parada en Eitza, ni romería, ni bajada... pero el coronavirus no fastidió el día de Santa Isabel a los zumarragarras.

Porque el día de Santa Isabel es ante todo un sentimiento. Un día en el que se imponen el buen ambiente y la camaradería. Podrán robarnos los abrazos, pero no hay virus que pueda con el espíritu de Santa Isabel.