La Fundación Sabino Arana honra el compromiso de personas y entidades

La gala refuerza el apego de Euskadi por las raíces, reclama su lugar en el mapamundi y mantiene su mirada al futuro

27.01.2020 | 06:25
Foto de familia sobre el escenario del Teatro Arriaga tras la entrega de los Premios de la Fundación Sabino Arana celebrada ayer.

Bilbao - Como gotas de lluvia que empapan y acarician por igual. Da lo mismo cuál sea la altura, la ropa que se vista o el dios al que se rece? Así son los valores y actitudes que lucen con orgullo las personas y entidades homenajeadas por la Fundación Sabino Arana en su 31ª edición. Una gala que volvió a dejar pequeño el aforo del Teatro Arriaga y que, una vez más, agrandó los corazones del público asistente incluidos aquellos que recogieron un galardón que certifica su compromiso por dimensionar en su justa medida a las personas, sus sentimientos y sueños.

Lo decía Juan Mari Atutxa -presidente de la Fundación Sabino Arana- en la apertura de la gala cuando equiparaba el nacionalismo con una maquinaria de construcción, de prosperidad, de innovación e inclusión, de compromiso con el futuro y de respeto a las libertades. "Euskadi es de todos" resumía en el prólogo de la ceremonia, toda una declaración de principios a la que se sumaron los ingredientes propios de los galardonados de esta edición: la lucha por el reconocimiento y la identidad nacional en la persona de Gilles Simeoni -presidente del Consejo Ejecutivo de Córcega-, el respeto al medio ambiente y la innovación del Grupo Ternua, el compromiso con el deporte base y la formación que protagoniza Saski Baskonia, la promoción y divulgación del euskera en los ámbitos universitario y jurídico encarnada por Andrés Urrutia, y el impulso a valores de solidaridad, inclusión y respeto a la identidad de género abanderado por la Asociación Naizen.

Este colectivo estaba de enhorabuena por partida doble ya que ayer precisamente se cumplía el primer aniversario de su puesta de largo. El apoyo entre las familias fue primordial en ese bautismo. Luego llegaron las simpatías de las esferas más institucionales. Ahora, alrededor de 150 familias aportan ya sus experiencias y enriquecen la sociedad vasca a diario en distintos niveles. Lo próximo es aplicarse en la reforma de la legislación que por pionera (2013) requiere de una actualización. En el capítulo de asignaturas pendientes también está combatir la ignorancia y la incomprensión. "Como consecuencia de ese desconocimiento persisten las miradas patologizantes en los servicios de salud" y en otros espacios comunitarios, a pesar de que la OMS retiró la transexualidad del catálogo de enfermedades mentales, recordaba Bea Sever -portavoz de esa gran familia- desde el escenario en compañía de Ian, Naroa e Izar.

Ellas y ellos abrieron camino como también lo hicieron Ternua Group en un sector tan competitivo como el textil. El presidente de este conglomerado empresarial -que incluye Astore o Loreak Mendian- Juan Luis Lasa concretó cuál es el valor añadido de esta firma: "Mucho antes de que la moda sostenible se pusiera de moda, nuestra compañía había apostado de forma inequívoca por hacer las cosas poniendo el cómo en primer lugar". Cada año ponen en el mercado 500.000 prendas con materias primas tan dispares como plásticos reciclados, posos de café, redes de pesca en desuso, plumas recicladas, cáscaras de nuez o la plata que se saca de las radiografías.... Otra de las prioridades que guía las actuaciones tiene que ver con el arraigo. "Nos aporta identidad, valores, sustrato, una forma de estar en el mundo. En definitiva, una forma de hacer las cosas", enfatizó Lasa mientras recordó los orígenes humildes de la marca Ternua, allá por el año 1986 en Arrasate.

Innovaron y triunfaron en un escenario internacional ultracompetitivo. Al menos -y de momento- se han hecho un lugar en ese mundo y se han ganado el respeto de sus otros iguales. De eso saben mucho y bien en Saski Baskonia. De él también se ha declarado a los cuatro vientos que es más que un club. Un reciente estudio de la Universidad de Deusto concluía para orgullo de Josean Querejeta -presidente de la entidad deportiva- que "el valor social del club es más elevado y cuantioso que el valor económico". El sentimiento de pertenencia es proporcional a la implicación y la fidelidad con la realidad más cercana. "El horizonte cercano vislumbra el desarrollo de una universidad vinculada al ámbito del deporte, la salud y las nuevas tecnologías, una residencia para más de 250 chicos y chicas o la expansión de nuestro proyecto a nivel internacional, tanto en la captación de talento como en la exportación de nuestro saber hacer", avanzó .

El notario, profesor y presidente de Euskaltzaindia, Andrés Urrutia, se aproximó también a la realidad desde su dimensión más personal. Emocionado cuando recordó a su madre Lucrecia Badiola -depurada por el régimen franquista por ser y sentirse vasca-, hizo un alegato para que la identidad del pueblo vasco pueda encontrar su lugar en los nuevos tiempos y que el euskera continúe siendo el timón. "Somos eslabones de una cadena que ya no se detendrá, que se proyecta hacia el futuro, en la que día a día vamos abriendo nuevos horizontes y en los que el euskera es un elemento decisivo en la estructuración de este país", apostilló Urrutia.

Esas generaciones venideras tendrán que asumir su responsabilidad como en el pasado lo hicieron otras. Así lo hizo el padre de Gilles Simeoni, quien en 1979 asistió a un Alderdi Eguna imborrable. "Mi padre me habló mucho de aquello", recordaba el hoy presidente del Consejo Ejecutivo de Córcega. "Nuestros nacionalismos significan compromiso con un mundo más justo, más humano y más sostenible", remató Atutxa.el agur de Atutxa Un Eskerrik asko grabado en mayúsculas sirvió para recordar la importancia del compromiso personal con Euskadi demostrado por Juan Mari Atutxa durante su vida.

Los últimos catorce años y tres meses ha estado al frente de la Fundación Sabino Arana. Este próximo viernes dirá adiós a su faceta más pública aunque seguirá madrugando para trabajar por el presente y el futuro de su país.

"Es un gigante", describió Andoni Ortuzar, presidente del EBB del PNV, a Juan Mari Atutxa.