Este 2025 la Escuela Oficial de Hotelería y Turismo de Gipuzkoa, Cebanc, ha cumplido 50 años. Medio siglo después de su nacimiento, la escuela, ubicada en el barrio donostiarra de Berio, se ha consolidado como uno de los pilares de la formación hostelera y turística de Gipuzkoa. Por sus aulas han pasado miles de estudiantes —entre ellos cocineros tan reconocidos como Andoni Luiz Aduriz (Mugaritz), David de Jorge, Paul Arrillaga (Zazpi STM) o Roberto Ruiz (HIKA)— que hoy forman parte de la identidad culinaria del territorio. Así, su aportación va mucho más allá de enseñar a cocinar, contribuyendo a elevar el nivel profesional del sector.

Y es que, si algo define a Cebanc es su convicción de que la gastronomía es patrimonio, identidad y futuro. Y ese futuro se construye con formación, con valores y con un vínculo estrecho con la realidad del sector.

La formación, pieza clave en el sector

La gastronomía vasca vive un momento clave. Tras décadas en las que la alta cocina acaparó la atención de los focos, hoy el reto pasa por fortalecer todos los eslabones de la cadena, desde los fogones, hasta el origen del producto, con especial atención a la sostenibilidad y a la profesionalización y puesta en valor del sector.

En ese contexto, Cebanc juega un papel decisivo: formar profesionales cualificados, en la medida en la que es el primer paso para garantizar un sector hostelero competitivo, sostenible y con identidad propia. Pero también es una forma de ofrecer oportunidades reales de vida y de futuro y promover que el talento se quede en nuestro territorio. “Nuestro objetivo es conseguir el éxito personal y profesional de nuestro alumnado”, recuerdan desde el centro. La escuela acompaña al alumnado para que encuentre su sitio en el sector, sea cual sea su vocación: en cocina, en sala, en pastelería, en turismo o en gestión.

Puente directo con el mercado laboral

Una de las mayores fortalezas de Cebanc es su estrecha vinculación con el mercado laboral. Los programas de Formación Dual y las prácticas en empresas permiten que el alumnado adquiera no solo conocimientos técnicos, sino también las competencias y habilidades que hoy demanda el mercado.

Además, algunos itinerarios de formación para el empleo incluyen programas de inserción laboral con compromiso de contratación: jóvenes que se especializan en un ámbito concreto y finalizan sus estudios con un contrato. “Nuestro compromiso con la sociedad pasa también por garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, promoviendo oportunidades de aprendizaje continuas para todas las personas, contribuyendo así a una comunidad más justa y sostenible.”, explican.

Esta relación fluida con restaurantes, hoteles, sidrerías, pastelerías, empresas turísticas y entidades del territorio permite que la hostelería local siga nutriéndose de talento formado, reduciendo la fuga de profesionales a otras zonas.

Un compromiso firme con lo local

La cocina vasca nace del territorio, y Cebanc también. Su vínculo con Gipuzkoa ha marcado su esencia desde el inicio. La escuela actúa como nexo entre la formación profesional y el tejido gastronómico, hostelero y productivo del territorio: colaboran con asociaciones y empresas locales, participan en iniciativas gastronómicas y contribuyen a profesionalizar el sector desde la base.

El compromiso con el producto local es una seña de identidad. No se trata solo de cocinar con ingredientes de proximidad; se enseña a comprender el origen de lo que llega a la cocina, su estacionalidad, y la sostenibilidad de los ingredientes. El alumnado aprende que cocinar no empieza en los fogones, sino en el mercado, en una lonja o en las huertas de Gipuzkoa.

La alianza con Jakitea, asociación que defiende la cocina tradicional vasca, resume bien esta filosofía. Cebanc participa en diversas acciones junto a sus restaurantes asociados, integrando alumnado en experiencias reales y tratándolos como profesionales, también en lo que respecta a la retribución.

La escuela promueve además a través de su restaurante valores asociados a la economía circular, la sostenibilidad y la cultura del aprovechamiento, donde se ofrecen menús de mediodía ideados, cocinados y servidos por el alumnado de distintos ciclos del centro.

Innovar constantemente

El peso de Cebanc en la formación es notable. Solo en el último curso, el centro impartió 339 cursos a 3.836 estudiantes, de los cuales más de 2.000 se formaron en áreas de gastronomía y turismo.

La oferta es amplia y diversa: 18 ciclos formativos, desde FP Básica hasta grados medios y superiores —8 de ellos dedicados a gastronomía y turismo—; 309 cursos de formación para el empleo y aprendizaje permanente; y una escuela infantil de verano que reunió a 554 niños y niñas en torno a la cocina y la pastelería.

La escuela trabaja en itinerarios completos que permiten continuar creciendo a lo largo de toda la carrera profesional. Cebanc apuesta por un modelo de aprendizaje continuo, porque la formación, al igual que un buen guiso, se cuece a fuego lento. Cincuenta años después de su creación, CEBANC celebra medio siglo de historia mirando al futuro con la misma ilusión que al principio. La innovación ha sido el hilo conductor que ha permitido adaptarse a los cambios del sector hostelero, a la evolución de los gustos y a la irrupción de la tecnología en los restaurantes, manteniendo siempre viva la pasión por la cocina y el compromiso con la formación de nuevas generaciones.