Guerra contra la pobreza

01.01.2022 | 23:36
Una familia de Kentucky, retratada en 1964.

En enero de 1964 el presidente Lyndon B. Johnson declaró la guerra a la pobreza, y sesenta años después dos votos pueden evitar una victoria histórica en este largo conflicto la igualdad social.

"Después de graduarme, trabajé de maestro en Cotulla, Texas, en una pequeña escuela mexicano-estadounidense. Pocos de ellos podían hablar inglés y yo no podía hablar mucho castellano. Mis alumnos eran pobres y a menudo llegaban a clase sin desayunar, con hambre. Conocieron, en su juventud, el dolor del prejuicio. No sabían por qué desagradaban a la gente, pero sabían que era así; lo veía en sus ojos. A menudo caminaba a casa a última hora de la tarde, después de clase, deseando poder hacer algo más. Pero todo lo que podía hacer era enseñarles lo poco que sabía, con la esperanza de ayudarles a superar las dificultades a las que se enfrentaban. Y nunca olvidas lo que la pobreza y el odio pueden hacer cuando ves sus cicatrices en el rostro esperanzado de un niño pequeño". Esto ocurría en 1928. Lyndon B. Johnson (LBJ) nunca creyó que iba a tener la oportunidad de ayudar a los hijos de sus alumnos. Pero en noviembre de 1963 la tuvo, e hizo uso de ella.

En marzo de 1964, tres meses después de convertirse en presidente, presentó la Ley de Oportunidades Económicas y declaró la "guerra incondicional contra la pobreza". En mayo de 1964 presentó la agenda para crear una "Gran Sociedad", un paquete de leyes para abolir la extrema pobreza, extirpar la injusticia social, universalizar el acceso a los servicios de salud, reducir la delincuencia y preservar el medio ambiente. La aplastante victoria demócrata de 1964 hizo posible aprobar estas medidas: El 89º Congreso (de 1965 a 1967) fue uno de los más liberales de la historia, con más de dos tercios de cada cámara de color azul. Márgenes de 68 a 32 en el Senado y de 295 a 140 en la Cámara de Representantes. Eran los años de The Times They Are a-Changin, de Bob Dylan, y la república de Woodstock.

En marzo de 1964, LBJ presentó al Congreso la Ley de Oportunidades Económicas. Se crearon los Job Corps para dar trabajo a 100.000 ciudadanos y desarrollar programas de capacitación laboral para otros 200.000. Un programa nacional de trabajo y estudio proporcionó fondos para que 140.000 jóvenes asistieran a la universidad. El Programa de Acción Comunitaria proporcionó préstamos para la contratación de desempleados, la financiación de cooperativas agrícolas y las ayudas a los padres que se reincorporaban a la fuerza laboral. La Ley de Ajuste de Impuestos de 1966 incluyó una disposición para ayudar a personas sin seguro mayores de 72 años y se aumentaron los beneficios de seguro de vejez e invalidez. La Ley de Cupones para Alimentos de 1964 y la Ley de Nutrición Infantil de 1966 con sus Programas de Desayuno Escolar hicieron posible erradicar el hambre extrema.

La Ley de Vivienda y Desarrollo Urbano de 1965 proporcionó fondos para que los gobiernos locales cumplieran con los estándares mínimos de vivienda, para el acceso a las hipotecas y a subsidios de alquiler. Se aprobó la Ley de Transporte Urbano de 1964 y otras medidas para mejorar el transporte público.

Entre 1964 y 1967, el presupuesto en salud aumentó de 5.000 millones a 16.000 millones de dólares. La Ley del Seguridad Social de 1965 proporcionó fondos para cubrir los gastos médicos. Se creó Medicare para dar cobertura médica a los mayores de 65 años y el programa Medicaid para las personas sin recursos.

En 1964, hasta 8 millones de menores no podían finalizar los primeros cinco años de escolarización. Casi 20 millones no terminaban los ocho primeros cursos y casi 54 millones, más de una cuarta parte del país, no terminaba los estudios de secundaria. Más de 100.000 graduados de secundaria no ingresaban en la universidad porque no podían pagar la matrícula. Entre 1964 y 1967, la inversión en educación aumentó de 4.000 a 12.000 millones de dólares. Project Head Start puso en marcha la Oficina de Oportunidades Económicas para menores de hasta cinco años. En 1965 se aprobó la Ley de Educación Primaria y Secundaria que autorizó 1.100 millones de dólares para financiar programas preescolares, bibliotecas escolares y servicios de educación especial. La Ley de la Fundación Nacional de las Artes y las Humanidades de 1965 y la Ley de Radiodifusión Pública de 1967 impulsaron el acceso a la cultura como elemento imprescindible de progreso. La idea era fomentar la creatividad ya que las artes tienen el poder de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y reducir las desigualdades sociales. En un histórico informe de enero de 1967, Televisión pública: un programa de acción, se popularizó el concepto de "televisión pública educativa".

mejora de derechos civiles La administración LBJ aprobó cuatro leyes capitales en materia de derechos civiles. La Ley de Derechos Civiles de 1964 prohibió la discriminación laboral y la segregación de la vivienda pública. "Hablo esta noche por la dignidad del hombre y el destino de la democracia...", dijo el 15 de marzo de 1965 en uno de los más sólidos discursos de la historia del Congreso. Y la Ley de Derechos Electorales aseguró el derecho al voto de todos los ciudadanos. La Ley de Servicios de Inmigración y Nacionalidad de 1965 terminó el sistema de cuotas en virtud de origen, y se centró en reunir a las familias. La Ley de Derechos Civiles de 1968 extendió las protecciones constitucionales a los nativos americanos en las reservas.

La protección del medio ambiente es consustancial a la lucha por la justicia social. La Ley de Calidad del Agua y la Ley de Control de la Contaminación del Aire de los Vehículos a Motor de 1965 son dos de las doce leyes para establecer estándares de calidad del agua, emisión de gases, preservación de especies en peligro de extinción y creación de un sistema nacional de senderos.

Pero la guerra de Vietnam entorpeció este esfuerzo –porque detener el progreso es uno de los preceptos de la guerra– y la Administración tuvo que desviar cada vez más fondos para alimentar el conflicto. A pesar de ello, el proyecto de Gran Sociedad es uno de los planes de reforma social más ambiciosos de la historia moderna. Casi todos sus programas permanecen hoy en vigor. Por ejemplo, Head Start protege a más de un millón de niños al año; desde la era LBJ ha asistido a más de 32 millones de menores.

A partir de 1963, el umbral de la pobreza se redujo del 22,2% al 12,6%, el mayor descenso en un período tan breve. A largo plazo, la tasa de pobreza se ha reducido del 19,5% en 1963 al 11,4% en 2020 (que corresponde al 2% en los términos de 1963). El porcentaje de afroamericanos por debajo del umbral de pobreza se redujo del 55% en 1960 al 27% en 1968.

Pero hoy nos encontramos a tan sólo dos votos de aprobar la Agenda Biden, que es un nuevo paso en la guerra contra la pobreza. Parafraseando a LBJ, ¿nos uniremos a la batalla para dotar a cada ciudadano de la igualdad que le corresponde? ¿Nos uniremos a la batalla para hacer imposible la guerra? ¿Nos uniremos a la batalla para construir una sociedad justa y un mundo en el que podamos beber y respirar? Los senadores demócratas Manchin y Sinema y todos los senadores republicanos dicen que el ocaso de la injusticia social es una utopía. No estoy de acuerdo. Contamos con los medios, sólo necesitamos convicción, voluntad y diligencia para construir una sociedad que sea sinónimo de civilización. Aristóteles dijo que los seres humanos se acercan los unos a los otros para vivir y permanecen juntos para convivir. Pero aún no hemos aprendido a convivir.

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