Un mecanismo desvirtuado

17.10.2020 | 23:37
El líder de Vox, Santiago Abascal, junto al presidente del PP, Pablo Casado, en el hemiciclo. Foto: Efe

La moción de censura de vox, quinta en el actual periodo democrático, no busca acorralar a sánchez sino desgastar al pp

La Constitución y el reglamento del Congreso de los Diputados recogen que la Cámara puede exigir responsabilidad política al Gobierno a través de una moción de censura. Para poder presentar la iniciativa se debe recabar el apoyo de la décima parte de los diputados. Vox, con sus 52 escaños, lo ha conseguido, pero no logrará sacarla adelante ya que necesitaría una mayoría absoluta de la que carece. Que prospere es misión imposible. Según el profesor de Derecho Constitucional de la UPV, Javier Tajadura, la formación de Santiago Abascal solo busca notoriedad. "La moción da la oportunidad a un líder político de exponer su programa ante la opinión pública, ante el electorado". Algo que ya consiguió, según este experto constitucionalista, Felipe González con la moción de censura que presentó en 1980. Este paso de la formación de ultraderecha tiene como principal objetivo incomodar el liderazgo de oposición del Partido Popular y a Pablo Casado, que no ha desvelado si se abstendrá o votará en contra.

El profesor de Filosofía del Derecho de la UPNA y profesor de ciencia política en la UNED, Jorge Urdánoz, considera que es una moción de censura contra el PP. "Consigue evidenciar sus dos almas. La centrada y la extremista. Lo que busca Vox es comerse a los votantes que están más a la derecha". Urdánoz afirma que la moción beneficia al Gobierno de Pedro Sánchez porque verá reforzada la mayoría de la investidura y ganará a C's, "al que Vox ha obligado a retratarse". Por su parte, Tajadura señala que el PP se equivocaría si se abstuviera. Cree que debe votar en contra para anular el discurso del Gobierno de coalición y erigirse en la única alternativa a la extrema derecha.

Será el quinto debate de la moción de censura que veremos desde el fin de la dictadura. El primero fue el de Felipe González contra Adolfo Suárez en 1980. A este le siguió en 1987 el del PP para terminar con el gobierno de González. La encabezó Antonio Hernández Mancha. Hubo que esperar a 2017 para que se presentase la tercera moción de censura. Esta vez, la defendía Pablo Iglesias, líder de la tercera fuerza en la Cámara. Ninguna prosperó. Tan solo salió adelante la presentada en 2018 por Sánchez contra Mariano Rajoy. Tajadura cree que en aquel momento no se cumplió con la obligación que marca la Constitución, que indica que una moción de censura debe ser constructiva. Es decir, no sustituyó un gobierno por otra alternativa viable. "Se cesó a Mariano Rajoy e inmediatamente se destruyó a Pedro Sánchez rechazando sus Presupuestos. Aquella moción destructiva fue la más anómala de todas". Las tres últimas mociones de censura se han presentado en cuatro años. Según Urdánoz, "se ha desvirtuado el sentido de la moción" al dejar de ser un control del Parlamento sobre el Gobierno para "convertirse en un mecanismo por el que el partido de la oposición que la promueve trata de reforzarse".

El debate llega al Congreso en plena crispación política y en el momento en el que deben comenzar a negociarse los Presupuestos Generales del Estado en un año de crisis donde las Cuentas serán claves para caminar hacia la recuperación económica. En este contexto, la moción de censura puede complicar la negociación, pero también tensar más si cabe un ambiente ya de por si enrarecido y exaltado. "El hecho de que el Gobierno carezca de un claro apoyo mayoritario en el Congreso ha ayudado a Vox a conseguir los efectos deseados con su moción de censura", asegura Tajadura que estima que "si hubiera un gobierno con el suficiente apoyo parlamentario –sin necesidad del llamado bloque de la moción de censura contra Rajoy–, la de esta vez se diluiría. La causa de la moción es esta anomalía en la que vivimos, y carecer de un gobierno parlamentario desde 2015".

Vox ya ha comenzado esta semana a preparar el escenario. Ha puesto en marcha una campaña en redes sociales bajo el título Comienza la cuenta atrás contra la mafia. La formación denuncia supuestas mentiras y políticas del Gobierno de coalición, recordando varios episodios en los que Pedro Sánchez aseguró que nunca negociaría con Podemos o con partidos independentistas, o su gestión de la pandemia. Los representantes de Vox también han querido poner el foco de atención en los supuestos ataques a la monarquía, al Poder Judicial o en la reforma de la Ley de Memoria Histórica. El pleno del miércoles comenzará con la intervención de Ignacio Garriga, que defenderá la moción y después tomará la palabra Santiago Abascal. Por la tarde comenzarán los turnos de cada grupo parlamentario y las réplicas. El debate concluirá la mañana del jueves y está previsto que la moción de censura se vote ese mismo mediodía con el resultado cantado de antemano.

Expertos constitucionalistas señalan que se busca poner en evidencia las dos almas del partido de Casado para captar al ala más extremista

El debate tensionará aún más un ambiente político crispado, disparando los instintos más bajos, algo que genera réditos a Vox